Los especialistas defienden que hay que reforzar el sistema de protección a las mujeres porque actualmente falla tanto cuando hay denuncia como cuando no la hay
Regala esta noticia Añádenos en Google (E. Hinojosa) 23/07/2026 a las 00:08h.A estas alturas del año, el número de asesinatos machistas ya iguala al registrado en todo 2025, que fue el peor de la historia o ... desde que hay registros, que datan de 2003, para la provincia de Málaga. La concentración de crímenes se ha producido este verano, en el mes de julio, con al menos cuatro (el quinto está pendiente de confirmación), dos de los cuales en un plazo de apenas veinticuatro horas. ¿A qué obedece el repunte de la violencia más extrema que sufren las mujeres? Media docena de expertas sintetizan las causas, unas estructurales, como el machismo; otras estacionales, como el verano, cuando se acentúan bien la convivencia con la pareja, bien el control sobre la expareja; a las que se suman los sociopolíticas, como el ascenso de los discursos negacionistas; además de los fallos del propio sistema, carente de recursos suficientes para proteger a las víctimas. Son cuestiones que se pondrán de manifiesto en la concentración convocada por el movimiento feminista malagueño para este jueves, a las ocho y media de la tarde, en la Plaza de la Constitución.
Lorente afirma que la violencia está tan normalizada que las encuestas revelan que el 22% de los chicos de entre 15 y 29 años consideran que si ésta no es de mucha intensidad, no es un problema para la relación de pareja. «Y ese porcentaje va aumentando encuesta tras encuesta, así que hay más gente joven que piensa que es normal, que se puede usar la violencia», asegura.
El factor coyuntural: el negacionismo
Y es que, a ese factor estructural, Lorente incorpora otro social, fruto de la coyuntura: el negacionismo de la violencia de género. Y en ello incide Angélica Cuenca, psicóloga experta en violencias sexuales y género: «Hay una contraofensiva de la 'machosfera': el machismo, lo que antes no era socialmente 'polite' (correcto, educado), discursos que no se verbalizaban, ahora es guay. Hay hombres que odian la libertad, el empoderamiento y la solvencia de las mujeres y esos discursos de odio proliferan en las redes». «No sólo contra las feministas, contra todas las mujeres», asevera Carmen Martín, presidenta de la Plataforma Violencia Cero.
«Hay una contraofensiva de la 'machosfera': el machismo, lo que antes no era socialmente 'polite', ahora es guay»
El cuestionamiento de la propia existencia de la violencia de género, que pone bajo sospecha las denuncias que presentan las mujeres, que hace uso de bulos, tiene su reflejo en el ámbito institucional: «Se está produciendo un claro retroceso en los discursos públicos», afirma Toni Morillas, exdirectora del Instituto de las Mujeres, lo que no ayuda, añade, a que las mujeres tengan confianza en las instituciones que habrían de protegerlas. Y ello, continúa Morillas, permea al conjunto de la sociedad y a la agenda pública, donde, según su análisis, la violencia machista como problema ha perdido presencia. Lorente incide en que, en Andalucía, la comunidad en la que se producen más homicidios machistas de toda España, el porcentaje de la población que considera la violencia de género como problema principal es del 0%. «Éste es un problema político; hay que realizar un análisis desde la política y hay discursos en este ámbito que hablan de que la violencia no tiene género», zanja Cuenca. Barbotta manifiesta su preocupación por que la consejería de Justicia, de la que depende el Servicio de Atención a las Víctimas en Andalucía, estará en manos de Vox esta legislatura, partido al que tacha de «negacionista de la violencia de género».
El factor estacional: el verano
Especialistas también apuntan al factor estacional, el que explica por qué justamente en verano hay más feminicidios. «Los meses de mayor incidencia suelen ser julio, agosto, enero y diciembre. Es decir, no es el calor, sino el cambio en las rutinas y los periodos en los que hay mayor convivencia cuando se producen conflictos en los que se implica la familia, algo que para el agresor es una intromisión, por lo que responde con más violencia», explica Lorente. «Tener más tiempo para compartir y convivir, algo que es positivo en una relación sana, en una con violencia puede acabar en un asesinato», apunta Carmen Martín.
«En vacaciones, sobre todo en el verano, las mujeres salen de manera más espontánea, con gente diferente, con gente nueva, lo que a los agresores les hace perder la sensación de tener el control sobre ellas»