La ciclista de Esplugues, ganadora de LaVuelta, la Amstel y la Volta a Catalunya, asume su salto sin perder el asombro
- NACHO LABARGA
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Paula Blasi ya no corre escondida. En unos meses ha pasado de moverse lejos del gran foco mediático a firmar una temporada que la ha colocado en la primera línea del ciclismo internacional. Ganó LaVuelta, conquistó la Amstel Gold Race, se llevó el Tour de los Pirineos y abrochó la Volta a Catalunya con una autoridad que ya no permite mirarla solo como una promesa. La corredora del UAE Team ADQ, nacida en Esplugues de Llobregat - el mismo pueblo que Lamine Yamal -, ha cambiado su sitio en el pelotón a base de piernas, resultados y una naturalidad que todavía sorprende. “Todavía se me hace raro que Vollering me salude”, admite en una entrevista concedida a EFE. La frase resume el choque entre lo que ya ha conseguido y la manera en la que ella sigue viéndose dentro de la élite.
El salto de Paula ha movido piezas dentro del UAE Team ADQ y también fuera. Esta temporada ha asumido más responsabilidad en carreras de primer nivel, ha respondido con regularidad en citas exigentes del calendario World Tour y ha dejado de ser una corredora a vigilar para convertirse en una rival a la que se mide de otra manera. Antes de LaVuelta ya se notaba ese pulso interior. “El día antes de la Vuelta me decían que no tenía presión, que mi objetivo era ganar de aquí a tres o cuatro años, pero por dentro yo pensaba que quería ganarla ya”, explica. Lo de protegerla desde fuera no coincidía con lo que ella llevaba dentro. Quería ganarla. Y la ganó.
Esa mezcla entre ambición y prudencia sigue definiendo su momento. Blasi no se vende como una ciclista terminada, aunque los resultados la empujen hacia ese escaparate. “Aún me veo un poco pollito”, reconoce. Hay algo muy suyo en esa forma de hablar: gana carreras enormes, se pone el mono de trabajo cuando la carretera se pone seria y, al mismo tiempo, insiste en que todavía está aprendiendo. La Volta a Catalunya fue otra prueba de ese crecimiento. Dinamitó la carrera en La Molina, controló la última etapa en Barcelona y terminó con la general, la montaña, la clasificación de mejor joven y la de mejor catalana. Un botín redondo para una ciclista de 23 años que ya domina cuando la pendiente decide.
Ahora el Tour de Francia ya no es una hipótesis. Ella misma confirmó que estará en la salida. Blasi mantiene el discurso de ayudar al UAE y seguir acumulando experiencia, pero a nadie se le escapa que su calendario ha cambiado porque el equipo ve en ella algo más que una corredora para acompañar. El Tour será otra exigencia, otro ruido, otro escaparate. También una ocasión para comprobar hasta dónde llega una ciclista que ha crecido a golpes de carrera grande y que no se conforma con lo conseguido. “Te juro que tengo muchísima hambre”, afirma con rotundidad. Y esa hambre no se queda en lo inmediato: “Quiero volver a empezar en enero porque sé que puedo hacerlo mejor”.
El Tour ya espera a Blasi
El camino hacia Francia también tiene a Tadej Pogacar como gran referencia. El esloveno llegará al Tour después de conquistar por primera vez la Vuelta a Suiza, una de las pocas vueltas de una semana que le faltaban en el palmarés. Lo hizo a su manera: atacó en la etapa reina, con final en Villars-sur-Ollon, a nueve kilómetros de meta, cazó uno a uno a los escapados y ganó en solitario. Fue su tercera victoria en cinco etapas y la número 121 de su trayectoria. A los 27 años, el corredor de Klanec buscará en julio su quinto Tour para entrar en el club de Anquetil, Merckx, Hinault e Indurain. Blasi llega por otro carril, con otra historia y otro punto de partida, aunque con el mismo destino inmediato: Francia.
La catalana no se cierra puertas. En su horizonte aparecen los grandes objetivos del World Tour, el Tour de Francia y hasta clásicas de prestigio como la París-Roubaix. El ciclismo español ha encontrado una líder para muchos años y ella lo vive todavía con esa mezcla de vértigo y descaro que la ha traído hasta aquí. De Esplugues al pelotón que la saluda con respeto, de correr sin tanto foco a plantarse en el Tour después de ganar LaVuelta. Paula Blasi mira lo que viene sin bajar la voz: “Te juro que tengo muchísima hambre”.
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