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El apuntador dice adiós al Ayuntamiento de Málaga... y otros cambios en la Secretaría general

El apuntador dice adiós al Ayuntamiento de Málaga... y otros cambios en la Secretaría general
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El conocido Carlos 'de Actas' se jubila después de 43 años de servicio. El oficial mayor Juan Ramón Orense, que estos días dirige el pleno, pone firme a los concejales cuando enmiendan

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Carlos López, el oficial mayor, Juan Ramón Orense y Paco de la Torre. Ñito Salas La Casona del Parque El apuntador dice adiós al Ayuntamiento de Málaga... y otros cambios en la Secretaría general

El conocido Carlos 'de Actas' se jubila después de 43 años de servicio. El oficial mayor Juan Ramón Orense, que estos días dirige el pleno, pone firme a los concejales cuando enmiendan

Pilar R. Quirós

Málaga

Jueves, 12 de febrero 2026, 23:40

... de Málaga, Carlos de Actas, que le han dicho hasta ahora como si fuese un alias. O vamos a soñar: como si fuese su apellido, ese 'de' con cierto toque de familia de alta alcurnia, que paga las preposiciones para unir los apellidos, y Actas, que realmente tiene empaque.

El apuntador es de esa generación del baby boom, que dice adiós al Ayuntamiento a pasos agigantados. Los llamados hijos de la democracia, que dejan huérfanas las administraciones porque son tantos y tan resolutivos, que ahora toca sustituirlos con los que vienen detrás, que lo harán igual de bien, pero que primero tienen que aprender.

Carlos llegó con 19 años después de haber aprobado sus oposiciones de auxiliar administrativo; después siguió estudiando y llegó a ser administrativo y jefe de negociado en 1992, y se hizo tan imprescindible por su buen hacer que en 2007 llegó a jefe de sección de Pleno y Comisiones. Cuando se incorporó al Ayuntamiento, los plenos se grababan en cintas de cassette y se pasaban a máquina de escribir para confeccionar las actas, un trabajo tedioso que cambió con las videoactas. Plenos que acababan a las diez y once de la noche, que la modernidad también ha recortado hasta las cuatro de la tarde, o casi cinco cuando la jornada se complica. Se va pese a que le encanta su trabajo con 63 años y medio. Un hecho luctuoso cambió su actitud ante la vida: en noviembre se murió su hermano, Antonio, con 66 años. «Me lo replanteé todo. Ya me toca no levantarme a las seis de la mañana y llegar a casa más allá de las cuatro de la tarde». Además tiene un importante proyecto a la vista: «En mayo nace mi nieta Elena», que dice orgulloso.

Carlos ha vivido tres alcaldes, Celia Villalobos, el fallecido Pedro Aparicio y el actual Paco de la Torre, y tres secretarios generales, Federico Romero, del que aprendió; Venancio Gutiérrez Colomina, el que le confió las jefaturas, y Alicia García Avilés, en la última etapa «en la que he seguido aprendiendo cada día».

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Carlos López, en su último pleno. Ñito Salas

El apuntador, meticuloso y diligente, se marcha el próximo martes «para vivir otra vida diferente», pero ya tiene recambio: el actual jefe de negociado de Pleno, Francisco Hidalgo, para todos Kiko. El alcalde Paco de la Torre le despedía afectuoso en el que fue su último pleno en diciembre, y le pedía, medio en broma, medio en serio, que en las «vacaciones de jubilación (literal)» pensara si escribir un anecdotario del pleno de la ciudad. «Quería comentar un hecho histórico: es el último pleno de Carlos López, que aunque no lo parezca, parece que se jubila», que le decía De la Torre, con 83 años, a Carlos, con 63. Como poco, una cita para el anecdotario del apuntador, que como dice el alcalde, es testigo de la historia del pleno, y de la ciudad.

El orden en los plenos. Los nuevos modos del oficial mayor Juan Ramón Orense

En estos días se han vivido otro pequeño cambio en la Secretaría General y los últimos plenos, aunque siempre los preside el alcalde de Málaga, Paco de la Torre, los lleva, por la baja de la secretaria general, el oficial mayor Juan Ramón Orense, el que ahora debe recordarle al regidor que hay que votar la urgencia de esas mociones que no son estrictamente urgentes, pero que han acordado que lo sean para que así todos los grupos municipales tengan un penúltimo cartucho antes del pleno. La que aprovecha la oposición para cargar contra el equipo de gobierno del PP o contra el Gobierno (Vox) y la Junta (Con Málaga, PSOE y Vox), o en la que los populares también mandan sus cargas de profundidad contra el Gobierno. Antaño era la Junta, época en la que De la Torre no paraba de decir que tenía abandonada a Málaga, pero ahora que gobiernan los de Juanma Moreno el discurso es otro. Nada nuevo bajo el sol.

También aprovechan los populares, todo hay que decirlo, su urgente para lamentar el accidente ferroviario de Adamuz en un tono solemne e institucional, que debía de haber sido firmada por todos los partidos para ser institucional si no se hubiese negado inexplicablemente Vox, que finalmente votaba la moción a favor. Cosas veredes.

¿Se acuerdan del speaker de la Cámara de los Comunes inglesa, que se hizo famoso por su «order, order»? Pues Orense tiene algo de ese John Bercow, que dio días de gloria. El oficial mayor se caracteriza por intentar poner orden en las enmiendas, las re-enmiendas, y correcciones de acuerdos a última hora. En resumen, y para que los profanos lo entiendan: cuando los políticos se ponen a discutir sobre cómo mejorar un acuerdo, Orense les exige que presenten la redacción final en la presidencia o expresen lo acordado en voz alta para que luego no haya lamentos cuando el texto se pase a las actas. El momento de las enmiendas a veces resulta fructífero por el diálogo y la intención de entenderse de unos y otros, pero otras parece el patio de instituto a la hora del recreo.

«Lea la enmienda por favor, o tráigala escrita», que decía el pasado de enero Juan Ramón Orense para poner orden en las bancadas de los concejales. Algún aludido fruncía el ceño, pero se levantaba y cumplimentaba la petición.

¿Por qué pasan estas cosas? Porque los concejales a veces acuerdan cosas, pero no saben ponerle el verbo adecuado sobre la marcha, ni decir donde encaja lo acordado, pero las actas son las actas y debe quedar todo bien reflejado. Orden, orden.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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