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Miró posa en el estudio de SUR. Salvador Salas El arte de Federico Miró conquista MadridLa Comunidad premia un biombo creado por el pintor malagueño y expuesto en ARCO y lo incorpora al Museo Dos de Mayo
Lunes, 6 de abril 2026, 00:16
... difícil de explicar: la fascinación por un conjunto de oficios, materiales y formas que marcaron su mirada desde muy pronto. Antes de pensar en la pintura contemporánea, incluso antes de imaginar una carrera artística, quiso ser imaginero. Le atraían la escultura procesional, la orfebrería, el trabajo minucioso del taller. Lejos de desaparecer, aquella educación visual —tejida entre dorados, volúmenes y bordados— se ha transformado con el paso de los años y el aprendizaje en lenguaje pictórico.Ampliar
SURMiró creció rodeado de materiales de dibujo. Su abuelo tenía una tienda de bellas artes en la Alameda de Capuchinos y el contacto cotidiano con pinceles y papeles formaba parte de la vida familiar. «Siempre he visto muy normal convivir con pinceles», recuerda. Pero la decisión de estudiar Arte no respondió a un plan profesional sino a una inclinación progresiva que se consolidó con el tiempo: «Estudié Bachillerato artístico y la carrera porque me gustaba, sin una pretensión muy clara, pero poco a poco se dieron las circunstancias, empecé a ganar concursos y todo se alineó para continuar ese camino».
Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Málaga y con un Máster en Investigación en Arte y Creación por la Universidad Complutense de Madrid, Miró ha desarrollado una trayectoria que combina exposiciones individuales en F2 Galería, Galería Jorge López (Valencia), Proyecto H (Ciudad de México) o JM Galería (Málaga), con presencia en instituciones como CAC Málaga, DA2 Domus Artium (Salamanca), el Museo de Arte Contemporáneo Fernando Centeno López de Genalguacil o el Musée des Beaux-Arts de Limoges. Su trabajo forma parte de colecciones como Fundación DKV, Colección BMW, Colección Campocerrado o Fundación La Gaceta Regional.
Volver a casa
El traslado a Madrid supuso una continuidad natural dentro de ese recorrido. «Ser artista es difícil en cualquier sitio», afirma sonriendo, aunque reconoce que la capital facilita el contacto con agentes del entorno artístico: «Al final todo el mundo pasa por Madrid, es un flujo de personas, vas conociendo a galeristas, coleccionistas… Eso ayuda a seguir impulsándote y evolucionando». La decisión no implica una ruptura con su ciudad de origen, a la que sigue regresando con frecuencia: «No descarto en un futuro volver porque siempre está ahí, es mi casa».
El biombo premiado en ARCO introduce un elemento central en su investigación. Asociado tanto a la tradición japonesa como a contextos latinoamericanos, esta instalación le permite pensar la pintura como una superficie expandida que dialoga con el espacio arquitectónico. El reverso de la pieza incorpora patrones creados mediante técnica de block print sobre linóleo, un procedimiento tradicional utilizado en la India que el artista emplea para construir tramas que funcionan como una firma mural.
En su trabajo suenan ecos de tradición japonesa, repertorios prehispánicos y decoración barroca
En esas tramas suenan ecos tanto de repertorios prehispánicos como de la decoración barroca, un juego de parentescos que atraviesa buena parte de su trabajo reciente. Miró incorpora esas referencias a través de un proceso de trabajo que comienza con un archivo fotográfico personal, posteriormente manipulado mediante collage digital antes de trasladarse a la pintura acrílica. Surgen así paisajes fragmentados en los que la figuración queda atrapada entre lo digital y lo manual. Y ahí vuelve una idea clave en su trabajo: la crítica social.
«No considero que mi obra sea política», explica a SUR, «pero me gusta que sirva como ejercicio de reflexión sobre el mundo en el que vivimos, una llamada de atención a estos tiempos de inmediatez e instantaneidad». El reconocimiento institucional en ARCO confirma su consolidación, aunque Miró evita interpretar el premio como una garantía de estabilidad económica: «Es verdad que si tienes la suerte de vender en ARCO se hace una parte importante del año, pero no lo soluciona del todo; hay que seguir trabajando».
Una carrera que ha construido poco a poco, sin un punto de inflexión claro aunque recuerde con cariño la primera exposición organizada tras terminar la carrera: «Ahí vi realmente que la obra gustaba y me animó a continuar». Y lo que queda.
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