Isaías podría alcanzar categoría 2
Isaías se está formando en el Golfo de México con vientos de 65 mph, según la última actualización del Centro Nacional de Huracanes de EE UU (NHC). Eso está solo un poco por debajo de la intensidad de un huracán. Se prevé que la tormenta pase sobre una zona de aguas anormalmente cálidas, lo que le proporcionará el combustible necesario para fortalecerse hasta convertirse en huracán. Podría alcanzar su máxima intensidad como categoría 2, con vientos de hasta 110 mph, mientras avanza lentamente hacia el noreste. Sin embargo, se espera que se debilite poco antes de tocar tierra en algún punto de la costa del Golfo debido a los fuertes vientos en las capas altas de la atmósfera.
El NHC ha emitido alertas de huracán para todo el litoral de Misisipi y Alabama, así como para partes del Panhandle de Florida. Las alertas de tormenta tropical se extienden también a Luisiana.
Los habitantes de esa región pueden esperar precipitaciones totales de hasta 7 pulgadas, aunque en algunos puntos del Panhandle podrían registrarse hasta 10 pulgadas y una marejada ciclónica de hasta 2.1 metros. Tampoco se pueden descartar los tornados.
Es una tormenta que debe tomarse con seriedad
Isaías también podría hacer historia, o al menos igualar un récord, como el primer huracán del Atlántico que se forma más tarde en una temporada. La marca actual se estableció en 1905, cuando el primer huracán de ese año se formó el 8 de octubre. Todavía se espera una actualización sobre Isaías, por lo que podría no alcanzar ese récord.
Récord o no, Isaías es una muestra de lo atípica que ha sido esta temporada de huracanes. Se esperaba que la actividad en el Atlántico estuviera por debajo del promedio, pero ha sido incluso menor de lo previsto debido a un fenómeno de El Niño al que se ha descrito como "súper", "Godzilla" y "gigante". Estos calificativos no son denominaciones oficiales, solo reflejan la intensidad que ha alcanzado este año.
El Niño se mide a partir de las temperaturas del océano en una zona del Pacífico tropical, y este año ha registrado valores altos durante el verano y el inicio del otoño.
Su intensidad ha influido considerablemente en la reorganización de la atmósfera en todo el mundo, incluido el Atlántico. El polvo del Sáhara también ha contribuido a calmar la situación, al hacer que el aire en una de las principales zonas donde se forman los huracanes sea demasiado seco.
WIRED.com. Adaptado por Alondra Flores.