EDITORIAL
El atolladero ceutíLas diferentes versiones de Interior y Defensa no han hecho más que debilitar la credibilidad del Gobierno y generar desconfianza sobre los sucesivos anuncios
Regala esta noticia Añádenos en Google 30/08/2026 a las 02:00h.Un mes después de la entrada en masa de cerca de ochenta mil personas en Ceuta, la ciudad autónoma sigue sumida en un estado de ... aturdimiento, indignación y ansiedad, ante la impotencia de las autoridades locales y nacionales para ofrecer la vuelta a la normalidad a corto plazo. Miles de ocupantes, aún sin contabilizar, sin documentar con exactitud, edad ni procedencia, deambulan por sus calles y espacios públicos generando situaciones de estrés con los ciudadanos ceutíes al tiempo que incidentes y delitos se multiplican mientras pasan los días sin soluciones efectivas y se eleva la tensión social. El ataque a pedradas contra una patrulla militar por un grupo de ilegales y el subsiguiente altercado de una facción exaltada de manifestantes de Ceuta contra asentamientos de los ocupantes, no han hecho más que confirmar que, el paso de los días sin soluciones reales, crea el caldo de cultivo para condenables e imprevisibles enfrentamientos callejeros. Después de semanas de desconcierto gubernamental y declaraciones ministeriales contradictorias, con la clamorosa ausencia a pie de calle del presidente Sánchez, el Gobierno parece estar haciéndose idea de la magnitud del problema y abordando algunos de los aspectos más urgentes, como el sanitario y el ineludible reagrupamiento de los ambulantes, que se resisten a retornar a su tierra. La petición de ayuda a la Comisión Europea a través del Frontex y Europol, es una decisión acertada aunque tardía. Entre tanto y pese a las comparecencias parlamentarias de varios ministros, el Ejecutivo no logra ofrecer una explicación creíble y coherente de los fallos del control fronterizo ni el origen de la avalancha. Las diferentes versiones defendidas por Interior y Defensa no han hecho más que debilitar la credibilidad de todo el Gobierno y generar desconfianza sobre los sucesivos anuncios para atajar el problema. El tardío nombramiento de un mando único y la convocatoria del Consejo de Seguridad Nacional, no han conseguido aún tranquilizar a la población ni ofrecer el diseño de un plan urgente y verosímil para vaciar los espacios públicos y conseguir el retorno de la mayoría de los ocupantes. Lo delicado de la situación social en la ciudad autónoma, con los ánimos muy caldeados, aconseja que el Gobierno concentre el máximo de sus recursos de seguridad y diplomáticos en el problema fronterizo de Ceuta; mientras la oposición y los habitantes de la ciudad autónoma deben cooperar para evitar que se desborde la tensión.
comentarios Reportar un error