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El BCE hace de la agilidad un pilar de su política monetaria

El BCE hace de la agilidad un pilar de su política monetaria
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La autoridad monetaria reaccionará más rápido por la cicatriz de la crisis inflacionaria. Leer
AnálisisEl BCE hace de la agilidad un pilar de su política monetaria
  • ANDRÉS STUMPF
Actualizado 2 ABR. 2026 - 01:16Christine Lagarde, presidenta del BCE.Alex KrausEXPANSION

La autoridad monetaria reaccionará más rápido por la cicatriz de la crisis inflacionaria.

Las subidas de los tipos de interés ya se respiran en el frío ambiente de Fráncfort. El Banco Central Europeo (BCE) se prepara para acometer un encarecimiento del precio del dinero que llegará en pleno shock energético y tras casi un año con las tasas pausadas en el 2%.

Existen pocas dudas ya sobre que el ajuste acabará llegando y los inversores tratan de mirar más allá en sus análisis, que se centran ahora en tratar de anticipar cuál será el tamaño de los movimientos y en qué cumbre se anunciarán. Porque la autoridad monetaria no puede permitirse volver a llegar tarde y eso implica actuar incluso preventivamente.

Así lo ven diferentes miembros del Consejo de Gobierno del BCE, que consideran que la agilidad será clave en el que amenaza con convertirse en el segundo shock inflacionario de carácter exógeno en menos de cinco años. Pese a que todavía no se conoce el alcance de los efectos de la guerra en Irán en la inflación, fuentes cercanas al órgano de decisión reconocen que, aunque esperarán para tener más información, no pueden paralizarse hasta que la incertidumbre desaparezca y deje claro el camino a seguir.

Gran parte de esta renovada prisa se explica por la consideración de la memoria de los consumidores y las empresas, que tienen todavía fresca la experiencia de la crisis energética de 2022 y pueden acelerar la llegada de efectos de segunda ronda a la inflación.

"Para muchos, el recuerdo de los años de alta inflación aún está muy presente", declaró Kazimir, gobernador del banco central de Eslovaquia. "Es posible que ahora muchas empresas tengan menos margen para subir los precios, pero los hogares podrían empezar a exigir salarios más altos antes de lo previsto".

Cicatrices del pasado

La propia Christine Lagarde, presidenta del BCE, se ha sumado a esta corriente de pensamiento la pasada semana en la famosa conferencia monetaria ECB and Its Watchers al indicar que "si la crisis se intensifica, la respuesta de las empresas y los trabajadores podría ser más rápida que la vez anterior. Tenemos un recuerdo reciente de la alta inflación, lo que podría influir en la rapidez con que se trasladen los costes y se buscan compensaciones".

La máxima responsable de la autoridad monetaria europea advierte de que "esa experiencia ha dejado huella. Toda una generación ha vivido su primer episodio de alta inflación y es posible que no tarde tanto en reaccionar una segunda vez".

El BCE suma así la memoria reciente de los agentes económicos a los pilares en los que basa el proceso de toma de decisiones y entre los que destacan los nuevos datos económicos y financieros que van llegando, la evolución de la tasa de inflación subyacente y la fortaleza de la transmisión de la política monetaria a la economía.

Con estos mimbres, crecen los apoyos para que la institución europea lleve a cabo una o varias subidas de los tipos de interés de las denominadas como preventivas. Se trata de un tipo de ajuste en las tasas que se orienta más a mantener ancladas las expectativas de inflación a medio y largo plazo que a solucionar cuestiones en el crecimiento de los precios ya presentes en la economía.

Cautela

Pese a este diagnóstico, el ala más cauta del BCE, las llamadas palomas de la política monetaria, se muestra mucho menos contundente. Si bien reconoce que la memoria reciente de los agentes económicos jugará un papel relevante en la absorción de la economía europea del nuevo shock energético, apunta a diferencias relevantes respecto al episodio inflacionario de 2022.

"Hay muchos otros factores que tendrán peso en el resultado final. Por ejemplo, el mercado laboral es más débil y eso es muy relevante. Además, no tenemos la situación de reapertura de una economía que siguió a la pandemia y la política monetaria y la política fiscal son mucho más contenidas que entonces", expresan fuentes cercanas a una de las palomas del Consejo de Gobierno de la autoridad monetaria que defiende darse algo de tiempo para ver cómo evoluciona la situación macroeconómica.

El debate está asegurado en el órgano de decisión del BCE. Sin embargo, sí parece que los banqueros centrales han llegado a un cierto consenso respecto a que una actuación temprana podría evitar tener que embarcarse más adelante en un ciclo intenso de alzas de los tipos de interés como el protagonizado hace dos años. Nadie quiere repetir esa experiencia, pues su reedición en caso de que la inflación se enraíce en la economía podría poner en jaque la credibilidad del organismo.

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Fuente original: Leer en Expansión
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