El delantero noruego vivió otra auténtica pesadilla frente al Madrid: tocó 10 veces el balón, ningún disparo y 7 pérdidas
Haaland durante el partido frente al Madrid en el Bernabéu.- JOEL DEL RÍO
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La noche de Erling Haaland en el Bernabéu comenzó como tantas otras. Abrazo con Vinicius en el saludo inicial, la última vez lo hizo también con Bellingham y Mbappé, y al ruedo. Otra batalla. Otra vez Rüdiger, pero esta vez acompañado de Huijsen. Y acabó como casi todas, abandonando el césped cabizbajo, con gesto de frustración y sin entender por qué sus poderes desaparecen cada vez que se enfrenta al Madrid, que se ha convertido en su particular kryptonita.
La grada lo despidió con una mezcla de sensaciones. Hubo silbidos, lo de casi siempre cuando se marcha un rival, pero también algunos aficionados que se levantaron para aplaudir a un futbolista con el que muchos madridistas sueñan ver algún día vestido de blanco. Y eso que la visita de anoche fue, de lejos, su peor noche en el Bernabéu.
El Bernabéu vuelve a devorar a HaalandGuardiola ya juega al despiste con Haaland: el 'regate' a un periodistaLos números explican bien lo que ocurrió sobre el césped. Tocó el balón únicamente 10 veces en todo el partido, lo perdió en 7 ocasiones y no realizó ni un solo remate, ni a portería ni fuera. Tampoco consiguió aportar lejos del área: terminó sin ganar un solo duelo y con apenas un 43% de acierto en el pase. Gran parte de ese apagón tuvo que ver con el trabajo defensivo del Madrid. Rüdiger volvió a ser su principal sombra, pero esta vez contó con la ayuda de Huijsen, que siguió los pasos del central alemán en una especie de máster acelerado para frenar a uno de los delanteros más dominantes del fútbol mundial.
Los datos de Haaland frente al Madrid.Entre ambos lograron reducir al mínimo la influencia del noruego cerca del área. Los marcajes y vigilancias constantes le cerraron cualquier vía de participación y, en muchos momentos del encuentro, incluso le impidieron entrar en contacto con el balón dentro de la zona de remate. Clave fue la acción defensiva de Rüdiger en el minuto 67 cuando el 9 ya estiraba el pie para mandar el balón a la jaula. Ahí la locura se apoderó del alemán.
El marcaje más raro del mundo
Hubo, además, un detalle táctico que llamó especialmente la atención durante el partido. En los balones parados, el encargado de seguir a Haaland no era un central ni uno de los jugadores más altos del equipo. Era Arda Güler. Luego le tocaría a Fran García tras la marcha del turco.
A simple vista la decisión parecía extraña. El turco es un centrocampista ofensivo y mide veinte centímetros menos que el delantero del Manchester City. En las fichas técnicas figuran 1,95 para Haaland y 1,75 para Güler. Sin embargo, la orden tenía una lógica muy concreta. La idea era que el noruego tuviera siempre un obstáculo pegado a él en los saques de esquina o faltas laterales. Un jugador que lo molestara, que no le permitiera moverse con libertad y que lo obligara a pelear cada centímetro dentro del área.
El marcaje de Arda Güler sobre Haaland.ÁNGEL RIVEROCon Güler convertido en su sombra permanente, los mejores cabeceadores del Real Madrid quedaban liberados para atacar el balón sin preocuparse por la vigilancia del delantero. El turco debía incomodarlo, agarrarse a él si era necesario y romper cualquier intento de carrera hacia el remate. O lo que es lo mismo, ser más pesado que una mosca cojonera.
Un visitante incómodo en el Bernabéu
La relación de Haaland con el Bernabéu, en cualquier caso, nunca ha sido sencilla. Más bien al contrario. Sus actuaciones en el estadio madridista han sido irregulares y, en la mayoría de ocasiones, discretas. En su primera gran visita con el City, durante las semifinales en 2023, ya dejó una actuación muy similar a la de anoche. El marcaje individual de Rüdiger lo anuló casi por completo y el delantero apenas entró en juego durante el encuentro.
Mapa de calor de Haaland en el Madrid.Desde entonces, los enfrentamientos entre ambos se han convertido en duelos físicos constantes. El último en sumarse a esa escuela fue Asencio, que siguió los pasos de su compañero en el intento de frenar al gigante del City. “Estaba intentando empujarme y buscando bronca conmigo. Eso me gusta. Con Rüdiger también he tenido grandes batallas”, reconoció. Solo en su penúltima visita al Bernabéu consiguió marcharse con una sonrisa. Aquella noche marcó un gol de penalti en la victoria 1-2 del Manchester City después de provocar una falta dentro del área ante Rüdiger, la primera acción clara en la que logró superarlo.
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