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El bloqueo naval y el ataque a Venezuela hace más de 120 años que inspiró la Doctrina Drago

El bloqueo naval y el ataque a Venezuela hace más de 120 años que inspiró la Doctrina Drago
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Lo que sucedió en las costas venezolanas en diciembre de 1902 provocó que un diplomático argentino se pronunciara con alarma. Lo que planteó se convirtió en un hito en el derecho internacional.
El bloqueo naval y el ataque a Venezuela hace más de 120 años que inspiró la Doctrina Drago

Fuente de la imagen, Archivo Histórico Universal/UIG vía Getty Images

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  • 36 minutos
  • Cuando el canciller de Argentina, Luis María Drago, supo lo que estaba pasando en Venezuela, se alarmó.

    Solo días antes, el 9 de diciembre de 1902, 15 unidades de la armada inglesa y alemana se unieron para atacar el puerto de La Guaira, tomaron seis embarcaciones venezolanas y se hicieron del control de los muelles.

    Al día siguiente, dos naves alemanas se apoderaron de un buque venezolano, mientras que "los ingleses incorporaron otro, el Bolívar, a su flotilla obligándolo a navegar con bandera británica", escribió el historiador Manuel Rodríguez Campos en el Diccionario de Historia de Venezuela de la Fundación Empresas Polar.

    El 12 y el 13 de diciembre, "una expedición inglesa tomó por asalto el castillo Libertador y el fortín Solano de Puerto Cabello".

    Un bloqueo a las costas venezolanas había sido declarado y buques de la armada italiana se unieron.

    Días después, unidades alemanas "libraron un duelo de artillería con la guarnición del castillo San Carlos".

    "Todos estos actos de violencia se produjeron sin una previa declaración de guerra emitida por alguna de las partes y sin que mediaran ofensas venezolanas a los agresores".

    El canciller argentino no dudó en pronunciarse.

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    Un largo camino

    Luis María Drago hizo un planteamiento que se transformó en lo que se conoce como la "Doctrina Drago", uno de los primeros grandes pasos hacia la consolidación de los principios de no intervención y de prohibición del uso de la fuerza en el derecho internacional.

    Su visión, unida a las ideas de otros juristas y expertos, despejó el camino para llegar hasta la Carta de las Naciones Unidas que, en 1945, prohibió el uso de la fuerza contra la "integridad territorial o la independencia de cualquier Estado".

    Fuente de la imagen, Apic/Getty Images

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    "Esa norma, que ancla las relaciones globales, tiene en cierta medida una influencia de Drago", le dice a BBC Mundo Francisco Quintana, profesor asistente de Derecho Global en la Universidad de Edimburgo y editor asociado de la Revista Europea de Derecho Internacional.

    Años antes, en 1933, su influencia se había evidenciado en un momento histórico, cuando, en Montevideo, se adoptó por primera vez en un tratado que decía que "ningún Estado tiene derecho de intervenir en los asuntos internos ni en los externos de otro".

    "Esa fue una conquista latinoamericana. Esa convención ha sido una gran fuente de orgullo latinoamericano", señala Quintana.

    "Una bola de nieve"

    Para entender lo que sucedió en diciembre de 1902 en Venezuela, es clave remontarse varios años antes, a los gobiernos de Antonio Guzmán Blanco, le dice a BBC Mundo el historiador Rafael Arráiz Lucca.

    Ese líder invitó a compañías europeas, entre ellas inglesas y alemanas, a construir ferrocarriles en su país.

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    "Ellas colocaban todo el capital y la tecnología y Venezuela no ponía un centavo en la construcción, pero se comprometía a que esas empresas iban a recuperar el 7% de su inversión a través del pago de pasajes, ya fuese de pasajeros o de carga".

    Y si lo recolectado en pasajes no era suficiente para que las compañías llegaran al 7%, el Estado venezolano cubría lo faltante.

    Lo cierto es que no fue suficiente y Venezuela terminaba poniendo el resto para que las empresas alcanzaran su porcentaje.

    Y, así, se creó una deuda "impagable".

    "Se fue haciendo una bola de nieve de deuda de la república de Venezuela con los bancos extranjeros para pagar por los ferrocarriles", indica el historiador.

    Con los años, se llegó al punto de que Venezuela no podía pagar ni las cuotas ni los intereses de la deuda.

    Tres naciones europeas, en representación de las compañías que tenían sus acreencias en Venezuela, fueron las que rodearon los puertos fundamentales del país con un solo objetivo: cobrar la deuda.

    El presidente de Venezuela en 1902 era Cipriano Castro.

    Suspensión de pagos

    Para la historiadora Inés Quintero es fundamental ubicarnos en el sistema político de Venezuela de esa época, que se sostenía en el predominio caudillista.

    "Cipriano Castro asciende al poder en 1899, en un alzamiento armado al estilo montonera, con su propio armamento y hueste, que es llamado la Revolución Liberal Restauradora", le dice la autora a BBC Mundo.

    Tras derrocar al presidente Ignacio Andrade, Castro necesitaba minar el poder armado de los caudillos para consolidarse en la presidencia.

    Fuente de la imagen, Photo12/Universal Images Group via Getty Images

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    "Eso es lo que va a determinar que Castro haga una reconducción de la política para centralizar el poder en un jefe único, que fuese reconocido por los caudillos, y que adicionalmente implicara la utilización de los recursos del Estado, que de por sí eran precarios, para pagar el armamento que necesitaba con el fin de contener la capacidad de fuego de los caudillos".

    A eso hay que sumarle que Castro enfrentó la caída brusca de los ingresos que provenían de la exportación de café, la principal materia prima de la época.

    En ese contexto, señala el historiador Luis Alberto Buttó, Castro tomó una decisión.

    "Decretó una moratoria de la deuda nacional interna y externa al ordenar la 'revisión técnica' de las deudas contraídas durante su administración, lo cual implicaba no pagar nada hasta tanto dicha revisión técnica no fuera satisfecha", le indica a BBC Mundo.

    "Diplomacia de las cañoneras"

    Además, Castro suspendió por un periodo indefinido la amortización de las deudas que habían sido adquiridas por Venezuela antes de que él asumiera la presidencia.

    "Éste último fue el caso del reclamo armado hecho por Alemania, Inglaterra e Italia, pues la deuda no cancelada que motivó el bloqueo y bombardeo naval, en su gran mayoría fue adquirida entre la séptima y octava décadas del siglo XIX".

    El bloqueo de las potencias extrajeras ocurrió en medio de un levantamiento armado, iniciado en 1901 para sacar del poder a Castro y que tenía a Venezuela inmersa en una guerra interna.

    Fuente de la imagen, Universal History Archive/UIG via Getty images

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    Para Buttó, es importarte ver ese bloqueo en el marco de una época en la que las potencias europeas buscaban expandirse y marcar áreas de influencia en diferentes partes del mundo, no solo para sostener su crecimiento económico, sino para solucionar rivalidades entre sí.

    "En términos tácticos, esta acción fue una demostración palmaria de lo que la historiografía denominó 'diplomacia de las cañoneras', consistente en el hecho de que las potencias imperialistas ejecutaban acciones de guerra navales, como por ejemplo bombardear costas y puertos con la artillería de los buques de guerra, contra naciones atrasadas con el fin de obligarlas a cancelar deudas contraídas con sectores privados de estos países potencias".

    Y también para conseguir indemnizar a ciudadanos de esas potencias cuyos bienes o propiedades hubiesen sufrido perjuicios.

    "Un precedente peligroso"

    El 20 de diciembre de 1902, el representante argentino en Washington, Martín García Mérou, escribió un reporte sobre lo que estaba sucediendo en Venezuela y lo envió a la cancillería de su país.

    Tras leerlo, Drago le respondió con una carta y le pidió que compartiera lo allí planteado con el secretario de Estado de Estados Unidos.

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    En la correspondencia, de fecha 29 de diciembre de 1902, el canciller argentino decía que se sentía alarmado "al saber que la falta de pago de los servicios de la deuda pública de Venezuela se indica como una de las causas determinantes del apresamiento de su flota, del bombardeo de uno de sus puertos y del bloqueo de guerra rigurosamente establecido para sus costas".

    "Si estos procedimientos fueran definitivamente adoptados, establecerían un precedente peligroso para la seguridad y la paz de las naciones de esta parte de América".

    También escribió que "el cobro compulsivo e inmediato, en un momento dado, por medio de la fuerza, no traería otra cosa que la ruina de las naciones más débiles".

    Así, Drago le expresó abiertamente al gobierno estadounidense su rechazo a la intervención militar de potencias extranjeras en Venezuela para cobrar deudas externas.

    "Temía que eso podía conducir en última instancia a una recolonización de las Américas por parte de las potencias europeas", indica Quintana.

    "Advertía que el cobro coercitivo de deudas podía terminar en una degradación de la soberanía".

    Y así lo plasmó el canciller: "El principio que quisiera ver reconocido es el de que la deuda pública no puede dar lugar a la intervención armada, ni menos a la ocupación material del suelo de las naciones americanas por una potencia europea".

    La experiencia latinoamericana

    De acuerdo con Quintana, la mayoría de las intervenciones en América Latina, sobre todo hacia finales del siglo XIX y principios del siglo XX, fueron justificadas en nombre de la defensa de los intereses comerciales de los inversores o los ciudadanos europeos o estadounidenses en la región.

    En 1862, por ejemplo, Francia comenzó su segunda intervención en México, invocando la suspensión temporal de los pagos de la deuda externa como justificación.

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    "La Doctrina Drago es un primer pronunciamiento que se hace claramente en contra de la intervención armada para el cobro de deudas públicas".

    Ese principio, explica el experto, forma parte de una tradición latinoamericana que aboga por la no intervención de la que el canciller argentino "fue quizás un primer gran exponente".

    A él se unen otros juristas destacados, como el también diplomático argentino, nacido en Uruguay, Carlos Calvo, quien en 1868 planteó que los Estados debían estar libres de cualquier tipo de interferencia y que los extranjeros no debían gozar de privilegios ni de protección diplomática en sus reclamos, sino que tenían que seguir los procedimientos establecidos en las jurisdicciones nacionales, como el resto de los ciudadanos.

    También sobresale el diplomático mexicano Genaro Estrada, creador en 1930 de la doctrina que lleva su nombre, en la que se pronunció contra la explotación económica y el intervencionismo de las potencias europeas y de Estados Unidos, y defendió la autodeterminación de los pueblos.

    El principio de la no intervención está muy asociado con América Latina, señala Quintana, porque fue la primera región del mundo que se independizó.

    Su historia de intervenciones la llevó paradójicamente a convertirse en "un paladín de la no intervención" y, en ese contexto, "la Doctrina Drago sentó un enorme precedente".

    "Los países de América Latina se independizaron a principios del siglo XIX, con lo cual han estado lidiando con países más poderosos desde hace mucho más tiempo que el resto. Gran parte del mundo se independizó o adquirió la soberanía en los procesos de descolonización iniciados en las décadas de 1950 y 1960".

    En la política exterior

    El historiador Edgardo Mondolfi Gudat plantea que la Doctrina Drago representó un cambio importantísimo con respecto a la doctrina jus ad bellum, que hace referencia a las condiciones por las cuales un Estado podría recurrir a la guerra o al uso de la fuerza.

    A la luz de lo que pasaba en Venezuela en 1902, "Drago vio la necesidad de revisar la doctrina del derecho a la guerra desde el punto de vista del reclamo pecuniario, no territorial".

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    "Su originalidad versa en que ese derecho a la guerra lo matiza a partir de esta idea de que tener un reclamo contra otro país en términos de deudas no era razón para justificar una intervención armada", le indica a BBC Mundo.

    "Eso va a servir de base al desarrollo de toda la doctrina moderna del siglo XX", en la que se va a readaptar la Doctrina Drago para condenar el cobro compulsivo de deudas por la fuerza.

    Y no debe verse como un esfuerzo aislado. Mondolfi nos recuerda que paralelamente se estaban celebrando las Conferencias de Paz de La Haya que apuntaban a la importancia del arbitraje internacional para resolver conflictos.

    De hecho, la Doctrina Drago fue presentada en la segunda de estas conferencias, la de 1907.

    Para Einer Tah Ayala, profesor de Política Exterior de México y América del Norte de la Universidad del Mar, en México, la Doctrina Drago es "un punto medular" de la estructura del sistema internacional.

    "Drago ayuda a marcar las pautas de comportamiento de los Estados con respecto a la no intervención y la resolución pacífica de las controversias", le indica a BBC Mundo.

    "Si bien la doctrina es una parte importante del derecho internacional, también lo es para la economía internacional y la política exterior".

    ¿Y cómo se resolvió el bloqueo?

    El bloqueo se levantó tras la firma de unos protocolos en los que el gobierno de Estados Unidos sirvió de mediador.

    Se firmaron en Washington el 13 de febrero de 1903.

    Las potencias involucradas consiguieron que el gobierno venezolano reactivara la amortización del capital e intereses de la deuda, cuenta Buttó.

    "Al final de la jornada, Venezuela fue la gran perdedora del asunto, obviamente en lo material y hasta en lo simbólico, pues ni siquiera tuvo la capacidad de representarse a sí misma en las negociaciones correspondientes ya que fueron funcionarios estadounidenses quienes terminaron desempeñando tal papel", indica el historiador.

    Pero las potencias involucradas no fueron las únicas que salieron ganando.

    Estados Unidos reafirmó su condición de potencia en el continente americano, en sintonía con la Doctrina Monroe que le advertía al mundo no disputar su dominio en la región.

    "De hecho, el propio bloqueo naval a las costas venezolanas iniciado en 1902 jamás se hubiese dado sin o el consentimiento previo a tales acciones o sin la postura neutral frente a ellas por parte del gobierno estadounidense".

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Fuente original: Leer en BBC Mundo
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