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El 'boom' de los geolocalizadores: para encontrar la maleta, pero también para 'controlar' a niños y abuelos

El 'boom' de los geolocalizadores: para encontrar la maleta, pero también para 'controlar' a niños y abuelos
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Esta tecnología se ha popularizado por su utilidad, pero hay que usarla con sentido común... y en algunos casos con 'permiso'
El 'boom' de los geolocalizadores: para encontrar la maleta, pero también para 'controlar' a niños y abuelos

Esta tecnología se ha popularizado por su utilidad, pero hay que usarla con sentido común... y en algunos casos con 'permiso'

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J. Castillo

08/06/2026 a las 20:10h.

Un nuevo imprescindible se ha colado en las maletas de millones de viajeros en todo el mundo: los llaveros de geolocalización. Popularizados por firmas como ... Tile, Apple o Samsung, estos dispositivos han contribuido a aliviar los sofocos de quienes suelen esperar angustiados frente a las cintas de recogida de equipajes (preguntándose si sus pertenencias llegaron a embarcar en el avión).

Algo similar ocurrió recientemente en nuestro país, cuando Carlos Sánchez ('@chocotuits' en la red social X) informó de que una de sus maletas perdidas en el aeropuerto de Barcelona viajaba por carretera en sentido Alicante, lo que también pudo saber gracias a uno de estos localizadores. El susodicho fue radiando la situación, viralizada de tal forma que un usuario se ofreció a indagar sobre el paradero último del equipaje, en un barrio murciano. La situación se saldó con un detenido por la Policía Nacional, que encontró la maleta en la zona indicada.

Varios son las claves que han popularizado este tipo de gadgets: resultan muy económicos, su diminuto tamaño facilita llevarlos siempre encima y, al emplear el llamado Bluetooth de bajo consumo ('BLE' por sus siglas en inglés), cuentan con una autonomía considerable. Una sola pila de botón puede mantenerlos activos hasta un año, siendo el único pero que la ubicación exacta de nuestras llaves, mochila o cartera tan solo se muestra cuando haya sido captada por algún dispositivo compatible. En el caso de los AirTags de Apple, el 'chivatazo' corre a cargo de los iPhone próximos al objeto perdido.

¿Y si tu perro se pierde en el campo?

Con lo dicho, parece evidente que estas balizas (equipadas con discretos altavoces) tan solo son útiles en zonas densamente pobladas, donde el número de smartphones es tal que resulta difícil no encontrar lo que buscamos. Si hablamos de áreas rurales o deshabitadas, en cambio, deberíamos recurrir a dispositivos algo más sofisticados. Como los collares para mascotas con tarjeta SIM y conectividad móvil, que garantizan el posicionamiento preciso del animal mediante GPS. Es más, permiten establecer un perímetro virtual y nos envían una alerta al móvil si el perro o gato lo abandonan, facilitando que emprendamos su búsqueda antes de que sea demasiado tarde.

Este tipo de collares cuentan, no obstante, con algunos peros. El primero es que su autonomía es limitada: necesitamos cargarlos cada dos o tres días (es fácil que lo hayamos olvidado cuando nos pille algún imprevisto). El segundo, que las compañías que los ofrecen suelen requerir el pago de una suscripción mensual. El desembolso al cabo del año puede parecer excesivo, pero cualquiera que se haya visto en la tesitura de no saber dónde está su compañero de cuatro patas sabe que merece la pena.

Mayores y niños, también localizados

De un tiempo a esta parte también han surgido aparatos diseñados para no perder de vista a aquellos miembros de la familia especialmente vulnerables. También supeditados a suscripciones, los localizadores en miniatura pueden colocarse en las mochilas de los escolares u ofrecerse a nuestros mayores para así estar informados de su posición en tiempo real. Permiten además consultar su historial de rutas y envían alarmas a nuestro móvil ante sacudidas, incrementos de velocidad (si la persona sube a un vehículo, por ejemplo) o el abandono de las zonas seguras que hayamos definido previamente.

En el caso de las personas de edad avanzada interesan igualmente los relojes con geolocalización y botón de SOS (que pueden pulsar para pedir ayuda a los servicios de emergencia). De hecho, la mayoría cuentan con un detector de caídas: de producirse, la pulsera llama automáticamente al contacto designado para que pueda tomar medidas. Esto por no hablar de las funciones de monitorización de la salud (presión arterial, nivel de oxígeno en sangre, recordatorios de toma de medicamentos...), que harán bien tanto al usuario como a sus familiares, quienes podrán consultar tales datos si el primero lo autoriza.

En mayores de 14 años, necesitas su consentimiento

Aunque la legitimidad de tener localizada nuestra maleta o a una mascota está fuera de toda duda, colocar uno de estos gadgets a cualquier persona mayor de 14 años requiere de su consentimiento expreso e informado. Así lo explica la normativa vigente sobre protección de datos (recogida por el Reglamento General de Protección de Datos y la Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de los Derechos Digitales), dado que «la geolocalización resulta un dato personal más cuyo tratamiento debe respetar principios de transparencia, finalidad y proporcionalidad».

A dicho respecto, Apple ha implementado medidas para evitar que sus localizadores sean utilizados para espiar a otras personas. Entre ellas, la emisión de una alerta al usuario que lleve encima un AirTag que no le pertenezca (en el bolsillo interior de su abrigo, por ejemplo).

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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