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El calvario litoral en Guadalmar: bacterias, cañas y obras

El calvario litoral en Guadalmar: bacterias, cañas y obras
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Los efectos de los últimos episodios meteorológicos se suman a la erosión histórica en esta zona de la costa de la ciudad

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La presencia de una bacteria impide el baño en Arraijanal desde hace una semana. Salvador Salas El calvario litoral en Guadalmar: bacterias, cañas y obras

Los efectos de los últimos episodios meteorológicos se suman a la erosión histórica en esta zona de la costa de la ciudad

Chus Heredia

Jueves, 2 de abril 2026, 00:39

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Cañas acumuladas en el paraje de la desembocadura del Guadalhorce. Salvador Salas

A todos estos factores se suma lo crítico del estado del saneamiento en todo el entorno de Guadalmar. En Arraijanal, que espera algún día ser el parque marítimo terrestre prometido hace décadas, está prohibido el baño desde hace una semana, justo ahora que la primavera malagueña toma temperatura.

El Ayuntamiento de Málaga se vio obligado a adoptar este veto, en esta zona contigua al Campo de Golf tras recibir una comunicación de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía en la que se recomendaba la aplicación de medidas preventivas. Se habían detectado en varias muestras tomadas la presencia de 'Escherichia coli', una bacteria fecal.

Rotura

Para encontrar el motivo de esta contaminación bacteriana hay que acudir a la rotura de dos tuberías de la red de saneamiento que se produjo por la crecida del río Guadalhorce tras las intensas lluvias del último fin de semana de diciembre. La riada erosionó uno de los apoyos de la estructura portante de las conducciones que cruzan el cauce. Cayó al río un tramo de aproximadamente 50 metros, en cuya recuperación se está trabajando desde entonces.

En cuanto se tuvo conocimiento de esa rotura, el Ayuntamiento señalizó la zona de la playa afectada y se recomendó evitar el baño. No hay otros puntos afectados que carguen con la cruz bacteriana, ni en Málaga ni en Torremolinos, cuestión avalada por continuos análisis.

Emasa paralizó la estaciones de bombeo de Guadalmar y Campo de Golf para impedir que el agua residual del distrito de Churriana y de Torremolinos vierta directamente al río, de forma que para minimizar los efectos de esa descarga el vertido se está realizando mar adentro a través de un emisario que tienen una longitud de 475 metros.

Lucha contra los elementos

El Ayuntamiento trabaja a marchas forzadas en la solución, con trabajos más que visibles horadando los arenales y riberas. La decisión tomada consiste en dar prioridad a la construcción de un tramo de la obra para la red de aguas regeneradas para el riego de instalaciones de la zona oeste de la ciudad y de Torremolinos. El vía crucis para los bañistas no debe prolongarse más allá de abril, si atendemos al plazo de ejecución de los trabajos.

Escollera

El saneamiento en esta zona y la desembocadura del Guadalhorce es víctima de la mencionada 'tormenta perfecta' y de la 'ira' del agua. A lo obsoleto de las instalaciones, se suman los condicionantes ambientales. Emasa tiene en marcha una operación millonaria para crear una nueva red, con nuevas estaciones de bombeo incluidas. Es más, la actual ya tuvo que ser protegida con una escollera porque ha quedado prácticamente rodeada por el mar. El riesgo de vertido siempre está presente y las viejas instalaciones esperan a las nuevas para ser desmanteladas para siempre.

Por si fuera poco, el entorno de la desembocadura, que es paraje natural y depende de la Junta de Andalucía, lleva semanas alfombrado con cañas, ramas y restos de las danas. Fuentes técnicas han explicado a SUR que estos acarreos se tienden a dejar un tiempo por decisión ambiental, en aras de una menor afección a las especies.

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Obras de saneamiento en la zona. Salvador Salas

En el tramo final del Guadalhorce todavía quedan pendientes actuaciones para ensanchar los vanos del puente de la Azucarera (MA-21) para evitar inundaciones, cuestión en fase ambiental que compete al Gobierno central. Además, el Ayuntamiento creará un gran parque inundable y mejorará los puntos de vertido y pluviales en el entorno de los polígonos y la Junta ya realizó hace unos años una inversión importante en la restauración de la desembocadura.

En su día, la antigua Confederación Hidrográfica del Sur de España ya encauzó el tramo final del río y creó el brazo añadido para mejorar la capacidad de desagüe. Pareciera que los elementos se resisten a ser domesticados en el Poniente malacitano.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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