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Ciencia

El caos mundialista por las botellas rellenables abre el debate entre seguridad y sostenibilidad

El caos mundialista por las botellas rellenables abre el debate entre seguridad y sostenibilidad
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La FIFA ha cambiado de opinión varias veces sobre la entrada de botellas y cantimploras a los estadios, lo que ha generado bastante controversia.
Daniele PolidoroMedio Ambiente9 de junio de 2026la reducción de residuos y plásticos de un solo uso entre los objetivos de su estrategia de sostenibilidad. Sin embargo, dio marcha atrás.

¿Qué pasó con las botellas?

La FIFA ha modificado su código de conducta para prohibir completamente la entrada de botellas de agua reutilizables y otros recipientes del exterior. La razón oficial fue la seguridad: estos objetos ponen en riesgo a jugadores y espectadores. Sin embargo, la decisión provocó de inmediato una fuerte reacción por parte de las asociaciones de aficionados. Las críticas se centraron no solo en preocupaciones medioambientales, sino sobre todo en preocupaciones sanitarias (que también están indirectamente relacionadas con el cambio climático).

Muchos partidos del torneo se jugarán en condiciones climáticas extremadamente difíciles y peligrosas, y varios grupos de aficionados han destacado cómo limitar el acceso al agua podría aumentar el riesgo de deshidratación y golpe de calor.

El precedente del Mundial de Clubes

La polémica también se centró en otro aspecto: el cambio de política se produjo después de que la propia FIFA recomendara previamente el uso de botellas de agua reutilizables como parte de las medidas para afrontar el calor durante el torneo. Además, durante el Mundial de Clubes celebrado en Estados Unidos el año anterior, se había permitido a los aficionados entrar con sus propias botellas y recipientes. Fue entonces cuando se produjo un cambio de rumbo.

Ante las protestas, la federación rectificó su postura y anunció que en los estadios de Estados Unidos y Canadá se permitirá el uso de botellas de agua de plástico blando selladas de hasta aproximadamente 590 mililitros. Sin embargo, las botellas de agua rígidas y las reutilizables siguen prohibidas. El resultado es paradójico: se aborda el problema de la seguridad permitiendo envases desechables, pero no aquellos diseñados para su reutilización.

La sostenibilidad entra en conflicto

El tema de las botellas es interesante porque trasciende el futbol. En los últimos años, casi todos los grandes eventos deportivos han adoptado estrategias medioambientales cada vez más ambiciosas. Los Juegos Olímpicos, la Copa del Mundo e incluso los principales festivales de música publican informes sobre la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, la reutilización de infraestructuras, el reciclaje de materiales y la lucha contra los plásticos de un solo uso.

El problema surge cuando estos objetivos entran en conflicto con otras prioridades: desde la seguridad hasta la gestión de grandes multitudes, los patrocinadores comerciales, la logística o, simplemente, la experiencia del espectador. En el caso del Mundial de 2026, la FIFA sostiene que la decisión se basó exclusivamente en consideraciones de seguridad. Sin embargo, este caso demuestra lo difícil que resulta traducir los objetivos ambientales en decisiones operativas coherentes cuando entran en juego otras variables.

El caso de la botella de agua no cambiará por sí solo el equilibrio ambiental de un Mundial, pero representa un ejemplo concreto de una tensión cada vez más frecuente: la que existe entre los compromisos ambientales declarados y las decisiones que se toman cuando la realidad organizativa pone a prueba esas promesas.

Artículo originalmente publicado enWIRED Italia.Adaptado por Alondra Flores.

Fuente original: Leer en Wired - Ciencia
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