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El 'caso ZP' arruina la política exterior de Albares: en China y Venezuela no había intereses de Estado sino negocios turbios

El 'caso ZP' arruina la política exterior de Albares: en China y Venezuela no había intereses de Estado sino negocios turbios
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Mientras España invitaba a Delcy a la Cumbre Iberoamericana y vetaba la posición comercial común de la UE ante China, el juez desvelaba negocios oscuros de oro, níquel y petróleo del chavismo con empresarios chinos. Más información: Las 10 frases de Zapatero en el Senado que el auto desmiente: de la relación con Delcy al 'nulo papel' en Análisis Relevante.

José Manuel Albares, ministro de Exteriores, y el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, en un desayuno informativo. EP

Política LA IMPUTACIÓN DE ZAPATERO El 'caso ZP' arruina la política exterior de Albares: en China y Venezuela no había intereses de Estado sino negocios turbios

Mientras España invitaba a Delcy a la Cumbre Iberoamericana y vetaba la posición comercial común de la UE ante China, el juez desvelaba negocios oscuros de oro, níquel y petróleo del chavismo con empresarios chinos.

Más información:Las 10 frases de Zapatero en el Senado que el auto desmiente: de la relación con Delcy al 'nulo papel' en Análisis Relevante.

Publicada 1 junio 2026 02:23h Las claves

Las claves Generado con IA

El Gobierno de Pedro Sánchez ha ido construyendo una política exterior que el ministro José Manuel Albares ha bautizado como "una diplomacia con voz propia":

Incluye el apoyo al Sur Global, el acercamiento a los BRICS, cuatro visitas del presidente a China, diálogo con el chavismo en Venezuela y apuesta por levantar las sanciones y una postura especialmente beligerante con Israel.

La Estrategia de Acción Exterior 2025-2028 lo eleva a doctrina oficial: "Diversificación de alianzas", "multilateralismo inclusivo" y "autonomía estratégica" frente al "euroatlantismo" tradicional.

Por eso, fuentes diplomáticas se preguntan si los viajes continuados de Pedro Sánchez a Pekín responden al mismo esquema del primer viraje del PSOE del partido del hoy presidente respecto a aquella Cuba de 2015, aún regida por Raúl Castro.

Allí fueron José Luis Rodríguez Zapatero, ya expresidente, junto a su exministro Miguel Ángel Moratinos, poniendo obstáculos a aquel "deshielo" que impulsaba la Administración de Barack Obama y entorpeció los esfuerzos del equipo de Mariano Rajoy por recuperar la confianza con Washington.

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Ya entonces las declaraciones públicas de Zapatero, afirmando que Cuba colaboraba lealmente con España en relación con ETA, "lo cual no estaba sucediendo", según fuentes diplomáticas, pintaban un escenario "esperanzador" para España, pero la Casa Blanca preguntó al Gobierno español a qué respondían estas gestiones políticas.

Y Madrid no supo qué responder.

Aquél fue uno de los casos de "blanqueo" de regímenes que hoy Washington y la oposición española atribuyen al Ejecutivo de Sánchez, como en la Venezuela chavista.

¿Y es por creencia o conveniencia? Cuando esto sólo concierne a una postura personalista, tiene una dimensión. Pero si afecta a las relaciones de España con sus socios y aliados adquiere otra.

El mismo escenario, o muy parecido, se produce una década después, con la China de Xi Jinping. Fuentes diplomáticas se preguntan qué vinculación puede haber con los repetidos viajes de Sánchez a Pekín.

Porque si el objetivo no es político, sino puramente económico, captar inversiones, la incógnita encaja con las revelaciones de las recientes investigaciones judiciales: ¿hay negocios o comisiones de Zapatero que encajen con la política exterior española? ¿Y qué fue primero, la gallina o el huevo?

La 'trama ZP'

El resultado práctico ha sido una acumulación de fricciones: mientras España se erige en punta de lanza frente a los EEUU de Donald Trump, se convierte en "puerta trasera" de entrada de las grandes compañías de Xi Jinpingen Europa.

Y al tiempo que se acoge a cientos de miles de venezolanos de la diáspora provocada por el chavismo, se le da el plácet al nuevo embajador de Delcy Rodríguez, un "falso opositor", según los líderes democráticos, el "alacrán" Timoteo Zambrano, aliado de José Luis Rodríguez Zapatero desde hace más de una década en Caracas.

Ahora, el sumario del caso Zapatero añade una dimensión nueva e incómoda: los dos países con los que España ha quebrado de forma más visible la posición occidental son exactamente los mismos en los que el expresidente habría tejido una red de negocios con petróleo, oro, níquel y lobbies vinculados al régimen chavista y al Partido Comunista Chino (PCCh).

El juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama, en un sumario de más de 4.000 folios, describe a José Luis Rodríguez Zapatero como el "vértice" de una red de tráfico de influencias nacional e internacional, esencialmente con Venezuela y China.

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El sumario revela lotes de 50.000 toneladas de petróleo venezolano negociadas con compradores chinos vinculados al PCCh, concesiones en exclusiva de minas de oro y níquel en el Arco del Orinoco, y presuntos pagos de 2,6 millones de euros al expresidente a través de sociedades pantalla.

Esa sintonía entre los intereses privados de Zapatero y la política oficial de Sánchez y Albares es lo que desbarata el argumentario oficial de la Estrategia de Acción Exteriory hace del caso algo más que un escándalo de corrupción convencional.

"España apuesta por la diversificación de aliados, en un mundo sometido a cambios de paradigma acelerados y nunca vistos", han confirmado a este diario fuentes de Exteriores en numerosas ocasiones, al abrigo de ese documento.

El propio ministro Albares lo rubricó en su último discurso de la Conferencia de Embajadores, en enero de este año: "Tener voz e identidad propia implica alejarse de cualquier seguidismo y mantenerse firme en la defensa de nuestra identidad, de nuestros valores, de nuestros intereses".

De Guaidó al 'Delcygate'

El primer giro data de 2020. Sánchez había reconocido un año antes a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela, en febrero de 2019, en línea con sus socios europeos.

Pero ese mismo año Zapatero, ya convertido en pieza clave del sanchismo y en mediador oficioso en Caracas, comenzó a tejer los negocios que ahora investiga la Audiencia Nacional.

En enero de 2020, la entonces vicepresidenta Delcy Rodríguez aterrizaba clandestinamente en Barajas: con el Delcygate se estrenaba el primer Gobierno de coalición en España, entre el PSOE y Podemos. Y lo que pareció solamente un escándalo oscuro, entonces, va tomando otro sentido con el paso de las páginas de la prensa y del sumario.

Albares llegó al Ministerio en julio de 2021 y, desde entonces, la política española hacia Venezuela pasó a pivotar sobre la idea del "diálogo" con el régimen de Nicolás Maduro, sin reconocerlo pero sin condenar tampoco al interlocutor.

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El resultado práctico es visible: en abril de 2026, el ministro invitó formalmente a Delcy —con sanciones de la UE vigentes desde 2018 por violaciones de derechos humanos— a la Cumbre Iberoamericana de Madrid. La Comisión Europea ya ha tenido que abrir una investigación sobre si esa invitación vulneraba la política común de sanciones.

El segundo giro fue hacia China. Desde 2022, Sánchez ha viajado cuatro veces a Pekín en visita oficial.

En el último, en abril de 2026, firmó un "estatus de diálogo estratégico" que la UE había suspendido al considerar a China un "rival sistémico". Semanas después, España se descolgó de la iniciativa franco-liderada para reforzar las defensas comerciales de la UE frente a Pekín, en una decisión que descolocó a socios como Francia e Italia.

Con los BRICS o "de los BRICS"

La primera tarde de Trump de vuelta en la Casa Blanca, el 20 de enero de 2025, el presidente fue preguntado por la escasa contribución de España a la OTAN. Su respuesta quedó grabada: "España es una nación BRICS". Aunque parecía una confusión evidente, la imagen que quería describir el mandatario estadounidense no era del todo inexacta.

Albares, en efecto, ha reivindicado insistentemente en su Estrategia un "multilateralismo inclusivo" con Brasil, India y Sudáfrica, propugnando una "alianza mundial" de países que aún creen en el sistema de Naciones Unidas. España —explicó el ministro— debe ser "puente" entre Occidente y el Sur Global, con "voz e identidad propia global", sin "seguidismos".

La estrategia se ha ido traduciendo en desafíos directos a los dos principales actores del orden occidental. A Israel, Sánchez lo acusa de una "matanza indiscriminada de civiles inocentes" en Gaza, desatando la mayor crisis bilateral desde el establecimiento de relaciones diplomáticas, hace ahora 40 años.

A Washington, el Gobierno le negó el uso de las bases de Rota y Morón para las operaciones estadounidenses contra Irán. Y mientras, Sánchez rechazaba participar de una alianza nuclear europea, descolgándose a la vez del paraguas de EEUU y del núcleo duro de la nueva defensa europea.

Hace un año, en la cumbre de la OTAN en La Haya, España ya había sido el único aliado que cuestionó públicamente el objetivo del 5% del PIB en defensa. Marco Rubio, secretario de Estado de Trump, trasladó a la OTAN la "decepción" de Washington por la actitud española.

Empeño personalista

Muchos líderes europeos han llegado a una conclusión incómoda: que Sánchez —y Albares como ejecutor— utilizan la política exterior para consumo interno.

Por ejemplo, con el empeño personalista del presidente usando al ministro para forzar que el catalán sea oficial en la UE —"un compromiso personal mío, que será pronto una realidad", prometió en el Senado— ha consumido capital diplomático de España en la UE.

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A eso se suma las críticas crecientes en Bruselas y Berlín a una legislatura entera sin Presupuestos, una decena de casos de corrupción activos y, recientemente, el uso cuestionable de los fondos europeos de recuperación.

Y ahora, el sumario del caso Zapatero sostiene que parte del rescate público a Plus Ultra —53 millones de la SEPI— fue utilizado para blanquear fondos de procedencia ilícita venezolana.

El líder de los liberales del PPE en el Parlamento Europeo, el danés Henrik Dahl, sintetizaba esta semana la visión creciente entre los socios: "En cada caso, España está siguiendo políticas que hacen a Europa menos segura. El denominador común es el fracaso a la hora de pensar estratégicamente el mundo tal y como es".

Dahl enumeró cinco puntos: la regularización masiva de inmigrantes, el apoyo a Ucrania limitado a "palabras amables", el incumplimiento del gasto de defensa, la hostilidad hacia Israel "tan unilateral que plantea preguntas incómodas" y la negativa a reconocer a China como rival sistémico.

Europe has spent years worrying about Hungary. Perhaps it should start paying more attention to Spain.

For years, the EU struggled with illiberal governments that were openly sympathetic to Russia. But quietly, Spain is emerging as a major problem of its own.

- Spain has…

— Henrik Dahl (@SociologenHD) May 28, 2026

"Europa pasó décadas subestimando a Rusia", escribió. "Sería desafortunado que uno de sus mayores Estados miembros repitiera el mismo error con el socio principal de Rusia".

"Intermediario obligatorio"

Es en ese contexto donde el sumario del caso Plus Ultra cobra toda su dimensión política. El juez Calama describe a Zapatero como "intermediario obligatorio" para los cargamentos de crudo que el régimen de Maduro, a través de Delcy Rodríguez, ponía a disposición de los compradores.

Y todo esto encaja con una preocupación patente en el seno del Ministerio de Exteriores. Desde Washington a Bruselas, todos los líderes de Occidente se miran unos a otros y se reprochan mutuamente por qué ya nadie pregunta por las violaciones de derechos humanos en Pekín.

"Esto es 'realpolitik', sin duda", admite un alto mando diplomático español, "pero realpolitik también es utilizar esa carta cuando interesa" o conviene. Y lo mismo con China que con los saharauis, "difícilmente Madrid puede hoy arrogarse ese pretendido título de defensor de derechos y valores".

En enero de 2024, la empresa China International Cultural Technology Resources Group, vinculada al Partido Comunista, envió una carta de intenciones directamente a la "Oficina del presidente Zapatero" frente a la sede del PSOE, expresando su interés en comprar petróleo, gas y minerales venezolanos con contratos de hasta 20 años.

La UDEF documentó además el interés de la trama en obtener la concesión en exclusiva de la comercialización del oro de Minerven —la empresa pública venezolana que controla los yacimientos del Arco del Orinoco— y referencias al "Proyecto Loma de Níquel", yacimientos ferroniquelíferos entre los estados de Miranda y Aragua.

El "alacrán" Timoteo Zambrano, el más antiguo "aliado de Zapatero" en Venezuela, será el embajador de Delcy en España

Las conversaciones intervenidas usan el código "amarillo" para el oro y "Los del desierto" para los compradores emiratíes, y mencionan a Héctor Silva, el ministro venezolano de Minería al que Delcy confió el control de todas las minas del país.

El juez Calama suma a todo ello facturas falsas, una sociedad 'offshore' en Dubái creada ocho días antes de aprobarse el rescate público, y dos contratos con Huawei a nombre de las hijas del expresidente.

París y Washington, irritados

Fue precisamente Francia quien alertó, a través de su autoridad financiera, de las operaciones sospechosas para transportar ocho toneladas de oro venezolano a Dubái que llevaron a una comisión rogatoria desde París a Madrid.

Suiza siguió el rastro de los fondos, que pasaban por el banco MBaer —señalado por el Tesoro de EEUU por blanqueo ligado a Venezuela, Irán y Rusia— antes de llegar a España. También Berna remitió un escrito de asistencia judicial. Y ambas iniciativas acabaron reabriendo el 'caso Plus Ultra' e imputando a Zapatero.

Es decir, las dos primeras naciones en alertar de la trama fueron Francia y Estados Unidos. Y son, también, dos de los gobiernos más irritados con esa política exterior española "con voz propia" de estos años.

París, por el acercamiento a Pekín y el veto español a las defensas comerciales comunes de la UE. Washington, por el alineamiento implícito con el relato venezolano y los desplantes con Rota y Morón. El "multilateralismo inclusivo" con Pekín y el "diálogo equilibrado" con Caracas tienen ahora un sumario en la Audiencia Nacional que les da un nuevo sentido.

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