Sergio Ríos, que se enfrenta a doce años de prisión, mantiene la tesis de las defensas de que el encargo policial era para buscar el dinero de su exjefe, no documentos sensibles para el PP
Regala esta noticia Añádenos en Google Sergio Ríos, exchófer de Luis Bárcenas, llega a la Audiencia Nacional este miércoles para declarar en una nueva sesión del juicio del caso Kitchen,. (EFE)C. P. S.
Madrid
24/06/2026 a las 13:51h.Día marcado en rojo en el juicio a la 'operación Kitchen' con la declaración de Sergio Ríos, quien fuera chófer de Luis Bárcenas y la ... persona a la que la cúpula policial captó para recuperar documentos sensibles en poder del extesorero del Partido Popular. El procesado ha comparecido ante el tribunal de la Audiencia Nacional que juzga los hechos y ha admitido que informó al comisario José Manuel Villarejo, también acusado, sobre las vigilancias a Rosalía Iglesias, esposa de Bárcenas .
El entonces chófer de Bárcenas ha relatado que en un primer momento fue el comisario Enrique García Castaño, para quien la causa se archivó por motivos médicos sobrevenidos, quien trató de captarle como fuente, pero pensó que «era un detective privado» porque «en ningún momento se identificó como policía». Ríos llamó entonces al comisario Andrés Gómez Gordo, también acusado en este juicio y exasesor de María Dolores de Cospedal en la Junta de Castilla-La Mancha, al que había conocido con anterioridad y quien le trasladó que le iba a presentar a un comisario.
El acusado ha relatado que se reunió con Gómez Gordo en un descampado y éste le presentó a Villarejo, aunque él no supo quien era «hasta después de muchos años» porque el comisario ya jubilado se presentó como «Tomy», uno de sus alias. Villarejo le dijo que era «captador de fuentes» y que sería su «controlador» si aceptaba colaborar con la Policía, y Ríos aceptó bajo la figura de «confidente momentáneo, o sea, para una única operación».
Operativo
Según la versión de Ríos, Villarejo le proporcionó «unos teléfonos ilocalizables y sin internet que en el argot policial se conocen como canutos». A través de ellos informaba de cualquier tipo de problema que tuviera, de algún tipo de sospecha sobre temas relacionados con los testaferros, de una reunión o de una cena con personas de aspecto nórdico, ha detallado. El chófer ha asegurado que se comunicaba con Villarejo al final de la tarde del día, a los dos días o cada tres días y que en alguna ocasión se reunían en puntos acordados.
Sobre el tratamiento de la información acerca de Bárcenas, Ríos ha señalado que Villarejo le dijo que «había que dársela» a él y no a García Castaño porque el segundo «era la parte técnica». Así, ha continuado su relato señalando que mantuvo contactos con Gómez Gordo porque «se interesó» por su situación personal y le mostraba sus ánimos. Sin embargo, preguntado por el fiscal si trasladaba información de Bárcenas a Gómez Gordo, el exchófer luego convertido en funcionario policial ha indicado que «tenía prohibido informar de nada de este tipo de investigación con cualquier otra persona que no fuera Villarejo».
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