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Política

El CNI reaviva la guerra entre los 'intocables' de Sánchez: "A Robles no le molesta ir contra Marlaska"

El CNI reaviva la guerra entre los 'intocables' de Sánchez: "A Robles no le molesta ir contra Marlaska"
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Ceuta deja herido al Gobierno, con la ministra de Defensa en el foco: "Sólo mira lo suyo" Leer

Con los primeros rayos del sol del 22 de noviembre de 2023, los ministros doblan la curva para enfilar la escalinata de La Moncloa, en el estreno del nuevo gobierno de Pedro Sánchez. Todos posan con su maletín marrón. Todos no. A Margarita Robles, que repite como ministra de Defensa, se le olvidó. La seguridad de quien no ve peligrar su cartera, sabedora de que goza de la confianza plena del que manda. En la foto de familia es la única con abrigo. «Va a su bola, a mirar y defender sólo lo suyo», así resume un miembro del Ejecutivo su trayectoria estos ocho años.

La crisis de Ceuta está tensando las costuras del Gobierno. Choques y división. Versiones dispares. De un lado, Robles, defendiendo que el CNI hizo su trabajo y avisó. De otro, Fernando Grande-Marlaska, exponiendo, primero, que no había informes y más adelante que los hubo, pero ninguno alertó de la magnitud de la entrada masiva. Versión respaldada por La Moncloa.

El Gobierno se está dejando muchos pelos en la gatera a cuenta de esta crisis. El choque entre dos ministerios de Estado como son Defensa e Interior ha minado la imagen y la credibilidad del Ejecutivo. «El desencuentro no ha ayudado» en la gestión de la crisis, constata una persona que conocen bien los entresijos gubernamentales. El colofón, al menos de momento, ha sido una situación inédita, como es la de La Moncloa cargando y señalando al CNI por su trabajo. «No hay ruido entre Interior y Defensa. Sus versiones son complementarias», señalan desde el complejo presidencial. No obstante, Ceuta evidencia no sólo la distancia que hay entre Marlaska y Robles, sino como la titular de Defensa ha quedado aislada. Si la comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso evidenció su soledad respecto al resto de partidos, la crisis de Ceuta plasma la soledad de Robles respecto a sus compañeros. Y no sólo porque fuera la que mostrara menos entusiasmo en aplaudir las medidas y anuncios del jefe del Ejecutivo.

«No podemos pegarnos pisotones entre nosotros», señala un relevante cargo socialista, en alusión a que la posición de Robles en estas semanas ha contrariado el planteamiento esgrimido por La Moncloa. «Cada uno es dueño de sus palabras y sus silencios», señalan desde el entorno de la ministra de Defensa, respecto a la estrategia del Gobierno y su relato. «Margarita siempre ha tenido una característica que también puede ser predicable de mí: somos un poco versos sueltos», fue la definición que hizo de ella este jueves el ministro de Transporte, Óscar Puente, en una entrevista en RNE. «A ella no le molesta ir contra Marlaska o dejar mal a quien sea. Mira por ella», señala otro miembro del Ejecutivo.

Algunos integrantes del Gobierno explican que en sus desplazamientos a Ceuta realizaron paseos por las calles de esta ciudad autónoma sin la presencia de cámaras, mientras que cuando Robles lo hizo sí se la grabó hablando, dicen, con el interés de que se la viera y se difundiera lo que hacía y decía. Fue Robles la primera que pidió perdón a los ceutíes dentro del Gobierno por la gestión de la crisis, en su comparecencia en el Congreso. Compañeros de gabinete también le afean que «no hace equipo» y, ponen como ejemplo, que siempre tiene «algo» para no quedarse a una sesión de control entera.

La tensión en el Gobierno con Robles, en todo caso, no pone en peligro su continuidad en el mismo. Todas las fuentes consultadas constatan que Sánchez no contempla cesarla y que ella tampoco tiene en su hoja de ruta marcharse. Ambos profesan una relación de lealtad desde hace una década. «Todo bien con ella. Es Margarita», dicen en el Ejecutivo, aunque la reflexión de muchos es que en esta ocasión no ha sido sólo un «verso libre», sino que ha puesto en jaque la posición y la credibilidad del propio presidente del Gobierno. Desde el equipo de la ministra señalan, como muestra de que contemplan ninguna decisión drástica, que tiene agenda para los «próximos meses», con citas internacionales importantes, y que, además, ella tiene un compromiso personal con Sánchez y causas como la de Ucrania; mientras que el jefe del Ejecutivo es consciente, entre otras cosas, de que además de ser una ministra que gusta en el electorado de centro, tiene contentos a los militares.

La publicación de los informes, avisos y alerta que elaboraron la Policía Nacional, la Guardia Civil, la inteligencia militar o el CNI no ha aliviado las tensiones ni la incomodidad. Mientras Robles este jueves prefería no echar gasolina al fuego de la división y señalaba que el Gobierno «trabaja unido» y que «no hay que buscar discrepancias donde no las hay»; Marlaska insistió en defender su versión de los hechos, y, por tanto, la que valida La Moncloa. «Lo he dicho desde el principio, en todas mis manifestaciones y comparecencias y otros representantes del Gobierno, no hubo ninguna alerta referente a ninguna entrada irregular masiva en los términos que se produjo el 30 y 31 de julio».

«Es un error seguir con esto», señalan desde el entorno de Robles. «Están molestos porque la desclasificación da la razón al CNI», añaden. En La Moncloa estaban convencidos de que la publicación de los informes, en torno a 40, serviría para zanjar el debate sobre su acción y gestión, porque daban por hecho que se interpretaría que no hubo un aviso de la entrada masiva de miles de personas. Pero la interpretación generalizada fue la contraria, con titulares en la gran mayoría de medios poniendo el foco en que el CNI avisó. De ahí que hasta el propio Sánchez, en un tuit a las 22.00 horas buscara reconducir en persona el relato insistiendo en que nadie previó el alcance del asalto e incidiendo en señalar al CNI.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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