El reputado científico Mariano Barbacid y Juan Arroyo, el ex gerente del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) en el centro de las pesquisas de Fiscalía Anticorrupción y de la Policía Nacional por un presunto desfalco de 25 millones públicos de la entidad durante 17 años, comparten sede social para negocios privados de ambos fuera del organismo, y también con una de las firmas clave en el supuesto robo: Zeus, empresa creada en 2009 por un ex directivo, y sociedad que sólo ha trabajado en este tiempo para la institución, llevándose 15 de los 15 contratos SAP a los que se ha presentado, y ganando 1,4 millones de euros gracias a prestaciones, según los denunciantes, inexistentes.
La sede social de Zeus SL, en un bajo de la calle Don Quijote número 11 de Madrid, es la misma que la de una firma propiedad de Barbacid, y que varios negocios de Arroyo, el ex gerente que habría sido epicentro del desfalco millonario según la denuncia que investigan Anticorrupción y la Unidad contra la Delincuencia Económica y Financiera (UDEF). Barbacid posee ahí la inmobiliaria Herdon, y Arroyo es apoderado de varias firmas con su hermano José Luis, como Inversiones Prado de San Isidro o Predio de Chamberí.
El edificio, de hecho, es una de las casas familiares de los Barbacid, como ha podido confirmar este diario: en uno de los pisos viven familiares suyos, y él mismo ha alquilado espacios a becarios del CNIO en el inmueble. Se investigan decenas de empresas alrededor del CNIO como posible cauce para detraer fondos de la entidad, e incluso la posibilidad de que a otras en torno a estos ex trabajadores, inmobiliarias, se destinaran equipamientos comprados para el centro, como por ejemplo partidas denunciadas hace seis años por la ex presidenta del comité de empresa: duchas y bañeras, por ejemplo, jamás usadas en el CNIO.
Una de estas firmas en la supuesta órbita de Arroyo, Gedosol, fundada por un ex jefe de personal de la institución y recientemente apartada por el Patronato, controlaba casi al 100% la gestión del centro desde fuera, como advirtió en cuanto llegó el actual gerente, José Manuel Bernabé.
El foco ahora apunta también a Barbacid, quien siempre ha defendido a capa y espada a Arroyo, despedido por el Patronato tras abrir Anticorrupción la investigación después de que EL MUNDO publicara en noviembre pasado en exclusiva la denuncia del ex director de compras y la ex directora de Cumplimiento Normativo: una impresionante auditoría, con confesiones grabadas a varios trabajadores, que alertó de que entre 25 y 30 millones públicos habrían sido detraídos, euro a euro, con prestaciones insuficientes o directamente inexistentes, a través de subcontratas creadas por ex altos cargos del CNIO, y favorecidas por Arroyo desde la gerencia.
Tanto él como sus subalternos José Ignacio Fernández Vera y Laura Muñoz han sido despedidos ante la contundencia de las pruebas en poder de las autoridades, y las sospechas se acercan a Barbacid, según ha recabado EL MUNDO, tras la declaración ante la Policía de empleados de mantenimiento que afirman haber realizado regularmente tareas pagadas por el CNIO en su domicilio, y en el de Arroyo.
De fondo, asuntos mucho más suculentos económicamente. Por ejemplo, presuntas incompatibilidades observadas por los actuales rectores del CNIO a la hora de ceder patentes públicas a Vega Oncotargets, firma en cuyo accionariado figura Barbacid y que ya ha recaudado gracias a ellas 3,5 millones. La sociedad llegó a anunciar en diversos programas televisivos y en su web, usando esas patentes, «la primera terapia efectiva contra el cáncer de páncreas», para después admitir que era sólo una expectativa remota. Sin embargo, la recaudación de fondos ha sido imparable.
Otro de los focos es la Fundación Álvarez Quirós. Una entidad que gestiona 1,5 millones de euros de herencia familiar que en principio iban a ser para el CNIO, pero que finalmente se constituyó como fundación fuera del paraguas público, en la órbita, según los denunciantes, del ex directivo despedido -con Fernández-Vera como secretario-, y con Barbacid como patrono.
La gestión de herencias donadas al centro es otro aspecto sospechoso: el gerente Bernabé paró hace tres meses la exoneración de otra, valorada en 300.000 euros y que se iba a vender, sospechosamente, por 150.000.
Bernabé también detuvo en enero, justo antes de ser neutralizado por una extraña denuncia por acoso luego no ratificada por la supuesta acosada -acción desacreditada por los trabajadores del centro y aún así validada por el Ministerio de Ciencia, con la clara intención de proteger a la ministra Morant de cara a su próxima candidatura a la Generalitat Valenciana-, otra salida de patrimonio del centro en dirección al entorno de Barbacid: un acuerdo con la fundación Cris y varios inversores para invertir tres millones del CNIO en investigación cuya titularidad nunca sería pública.
Hubo una reunión a cara de perro, con Barbacid presente, el gerente se negó a ceder y al poco emergió contra él la denuncia por acoso. El Ministerio pidió su cese y el Patronato anunció su destitución, que aún no se ha producido de facto porque, según ha sabido EL MUNDO, no se encuentra a nadie que quiera responsabilizarse de un avispero de presunta corrupcion aún infestado de posibles peligros por la supuesta red clientelar tejida durante dos decenios dentro de la casa. Del tema acoso, con Bernabé ya de salida, no se ha vuelto a saber, por cierto.
De fondo, la tesis de los ex altos cargos denunciantes y del aún gerente, a la que dan credibilidad los investigadores, es que la protección de Barbacid pudo facilitar el presunto desfalco durante todo ese tiempo. Barbacid fue director científico del CNIO hasta 2011, cuando fue sustituido por María Blasco. Ella siempre pidió la destitución de Arroyo, por entenderle vinculado, y no sólo por amistad, con Barbacid -como de hecho siempre se entendió en el propio CNIO-.
Blasco finalmente fue destituida a principios de 2025, tras emerger denuncias de acoso contra ella y de manejos extraños con fondos de CNIO Arte -denuncias que luego quedaron también en agua de borrajas, pero que sirvieron para defenestrarla como directora científica-. Arroyo supuestamente iba a ser destituido también, pero finalmente recuperó su puesto anterior, de Vicedirector de Asuntos Económicos, y siguió controlando el centro hasta su reciente destitución.
Barbacid ha defendido a Juan Arroyo en público siempre que ha tenido ocasión. Sin ir más lejos, en el Congreso en 2022, ante denuncias a las que ahora se da credibilidad: «Juan Arroyo es intachable, sin él el CNIO no existiría», dijo, antes de denigrar a la anterior presidenta del comité de empresa, impulsora entonces de las acusaciones. El escrito del ex director de Operaciones, sobre el que trabajan la UDEF y Fiscalía Anticorrupción, multiplica ahora por cinco lo denunciado por ella hace hoy ocho años.
Barbacid, de hecho, ya fue acusado por el Ministerio de Sanidad en 2002 de 9,5 millones de gastos no justificados, pero un cambio repentino de titular ministerial dejó el asunto en suspenso aunque el entonces director del Instituto Carlos III había llegado a negarse a firmar las cuentas de la Fundación CNIO.
Este diario ha contactado con Barbacid y Arroyo para conocer su versión de los hechos, sin obtener respuesta.