- MAR BENAVENTE @marbenysart
El conflicto del Golfo Pérsico redistribuye el turismo global sin provocar un colapso total. La demanda se desplaza hacia destinos estables, mientras las empresas afrontan mayores costes y una volatilidad del mercado creciente.
El conflicto del Golfo Pérsico impacta en el sector turístico global. Sin embargo, el escenario que se dibuja no es el de un colapso uniforme, sino el de un ajuste desigual que separará con mayor claridad a ganadores y perdedores. "El turismo es especialmente sensible a los cambios en el entorno, aunque no tanto en volumen como en la distribución de la demanda", explica Luisa Fanjul, docente y directora de la Cátedra Tornare de la Universidad Europea.
Más que una caída generalizada, el mercado apunta a una combinación de shock de demanda, aumento de costes, mayor fricción financiera y concentración del capital en compañías más grandes o más eficientes. Este patrón, que ya se percibe en distintos segmentos del sector, encaja con lo observado en crisis anteriores. "En los conflictos geopolíticos, el viajero no deja de viajar, pero cambia de destino", señala Manuel Ortiz, director general de Septeo España y Portugal.
A diferencia de la pandemia -cuando el turismo internacional se desplomó cerca de un 70% en 2020-, el contexto actual responde más a una redistribución que a una contracción global.
El impacto llega sobre todo por tres vías: la seguridad percibida, el coste y el desplazamiento de la demanda. El cierre de espacios aéreos y las cancelaciones afectan directamente a la movilidad, mientras que la tensión sobre el combustible encarece toda la cadena de valor del viaje.
Por el momento, el efecto de la guerra en Irán se traduce precisamente en ese reajuste de flujos. "El efecto no es tanto cuantitativo como de redistribución y ralentización de la demanda", apunta Fanjul.
Según los expertos, se está produciendo un desplazamiento hacia destinos considerados más estables, entre ellos España, aunque todavía sin evidencia concluyente de que esté actuando como refugio claro. "Los indicadores muestran una evolución desigual", advierte Ortiz, en un contexto marcado por el encarecimiento del combustible aéreo y la competencia de precios de mercados como Turquía o Egipto.
Más allá del volumen, el cambio más profundo está en el comportamiento del viajero: "Se acortan los plazos de reserva, aumentan las decisiones de última hora y crece la sensibilidad al precio y a las condiciones de cancelación", detalla Ortiz. Para las empresas, esto se traduce en un mercado mucho más volátil, en el que la demanda se mueve rápidamente entre destinos.
Este entorno impacta especialmente en las start up turísticas. Aunque todo el sector se ve afectado, estas compañías parten con desventaja: menor capacidad financiera, mayor dependencia de inversión externa y estructuras de costes menos flexibles de lo que aparentan. A esto se suma un capital riesgo más selectivo, que en contextos de incertidumbre tiende a concentrarse en empresas más grandes, rentables o con modelos más probados.
Las más expuestas son las vinculadas directamente al consumo y al ocio aspiracional. Plataformas de inspiración, reservas o experiencias dependen de una conversión inmediata que se resiente en cuanto aparece la incertidumbre. También sufren aquellas con exposición a corredores cercanos al conflicto o las que dependen de nuevas rondas de financiación en el corto plazo.
El impacto, además, no se limita a los países directamente afectados. La experiencia de crisis anteriores muestra que la geografía del riesgo en turismo es tanto psicológica como real. Tras la Primavera Árabe, destinos como Egipto o Túnez registraron caídas de hasta el 30% o 40%, mientras otros mercados absorbieron esa demanda.
Más recientemente, la invasión de Ucrania tuvo un efecto prolongado en Europa, impulsado por el aumento de los costes energéticos y la desaparición de mercados emisores como Rusia y Ucrania.
En el caso actual, el conflicto asociado a Irán introduce cambios más inmediatos en los flujos y en la operativa. Destinos de Oriente Próximo pierden atractivo y se alteran rutas y escalas, lo que obliga a las compañías a reaccionar con mayor rapidez.
Pérdidas
Según el Consejo Mundial de Viajes y Turismo, el conflicto está provocando pérdidas de hasta 550 millones de euros diarios en gasto turístico en Oriente Próximo, mientras parte de ese flujo se redirige hacia Europa.
Como contraste, hay compañías que tienden a resistir mejor: aquellas centradas en software, datos o infraestructura crítica para el sector. En contextos de incertidumbre, el gasto del viajero se ajusta antes que la inversión de las empresas en eficiencia operativa. "Las empresas necesitan entender qué está ocurriendo en el mercado en cada momento y ajustar su estrategia con rapidez", señala Fanjul, destacando el papel clave de la tecnología en este proceso.
Si analizamos lo que puede ocurrir en los próximos meses, el sector entra en una fase más defensiva. A corto plazo dominarán la volatilidad, las cancelaciones y la presión sobre los márgenes. A medio plazo, es probable que se amplíe la brecha entre modelos de negocio, con un mercado más exigente y selectivo.
A largo plazo, sin embargo, la experiencia muestra que la demanda turística tiende a recuperarse, aunque rara vez vuelve al punto de partida. Cambian los flujos, se redistribuye la demanda y el sector emerge más concentrado.
En este contexto, la clave no está solo en resistir, sino en adaptarse. "La adaptación pasa por gestionar mejor la incertidumbre", concluye Luisa Fanjul. Para las traveltech, eso implica ganar flexibilidad, apoyarse en datos y priorizar la eficiencia en un entorno donde la exigencia del mercado no deja de aumentar.
Invertir en eficiencia y modelos SaaS
TT2 es un fondo de inversión especializado en 'traveltech', enfocado en compañías tecnológicas aplicadas al turismo y los viajes. La estrategia se centra en identificar oportunidades de crecimiento en modelos B2B y SaaS que resuelvan ineficiencias estructurales. El fondo apuesta por áreas como la personalización del cliente, la digitalización del alquiler vacacional, la optimización del 'backoffice', la gestión de incidencias en viajes y la mejora de la experiencia del pasajero en aeropuertos.
Los 'general partners', Javier González Soria y Jorge Schoenenberger, explican que "la IA de agentes permite tomar decisiones autónomas y integración con sistemas ya existentes para mejorar la eficiencia operativa".
Tras la pandemia, su estrategia evolucionó hacia inversiones en 'scale up' en fase de crecimiento, con producto validado y al menos un millón de euros de ingresos recurrentes anuales.
González y Schoenenberger explican que en un entorno de volatilidad global, ven oportunidades en la falta de capital para rondas intermedias en Europa, lo que les otorga mayor capacidad de negociación.
Cancelación y cambio de rutas en viajes corporativos
Perk es una plataforma inteligente de viajes y gastos nativa en IA que ayuda a las empresas a gestionar de forma integrada los desplazamientos de sus empleados y los gastos asociados. Sobre la experiencia de otras crisis, como la provocada por la pandemia, su presidente y COO, Jean-Christophe Taunay-Bucalo, explica que "supuso un momento crítico para la compañía, ya que el producto se volvió prácticamente inviable de la noche a la mañana". En lugar de frenar su actividad, la empresa decidió reforzar su apuesta por el crecimiento, adaptando su estrategia comercial hacia sectores esenciales que seguían viajando y desarrollando nuevas soluciones para nuevas necesidades.
Por lo que se refiere a los conflictos geopolíticos, Perk observa impactos concretos en determinadas rutas internacionales, especialmente entre Europa y Asia, donde la presión sobre los precios y la conectividad ha aumentado. Aun así, los viajes domésticos en Estados Unidos y los intraeuropeos se mantienen estables. Taunay-Bucal ha detectado cambios en el comportamiento corporativo: "Hay más cancelaciones y decisiones de precaución en rutas de riesgo, así como una reorientación de destinos".
El turismo de experiencias resiste
Civitatis es una compañía especializada en la venta de actividades, excursiones y experiencias turísticas.
Analizando otros episodios de incertidumbre, como el caso de la pandemia de Covid, su COO, Enrique Espinel, explica que aquella crisis sanitaria "supuso el mayor impacto para el sector turístico en décadas, ya que frenó por completo la posibilidad de viajar". Sin embargo, la empresa decidió mantener su estructura y no cambiar su modelo de negocio, lo que les permitió aprovechar ese periodo para reforzar áreas clave como la tecnología, la oferta y la distribución.
En el caso de los conflictos geopolíticos, el impacto es distinto: no eliminan el deseo de viajar, pero sí modifican los destinos. "Los viajeros tienden a buscar opciones más seguras y mejor conectadas, lo que está impulsando regiones como Europa y Latinoamérica", señala Espinel.
Civitatis ha observado incluso un aumento de la demanda en destinos europeos. El conflicto de Irán ha generado incertidumbre en rutas aéreas que dependen de conexiones en Oriente Medio y ha afectado al coste del transporte, pero no ha frenado el turismo.
Digitalización y menos intermediarios
Hotelverse es una compañía del sector 'traveltech' especializada en tecnología para la venta directa hotelera. Su propuesta permite a los usuarios visualizar y seleccionar de forma precisa la habitación que van a reservar.
Su cofundador y COO, Rafael Bover, explica que los contextos de crisis, como la pandemia o los conflictos geopolíticos, "han actuado como aceleradores para la empresa". Estos escenarios han reforzado tendencias como la digitalización de la experiencia de reserva, la necesidad de mayor transparencia y la toma de decisiones más informada por parte del viajero.
En este sentido, "Hotelverse se posiciona como una herramienta que ayuda a los hoteles a vender mejor y con menor dependencia de intermediarios".
Bover destaca también diferencias entre conflictos: "La invasión de Ucrania tuvo un impacto más inmediato y regional, y el conflicto en Irán es más gradual y global en términos de comportamiento del viajero". La estrategia de la empresa se basa en flexibilidad comercial, mejora de la conversión directa y diversificación de mercados.
Cautela en la demanda turística
Exoticca es un operador de viajes especializado en la organización de viajes combinados a destinos internacionales. La compañía opera en alrededor de 80 destinos en todo el mundo. Su CEO, Pere Vallès, explica que la empresa está acostumbrada a convivir con la incertidumbre geopolítica y los imprevistos en distintos destinos.
Su estrategia habitual consiste en redirigir la demanda hacia otros lugares más estables cuando surge algún problema localizado.
En el caso del conflicto de Irán, Vallés explica que el impacto depende de su duración: "Si es breve, el efecto es limitado, pero si se prolonga podría afectar directamente en las ventas". Además, este conflicto tiene un impacto añadido al afectar a grandes 'hubs' aéreos como Dubái, Abu Dabi o Doha, lo que repercute en la conectividad entre Europa y Asia.
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