- ANDRES STUMPF/IGNACIO DEL CASTILLO @naciocastillo Bilzen (Bélgica)/Madrid
Europa parece dispuesta a dar el paso que tantos años ha esperado el sector de las telecomunicaciones. Los líderes de los veintisiete Estados Miembros de la Unión Europea acordaron ayer solicitar a la Comisión Europea que reforme las directrices sobre la evaluación de las concentraciones -contenidas en el reglamento de fusiones- con el objetivo claro de facilitar las deseadas fusiones europeas.
"Hemos alcanzado un acuerdo para que en ciertos sectores, como el de las telecos, se permita un mayor grado de concentración corporativa para alcanzar los ansiados niveles de inversión e innovación", señaló Antonio Costa, presidente del Consejo Europeo en la rueda de prensa posterior a la cumbre que citó a los presidentes y primeros ministros de los países que conforman la UE.
Los líderes se conjuraron ayer para buscar vías con las que impulsar la competitividad de las empresas comunitarias. Y entre otras medidas que tratarán de concretar en el primer semestre del ejercicio (ver páginas 24 y 25) se encuentra el deseo de dar un impulso al tamaño de las compañías para que compitan con más capacidad en el nuevo entorno geopolítico adverso.
El Consejo Europeo no tiene poder legislativo en Europa, pero sus mandatos políticos son siempre seguidos de cerca por la Comisión Europea (CE), que se encarga de dar forma a las propuestas normativas.
Modificación en marcha
En este caso, la institución dirigida por Ursula von der Leyen ya está en proceso de reformar las mencionadas directrices, aunque no estaba claro que el resultado final fuera a facilitar las operaciones corporativas entre las telecos, que siempre se han topado con los límites impuestos por los organismos de competencia europeos.
De hecho, las señales emanadas de la propia CE en los últimos meses, han sido acogidas con mucho pesimismo por las operadoras de telecos, que consideran que anticipaban una evolución muy restrictiva del reglamento de fusiones, cuya reforma es la piedra angular para permitir una mayor consolidación.
Los argumentos de las telecos se han repetido reiteradamente durante dos décadas. Para las operadoras, la introducción de competencia en las telecos para romper los antiguos monopolios se le ha ido de las manos a la Comisión y se han fragmentado demasiado los mercados con la introducción artificial de decenas de competidores, provocando guerras de precios.
El resultado ha sido una hiper competencia cos precios a la baja -para beneficio a corto plazo de los clientes-, pero que ha dejado a las telecos sin escala, y por tanto, sin capacidad de inversión, lo que ha provocado que las redes europeas están muy retrasadas en el despliegue de fibra y de 5G frente a EEUU o China.
En Europa hay al menos 40 grandes operadoras frente a las 3 grandes que existen en EEUU o en China.
Sin embargo, el anuncio del acuerdo político de ayer no deja de ser, por el momento, un anuncio, que tendrá que vencer muchas resistencias para convertirse realmente en algo concreto que permita niveles de concentración mucho más altos.
La comisaria de Competencia, la socialista española Teresa Ribera, ya había dejado claro en los últimos meses que no estaba a favor de fusiones indiscriminadas y la semana pasada, Emanuele Tarantino, economista jefe del área de Competencia de la CE, publicó un estudio que enfrió el ánimo de las telecos, ya que venía a contradecir el argumentario de las operadoras, señalando que éstas han tenido una rentabilidad por encima del coste del capital -algo que las operadoras niegan- y que, además, han sido muy generosas en el reparto de dividendos.
Además, las fusiones para lograr una fuerte concentración del sector se enfrentan a un obstáculo importante con la fuerte presencia de los estados en el capital de las operadores, con participaciones importantes o capacidad de veto en las operadoras de bandera de España, Francia, Italia, Alemania, Holanda, Suecia o Noruega que hacen muy difícil que se permita que estas empresas caigan en manos de telecos de otros países.
A cambio de inversión
En cualquier caso, para los veintisiete el hecho de permitir más fusiones no es un cheque en blanco, sino que debe formar parte de un contrato social -una expresión utilizada reiteradamente por Marc Murtra, el presidente de Telefónica- en el que las telecos, se comprometan, a cambio a fuertes inversiones e innovación. "Este acuerdo debería formar parte de una especie de contrato social para garantizar que las empresas consolidadas inviertan e innoven más. Los líderes quieren que surjan empresas que sean verdaderos campeones europeos en sectores estratégicos", señaló ayer Costa.
Telefónica y la gala SFR
La compra y reparto de SFR, el segundo operador francés -que está en problemas financieros por la alta deuda de su matriz Altice- por parte de sus otros tres rivales galos (Orange, Bouygues Telecom e Iliad) será, previsiblemente, la primera operación importante que debería poner a prueba el nuevo talante europeo anunciado ayer por los veintisiete en cuanto al tratamiento de las fusiones en las telecos. El sector pretende que se siga el criterio que adoptó la CMA, el organismo de competencia británico en la reciente aprobación de la fusión Vodafone-Hutchison: no obsesionarse con las potenciales subidas de precio sino valorar sobre todo los compromisos reforzados de cobertura e inversión de la resultante de la fusión, críticos en un país que se sabe retrasado en esta tarea, tanto en fibra como en 5G. La otra gran operación que podría producirse en el corto plazo es una con Telefónica como protagonista. Marc Murtra, el presidente de Telefónica, ha señalado que cuenta con el respaldo del consejo -y de sus 3 grandes accionistas, Estado, Criteria y la saudí STC- para apuntalar con una ampliación de capital una adquisición para mejorar la escala y la situación competitiva. Las compras posibles son la de Vodafone o Digi en España, que aportarían muchas sinergias pero difíciles de aprobar regulatoriamente, o la de la alemana 1&1, rival de O2, la filial germana de Telefónica, más barata y más fácil regulatoriamente, pero de menor impacto.
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