Antonio Jiménez temía por su vida. Había decidido darle un giro de 180 grados a su vida. Se iba a divorciar de la que había sido su esposa durante una década, la madre de su hijo pequeño, de 11 años. Y, al mismo tiempo, quería recuperar su patrimonio, el que, precisamente, había repartido en buena medida con su mujer, Patria Eridania Gómez, una dominicana a la que había metido de lleno en sus negocios, entre ellos un vivero en la localidad sevillana de Dos Hermanas, donde vivía el matrimonio, al que había bautizado como Patria Garden en su honor. Eran otros tiempos.
En septiembre del año pasado, Antonio pensaba dar por zanjado su matrimonio y poner orden en sus negocios. Planeó para ello un viaje a la República Dominicana junto a la que aún era su mujer y cuya firma era necesaria en muchos de los trámites pendientes y ambos volaron juntos, a finales de ese mismo mes, al país caribeño.
Pero antes de subirse al avión, el empresario advirtió a su entorno de sus temores, de lo que estaba a punto de hacer, de los trámites de su divorcio y de los detalles de su plan para recuperar su patrimonio. Entregó a personas de su máxima confianza documentos sobre esta última y dejó sus miedos en forma de audios, de grabaciones.
Fue el primer hilo suelto de un crimen que su mujer, Patria, llevaba planificando desde el año anterior, según las investigaciones que han llevado a cabo la Policía Nacional española y la Policía Nacional de República Dominicana y que se materializó el 25 de septiembre.
Ese día, el cuerpo de Antonio Jiménez, 59 años, apareció en el maletero del coche en el que se movía por la isla caribeña con un disparo en la cabeza. Cuando encontraron el cuerpo, en la carretera La Trujillana, un recóndito paraje de Damajagua, provincia de Valverde, el empresario sevillano -en realidad era natural de Albox, en Almería, pero estaba afincado en Dos Hermanas- llevaba muerto entre 11 y 20 horas.
Junto a su cadáver estaba toda su documentación, lo que facilitó enormemente su identificación.
El DNI de Antonio Jiménez, hallado por las autoridades dominicanas en su vehículo junto a su cuerpo.Un ajuste de cuentas o un robo fueron las primeras hipótesis que manejaron los investigadores dominicanos a los que correspondió el caso, los de la Dirección Central de Investigación de la Policía Nacional Dominicana. El plan de Patria parecía estar saliendo bien.
Pero en España, la noticia del hallazgo del cuerpo de Antonio hizo que los guardianes de los temores del empresario reaccionaran y acudiesen a una comisaría de la Policía Nacional en Cádiz con las grabaciones que custodiaban y con los documentos que la víctima les había entregado a modo de seguro.
Meses más tarde, la Policía Nacional española, al relatar el proceso de investigación hasta la detención de los sospechosos diría que actuaron ante «la gravedad de la información aportada» y contactaron con sus homólogos dominicanos. Se iniciaba en ese momento la operación Plantel, que desbarataría definitivamente el plan de Patria para cometer el crimen perfecto.
Con la información llegada desde España, los investigadores dominicanos encontraron más hilos sueltos. Recabaron testimonios de testigos, inspeccionaron grabaciones de videocámaras y pudieron reconstruir los movimientos de Antonio desde su llegada a la isla hasta su final, en aquella carretera perdida de la provincia de Valverde.
El ajuste de cuentas y el robo quedan descartados y el asesinato por encargo cobra fuerza, se convierte en la principal, casi única, línea de trabajo.
La muerte del empresario había causado un enorme impacto en Dos Hermanas. En el vivero Patria Garden, los empleados no se lo creen el día en el que aparece el cadáver en la isla del Caribe. «No sabemos nada», dicen a los periodistas que les preguntan por su jefe fallecido en extrañas circunstancias.
La familia de Antonio guarda también silencio, dice uno de sus parientes que están a la espera de conocer más detalles sobre la muerte de Antonio, que saben muy poco, y en televisión, en el programa Y ahora Sonsoles, de Antena 3, un amigo de la víctima, Francisco, declara:«No me creo que fuera un suicidio, no me cuadra nada. Él estaba bien y jamás tuvo problemas psicológicos. Problemas de nervios, jamás».
Pero el plan de la viuda negra dominicana estaba ya, a esas alturas, completamente desbaratado.
A mediados de este mes, la policía dominicana culmina la operación Plantel con seis detenciones, incluida la de Patria, tras recabar pruebas más que suficientes que la señalaban como el cerebro del crimen.
Los registros que practican en la isla permiten completar el puzle, sobre todo tras la aparición, en el domicilio de uno de los sospechosos, de la pistola con la que descerrajaron un tiro en la cabeza al empresario sevillano, una pistola de nueve milímetros de calibre.
Junto a Patria Eridiana, fueron arrestados sus cinco cómplices:Leonardo Cruz, Ángel Simeón Ramírez, Lorenzo Osoria, Julio César López y Jesús Ramiro Fernández.
De acuerdo con la información difundida por las autoridades dominicanas -donde el crimen ha tenido una notable repercusión mediática-, el autor material del disparo mortal fue Julio César López, una persona conocida de la víctima, que no sospechó cuando se subió al coche el día en el que fue asesinado. Tampoco cuando le indicó para que se dirigiese a la carretera deLa Trujillana, el escenario perfecto para el crimen, un lugar aislado y a salvo de miradas indiscretas.
Fue Leonardo Cruz el que, por indicaciones de Patria Eridiana Gómez, contactó con Lorenzo Osoria, alias elChato, y éste, a su vez, con Julio César López. Al sicario le pagaron, a modo de señal, 200.000 pesos dominicanos, unos 2.800 euros al cambio, y el resto, una cantidad similar, la recibiría una vez completado el encargo.
A los seis los ha mandado a prisión, en un principio provisional y durante seis meses, el juez Julio César Araujo, de la Oficina de Atención Permanente del distrito judicial de Valverde.