Central nuclear de Almaraz. CSN
Observatorio de la Energía El CSN votará la próxima semana el informe que permita a la central nuclear de Almaraz operar hasta 2030Una vez aprobado por los consejeros, se dará a conocer su veredicto.
El Gobierno tiene dos meses más para pronunciarse a favor de la central.
Más información: El CSN publicará el informe sobre el futuro de la nuclear de Almaraz en verano, fuera del plazo de compra de combustible
Laura Ojea Publicada 30 junio 2026 03:47h Actualizada 30 junio 2026 03:48h Las clavesLas claves Generado con IA
Pronto la central nuclear de Almaraz saldrá de dudas sobre su futuro más allá de 2027. El Pleno del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) se reúne la próxima semana para estudiar el informe de viabilidad para su continuidad realizado por los técnicos del organismo regulador, según ha podido saber EL ESPAÑOL-Invertia de fuentes conocedoras.
Esta reunión coincide con los plazos que ya anunció a principios de año su presidente, Juan Carlos Lentijo, justo después de que los propietarios de la central -Iberdrola (53%), Endesa (36%) y Naturgy (11%)- solicitaran su ampliación hasta 2030.
Los cuatro consejeros y su presidente deberán votar a favor o en contra del informe que podría conceder una prórroga clave, aunque su veredicto podría tardar en hacerse público hasta mediados de julio.
La mayoría de los miembros del Consejo de Seguridad Nuclear votarán a favor de la prórroga de la central de Almaraz"En principio, si el informe aprueba la viabilidad de operación hasta 2030 y que reúne todos los requisitos de seguridad, no se espera que ningún consejero se posicione en contra", añaden.
El dictamen del CSN no es un trámite cualquiera. Aunque la decisión última sobre la renovación de la autorización de explotación recae en el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, el pronunciamiento del organismo regulador es vinculante (si es negativo) en materia de seguridad y protección radiológica.
Si el CSN no lo valora positivamente, el reactor estará abocado al cese definitivo de su actividad, pero, según ha podido saber este diario, se quiere alcanzar el consenso de todos, aunque podría terminar siendo una votación dividida.
Y si es positivo, y se aprueba por mayoría en el CSN, la pelota estará en el tejado del MITECO, que tendrá un plazo máximo de dos meses para revocar el cierre o no.
Plazos de la Administración
La normativa marca seis meses desde que se solicita la renovación de la autorización de explotación de una planta como Almaraz ante el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO).
Sin embargo, el plazo se paralizó desde que el CSN anunció que iniciaba el estudio de viabilidad técnica, justo cuatro meses después de la solicitud. Por tanto, si hace pública la votación el 15 de julio, el Gobierno tiene otros dos meses más, hasta mediados de septiembre, para tomar una decisión.
"Si no dice nada en ese plazo, se considera silencio administrativo y eso significa que no hay ningún cambio a lo establecido y por tanto, la central se cierra", advierten las fuentes conocedoras.
Sin embargo, este mismo lunes Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea para una Transición Limpia, Justa y Competitiva, durante su intervención en Los Desayunos del Ateneo de Madrid, ha recordado que se fijó un calendario realista para el cierre progresivo de las centrales con capacidad técnica de desmantelamiento.
Pero ha admitido que "desde entonces han pasado muchas cosas".
Y ha añadido que "unas pueden justificar una cierta flexibilidad" en las fechas de parada de algunos de los reactores, "otras pueden argumentar que se mantengan calendarios tal cual".
Componentes críticos
La central de Almaraz cuenta con dos reactores, Almaraz I y II, el primero comenzó a operar a principios de la década de los 80, y su fecha de cierre está prevista hasta el momento para el próximo 1 de noviembre de 2027. El segundo reactor justo un año después.
El análisis del CSN se ha centrado en el envejecimiento de los componentes críticos de la central, la idoneidad de las mejoras de seguridad introducidas tras el accidente de Fukushima o la capacidad de la planta para operar de forma redundante y segura durante los próximos años, entre otras.
El informe, por tanto, debe incluir un listado de condicionantes técnicos estrictos y límites de obligado cumplimiento si, como apuntan la mayoría de las previsiones analíticas, se opta por dar el visto bueno a la prórroga.
Almaraz está sujeta al Protocolo de intenciones para el cese ordenado de las centrales nucleares, firmado en 2019 entre Enresa y las empresas eléctricas, que prevé el cierre escalonado del parque nuclear español entre 2027 y 2035.
Sin embargo, la Junta de Extremadura, la patronal del sector y diversos colectivos económicos han intensificado la presión en los últimos meses para alargar la vida útil de la planta hasta 2030.
Los defensores de la prórroga argumentan que Almaraz genera una energía de base clave, libre de emisiones de CO2, esencial para garantizar la estabilidad del suministro eléctrico en un contexto geopolítico global de gran incertidumbre energética, además de suponer un motor económico insustituible para la comarca de Campo Arañuelo.
La central de Almaraz produce habitualmente cerca del 7% de la energía eléctrica consumida en toda España, el equivalente al consumo de millones de hogares.
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