- JAVIER AYUSO
- El PP gana en Castilla y León con 33 escaños pero sigue necesitando a Vox para gobernar
- Análisis. Los votantes han perdido el miedo al lobo
El invierno político se presenta largo y tedioso. Abascal ha confirmado que sus votos en Valladolid serán imprescindibles, como en Mérida y Zaragoza.
Tres elecciones autonómicas en tres meses y unos resultados parecidos, aunque esta vez se haya producido alguna sorpresa: el PP y PSOE suben en escaños y Vox crece, pero mucho menos de lo que pensaban. Es como el día de la marmota que celebran los norteamericanos el 2 de febrero de cada año. Si el animal sale de su hibernación y no ve su sombra, porque está nublado, dejará la madriguera por el significado de que el invierno acabará pronto; pero si hay sol y ve su sombra, se vuelve a meter en su refugio porque piensa que seguirá el invierno otras seis semanas. Este domingo soleado ha vuelto a poner de manifiesto que la incertidumbre política sigue presente en toda España. No se sabe si durará seis semanas o seis meses.
Como en Extremadura y Aragón, en Castilla y León, el partido de la ultraderecha se ha vuelto a situar en posición de poder bloquear la formación de un nuevo gobierno. El invierno político se presenta largo y tedioso, porque Santiago Abascal ha podido confirmar que sus votos en el Parlamento de Valladolid serán imprescindibles para investir al candidato popular, como lo siguen siendo en Mérida y en Zaragoza.
Tras casi cuarenta años gobernando en la región, el PP ha vuelto a ganar cómodamente las elecciones de este domingo. No eran unos comicios anticipados como en las otras comunidades autónomas, sino era lo que tocaba. Alfonso Fernández Mañueco, que logró formar gobierno en 2022 con el apoyo de Vox, ha logrado aumentar en votos y en su número de procuradores (33 frente a 31) y mantener su distancia frente a los socialistas (30 frente a 28). Pero no lo suficiente como para no depender del partido verde que vuelve a tener la llave de la gobernabilidad, con 14 escaños, uno más que en 2022.
Las expectativas se han cumplido para las formaciones del bipartidismo (mejores para el PSOE), aunque no para los radicales. Algunos analistas ya auguraban que el crecimiento de Vox en las dos elecciones autonómicas anteriores iba a frenarse más pronto que tarde. Su decisión de bloquear las investiduras en Extremadura y Aragón, unido a la crisis interna, tenía que pasarles factura en algún momento. Y este domingo los votantes han decidido que no era el momento de seguir con la fiesta de la ultraderecha. En Extremadura y Aragón habían subido 6 y 7 escaños. La pregunta es si ya han tocado techo. Aun así, los de Abascal se saben imprescindibles para que Fernández Mañueco sea investido. El Parlamento castellano leonés está formado por 82 procuradores, por lo que la mayoría absoluta es de 42.
El PP sí ha conseguido aumentar sus escaños respecto a 2022, después de varias legislaturas en descenso.Su campaña se ha centrado más en la política autonómica que en la nacional, no como en las otras dos autonomías, y el resultado ha sido positivo. Sin embargo, se ha vuelto a poner de manifiesto la imposibilidad de deshacerse de la presión de la ultraderecha y poder gobernar el solitario. La buena noticia para Génova es el frenazo de Vox, que venía lanzado en los últimos meses. De cualquier forma, las derechas han logrado el 56% de los votos.
En el bando de la izquierda, el PSOE ha conseguido dar la vuelta a las malas perspectivas creadas tras los batacazos en Extremadura y Aragón. El "no a la guerra" parece haber cambiado el estado de ánimo de sus votantes históricos. Sabían que un aumento de la participación, como ha sucedido, les podía ayudar a mejorar su posición y los 30 escaños obtenidos les insufla nuevos ánimos para las próximas citas electorales.
Además del "no a la guerra" y de la involucración de Pedro Sánchez y de José Luis Rodríguez Zapatero en apoyo de su candidato, Carlos Martínez, el avance de los socialistas ha contado con la inestimable ayuda del hundimiento de Podemos y En Común, que quedan fuera del Parlamento. La desunión de los partidos la izquierda radical les ha vuelto a pasar factura, en beneficio del PSOE que apelaban al voto útil. Los líderes de estas formaciones parece que no han aprendido la lección y siguen avanzando hacia el abismo.
Tras las elecciones de ayer, que confirma la fragmentación política, se abren algunas incógnitas que tendrán que aclarar en breve. En primer lugar, ¿cuál será la actitud de Vox en las negociaciones para formar gobierno en Castilla y León, además de Extremadura y Aragón? ¿Seguirán con su actitud de bloqueo o cederán? Es probable que el resultado de ayer les haya recapacitar, aunque no hay que descartar que se mantengan firmes.
En el otro lado, el rebote en votos del PSOE, tras dos derrotas humillantes, puede hacer cambiar de opinión a Pedro Sánchez y pensar en un "superdomingo" electoral en junio, surfeando el "no a la guerra" y convocando las generales junto a las andaluzas y catalanas. Por supuesto que lo negarán hasta el último momento.
Los votantes han perdido el miedo al loboEl Idus del sanchismoLas consecuencias macroeconómicas de la guerra en Irán Comentar ÚLTIMA HORA