El Baúl de los Mundiales
El día que Cruyff le rompió la cintura a Suecia e inventó un regateEn el Mundial de Alemania 1974 el mítico jugador holandés se deshizo de Olsson, defensa escandinavo, mediante una genial maniobra que quedó para la historia
Regala esta noticia Añádenos en Google Cruyff, durante el Mundial de Alemania 1974. (AFP) 20/06/2026 a las 00:07h.Minuto 24 del primer tiempo del partido Holanda-Suecia correspondiente a la segunda jornada del Grupo 3 del Mundial de fútbol celebrado en 1974 en ... Alemania (entonces Alemania Federal, RFA). Haan, centrocampista del mejor Ajax de Amsterdam de la historia, dibuja un centro largo hacia la banda izquierda, donde está Johan Cruyff, compañero y estrella de su equipo y de la selección. Cruyff amortigua el balón con la pierna izquierda, lo pisa con la derecha y, ante la llegada de Olsson, se da media vuelta para proteger la posesión.
El Westfalenstadion de Dortmunde enmudece de asombro. Los espectadores acaban de asistir a la creación de un nuevo y genial regate. Ocurrió el 19 de junio de 1974, hace más de medio siglo, y quedó para siempre en la historia de este deporte como «el giro de Cruyff».
La espectacular jugada no fructificó en gol. En realidad, ni esa ni ninguna de las acciones ejecutadas por ambos conjuntos. El encuentro finalizó como empezó, 0-0. Fue una anomalía sin trascendencia en la trayectoria de Holanda durante aquel torneo. Su fútbol total quedó plasmado en el apodo que le acompañaría durante una década prodigiosa: la 'naranja mecánica'. Se plantó en dos finales mundialistas consecutivas y solo le faltó rubricar ese gran juego con un título (perdió 2-1 ante Alemania en 1974 y 3-1 frente Argentina, anfitriona en 1978).
La jugada de marras fue una de las sensaciones del campeonato. Repetida en las televisiones de todo el mundo, el que menos importancia le dio fue el propio Cruyff: «El mundo entero hablaba de ello. La reacción fue una locura, no me imaginaba que iba a tener esa repercusión. Con un Mundial en juego y todo lo que sucedía en el planeta, me pareció increíble que fuera lo único de lo que quisiera hablar la gente».
Al describir la jugada el holandés insistió en quitarle hierro: «No lo había hecho nunca, ni siquiera en un entrenamiento, pero lo vi posible en ese momento y me salió bien. Tenía un rival encima, debía deshacerme de él y era la forma más fácil de hacerlo».
El otro protagonista de la jugada, Jan Olsson, lejos de sentirse avergonzado por la ocurrencia de su rival, lo vivió como lo que fue, un hecho especial y único: «Después del partido, entré en el vestuario, miré a mis compañeros, y todos nos echamos a reír. Todavía me hace gracia, y sigo sin saber cómo lo hizo. Cada vez que veo el vídeo, pienso que le voy a quitar el balón. No me siento para nada humillado. Fue un momento de pura genialidad. No quitaría nada de esa acción. A mis padres y a mis amigos les encantó. Todavía se me sigue acercando gente que me pide que repitamos la jugada. Pienso en el fútbol todos los días y, cada vez, me acuerdo de Johan Cruyff. Fue un jugador extraordinario y un caballero. Jugué al máximo nivel durante 18 años, y aquel instante es el que más orgulloso me hace sentir».
Y años después, Olsson sigue viendo y sintiendo aquello con idéntico espíritu: «Jugué 18 años al fútbol al más alto nivel y defendí a mi país en 17 ocasiones. Pero si vas a YouTube y pones mi nombre, lo único que aparece es ese segundo con Cruyff. Todavía me río. Fue una genialidad absoluta y yo estuve allí para verla en primera fila».
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