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El damasquinado de Toledo se aferra a su declaración como Bien de Interés Cultural para no desaparecerApenas quedan artesanos dedicados a este oficio milenario
J.M.L.
Viernes, 16 de enero 2026, 10:53 | Actualizado 11:01h.
... trata de un salvavidas para tratar de evitar la desaparición de esta artesanía milenaria que los árabes introdujeron en España ya que apenas quedan personas dedicadas a este oficio. «Lo hacemos desde el convencimiento de que lo que estamos haciendo es proteger la identidad, la memoria colectiva, pero también el futuro de algo tan importante para la ciudad de Toledo y para Castilla-La Mancha», indica la portavoz del gobierno castellano-manchego, Esther Padilla, para quien «esta declaración supone el reconocimiento al valor patrimonial de una manifestación cultural reconocida y muy identificada con Toledo».Auge y decadencia del damasquinado
El siglo XVI supuso su edad de oro por la fabricación de armaduras de lujo y en el siglo XVIII se desarrolló la fabricación de armas de lujo decoradas al gusto rococó. Su impulso decisivo llegó en 1761 con la fundación de la Real Fábrica de Espadas y Armas de Corte de Toledo por Carlos III, que favoreció la concentración de artesanos especializados y la producción tanto militar como decorativa.
Entre finales del XIX y comienzos del XX surgieron numerosos maestros y talleres familiares y en la década de los 70 del siglo pasado empezó su decadencia por la introducción de la estampación mecánica -damasquinado industrial- y el cambio de gusto de los turistas. Curiosamente, la declaración como Bien de Interés Cultural engloba tanto al damasquinado artesanal como al industrial, algo que aplauden la Asociación de Fabricantes de Productos Artesanos de Toledo y la Asociación de Comercio de Artesanía de Toledo «pues no son realidades enfrentadas sino complementarias». No opina lo mismo Luis Peñalver, miembro de la Fundación Damasquinado de Toledo, que defiende el damasquinado artesanal como el realmente auténtico y fiel a la historia de este oficio.
Al mismo tiempo que la Junta de Castilla-La Mancha intenta salvar el damasquinado de su desaparición con su declaración como Bien de Interés Cultural, ahora ofrece la posibilidad de obtener el certificado de profesionalidad en el damasquinado dentro de la Oferta Integrada de Formación Profesional. Un ciclo que se impartirá en la Escuela de Artes y Oficios de Toledo entre el 2 de febrero y el 15 de abril y por el que se han interesado unas 50 personas de distintos puntos del país.
La declaración de BIC también establece «medidas de salvaguarda» del damasquinado como fomentar la investigación y documentación del oficio artesano del damasquinador, incrementar las actuaciones de difusión de esta artesanía y establecer un plan de señalética turística en Toledo, ciudad que comparte con Éibar (Guipúzcoa) esta tradición milenaria. En el caso de la ciudad vasca, desarrolló un estilo propio, sobre todo en armería, con reconocidos maestros como los Zuloaga.
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