- Test de estrés al software: hay 300.000 millones de deuda con peligro de impago
- Qué son las BDC y por qué pueden desatar una crisis de crédito
- La ruta de las 'cucarachas' del crédito para aflorar en Bolsa
KKR, Apollo, Blackstone, Ares, CVC y EQT se dejan 110.000 millones de su capitalización en un mes, ante el miedo a una grave crisis en sus carteras de participadas.
La gran rotación del mercado de las últimas semanas ha provocado una sangría de valor en las grandes gestoras de capital riesgo, tanto en Wall Street como en los parqués europeos, con súbitas caídas en algunas firmas superiores al 20% ante el miedo a que sus carteras de participadas pierdan valor por el impacto de la inteligencia artificial (IA), el creciente riesgo de impagos en firmas a las que han prestado deuda y la posibilidad de un parón en la actividad de fusiones y adquisiciones (M&A), especialmente ahora ante el nuevo repunte de la tensión geopolítica.
KKR, la mítica entidad estadounidense de private equity, se ha dejado un 23% de su valor en febrero. El descenso para Blackstone en el mismo periodo fue del 19,7%, para Apollo del 21%, para Ares Management del 23%, para Carlyle del 14% y para Blue Owl del 21%.
Las gestoras europeas también han sufrido el castigo. La sueca EQT bajó un 17% en Bolsa el mes pasado, CVC descendió un 18% y Partners Group retrocedió otro 18%.
En total, esas nueve entidades perdieron 110.000 millones de euros de su capitalización bursátil en un mes aciago. El valor de muchas de estas compañías está incluso por debajo del que marcaron en abril de 2025, tras la corrección por el anuncio de grandes aranceles en Estados Unidos.
Los analistas achacan la debilidad del sector a dos factores principales.
El primero es el potencial impacto del desarrollo de la inteligencia artificial en los activos de los fondos, tanto los vehículos que invierten en el capital de empresas como los que suministran crédito.
El peso del software
El mercado está especialmente preocupado por el sector de los servicios de software, ante la posibilidad de que las empresas puedan gestionar sus sistemas de manera directa gracias a la IA, sin recurrir a esos contratistas.
Precisamente, muchas firmas de esta industria del software están controladas y financiadas por el capital riesgo, ya que los fondos se veían atraídos por su negocio recurrente, con contratos de servicios a largo plazo que les garantizan ingresos estables, que a su vez facilitan el repago de la deuda.
Ante el temor a que la IA rompa ese modelo, gigantes cotizados de software como SAP han perdido un 15% de su valor en lo que va de 2026. Trasladada esa depreciación a las empresas no cotizadas en manos de los fondos, implicaría una fuerte caída de valor para las carteras de las gestoras.
En casos extremos, algunas de las empresas podrían llegar a no poder pagar la deuda, advierten algunos analistas, lo que dañaría especialmente a los fondos de crédito. Según estimaciones de los analistas, hay deuda en la industria del software con peligro de impago por unos 300.000 millones de euros.
Además, la distorsión de la IA puede llegar a otras muchas industrias, desde los medios a los servicios de salud, la gestión de fondos o los seguros.
Los analistas de Citi han calculado la exposición de las gestoras europeas de capital riesgo a los diversos sectores. Según esas estimaciones, EQT y Bridgepoint tienen un 38% de sus activos en software y salud, mientras que ese porcentaje baja al 36% en ICG, al 29% en Partners Group y al 28% en CVC. Otra cotizada europea del sector, la francesa Antin, solo ha caído un 7% en Bolsa el último mes al tener sus inversiones concentradas en las infraestructuras.
Parón del M&A
Otra potencial consecuencia de la incertidumbre de la IA -a la que se suman las tensiones geopolíticas- es que se produzca un nuevo frenazo en la actividad de adquisiciones y en las salidas a Bolsa, lo que impediría a los fondos vender y rentabilizar sus carteras de participadas.
Después de algunas grandes operaciones vividas en los últimos meses de 2025 y el comienzo de 2026 (como la compra de Warner Bros por Paramount o la colocación en Bolsa de Verisure), los gestores del capital riesgo confiaban en una revitalización de las operaciones.
Pero la dificultad para valorar muchos negocios ante el incierto impacto de la IA puede frenar esa tendencia.
A ello se suman las turbulencias bursátiles. Ejemplo de ello es Verisure (propietaria de Securitas Direct que tiene al fondo Hellman & Friedman como primer accionista), que debutó en el parqué de Estocolmo con éxito en octubre de 2025 a un precio por acción de 13,25 euros, y ahora cotiza a 9,44 euros.
La empresa británica de software Visma, de HG Capital, podría retrasar su salida a Bolsa, prevista para este año.
"Nos preocupa que el miedo de la IA no solo crea una narrativa difícil de combatir sino también que la reciente caída de valor del software puede impactar la actividad de operaciones, lo que a su vez dañaría las ganancias variables de los fondos y retrasaría la recaudación de los próximos fondos", señalan los analistas de Citi.
Las BDC anticipan una crisis de crédito
El ansia de crecimiento de los grupos de capital riesgo les ha llevado a utilizar múltiples fórmulas de financiación, más allá de la tradicional captación de inversores para los fondos. Un ejemplo de ello son las compañías de desarrollo de negocio (BDC), que son sociedades -algunas de ellas cotizadas- que sirven principalmente para suministrar crédito a empresas con ciertas ventajas fiscales. Habitualmente, estas entidades invierten en operaciones en paralelo con otros fondos de capital riesgo.
La cotización de las BDC que están en Bolsa ha sufrido una fuerte corrección en los últimos meses, por el temor a los impagos en las empresas de software y de otros sectores. Por ejemplo, FS KKR Capital Corp sufrió un desplome del 15% la semana pasada al comunicar una rebaja del valor de algunos de sus activos -créditos principalmente- por el mayor riesgo de impago.
En general, el sector está bajo la lupa después de que Blue Owl tuviera que cancelar al final de 2025 la fusión de dos de sus BDC, ante la resistencia de los inversores a aflorar pérdidas, ya que su valoración está por debajo del valor teórico de sus activos. Un índice de BDC que elabora Cliffwater ha perdido un 11% de su valor en lo que va de año. Según advierte UBS en un informe, "el estrés en el crédito privado no va a permanecer contenido. Los prestatarios acuden tanto a mercados privados como a préstamos sindicados, creando solapamiento".
Atasco de 3,2 billones de euros en los fondos
Según el último informe de Bain &Co sobre la industria del private equity, el valor de los activos incluidos en los fondos de capital riesgo en el mundo batió un récord en 2025, al alcanzar los 3,8 billones de dólares (3,2 billones de euros). El porcentaje de compañías que llevan más de cinco años en manos de un mismo fondo llegó al 39%.
El importe de las ventas de activos saltó en 2025 de 486.000 millones de dólares a 717.000 millones de dólares, pero las adquisiciones todavía subieron más, al pasar de 628.000 a 904.000 millones de dólares.
El capital recaudado se mantuvo plano en 1,3 billones de dólares.
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