De un intento de violación en el lavadero a las extorsiones, robos y el incendio que arrasó 850 hectáreas de monte: el historial delictivo del hombre que obligaba a sus vecinos a cambiar de acera
Regala esta noticia Añádenos en Google Joaquín, alias 'el Gallinica', circula con un patinete eléctrico por una calle de Tuéjar. (LP)Javier Martínez
Valencia
04/10/2026 Actualizado a las 12:58h.En Tuéjar (Valencia), el miedo aprendió a caminar por la orilla contraria. Durante años, en este pueblo de la comarca de Los Serranos habitado por ... apenas 1.200 vecinos y carente de Policía Local, cruzarse de acera no era una muestra de descortesía, sino un reflejo de protección. Bastaba ver a lo lejos a Joaquín R. A., conocido por todos como el Gallinica, para torcer el paso. Nadie quería roces, nadie deseaba cruzar una mirada que pudiera desatar una represalia. Muy pocos se atrevían a firmar una denuncia o declarar en un juicio contra este hombre de 66 años. La ley no escrita del silencio se impuso calle a calle hasta que un intento de violación y un El 15 de septiembre por la tarde cuando el fuego devoró el monte, varios testigos vieron al Gallinica cuando abandonaba en patinete eléctrico las proximidades del foco del incendio, junto al barranco del río. Poco después, en una acción que la Guardia Civil y los vecinos interpretan como un burdo intento de fabricarse una coartada, Joaquín se dejó ver en el bar del hogar de los jubilados. Pero no era un cliente habitual de ese local, más bien todo lo contrario. Su presencia allí respondía a una maniobra calculada: dejarse ver entre los mayores del pueblo para que alguien pudiera testificar que él no estaba cerca del incendio si la Guardia Civil iba a buscarlo. No le sirvió. Pocos días después fue arrestado.
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