Sábado, 02 de mayo de 2026 Sáb 02/05/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Política

El dilema del PP ante Vito Quiles

El dilema del PP ante Vito Quiles
Artículo Completo 622 palabras
 Leer

En marzo fue Sarah Santaolalla, a finales de abril ha sido Begoña Gómez. No sé cómo María Jesús Montero puede vivir tranquila sabiendo que Vito Quiles, asaltante de mujeres sanchistas, anda suelto. La primera denuncia se desestimó porque no pudo acreditarse que Santaolalla sufriera lesión alguna y veremos qué ocurre con la segunda: Begoña Gómez denunció el miércoles que Quiles la había agredido en un restaurante de Las Rozas. No hay imágenes de lo ocurrido dentro del local, pero viendo el video difundido por el propio Quiles me surge una duda: ¿dónde están los escoltas de Begoña Gómez? ¿De verdad que cualquiera puede increpar a la mujer del presidente sin más oposición que la de una militante socialista de la agrupación de Torrelodones?

Con todo, lo que me interesa de esta historia no es la insolencia de Quiles, el dispositivo de seguridad de Gómez o el tesón de las socialistas de Torrelodones, sino el papel del Partido Popular. ¿Qué debe hacer con Vito Quiles? Tras el episodio, tanto Miguel Tellado como Esther Muñoz salieron en su defensa: condenaron «todo tipo de violencia» y apuntaron que, según los vídeos, en este caso el agredido es «el periodista». Es cierto que la tenaz torrelodonense lo agarra del cuello, pero Quiles se lo toma a broma. Todo sea dicho: en los vídeos difundidos, ni Begoña ni Vito presentan ni el aspecto ni la actitud de personas recién agredidas. La investigación dirá.

Volviendo al PP, llama la atención los argumentos que circulan para defender a Quiles de quienes lo tachan de agitador ultra. Suelen comenzar recordando a las víctimas de los escraches de la izquierda: Cristina Cifuentes, Begoña Villacís... Me llama la atención porque juraría que entonces condenaban esas protestas personalizadas que disrumpían la esfera privada de los políticos. ¿Acaso hay en la defensa de Vito Quiles un retorcido afán de venganza? ¿Una celebración velada de que los escraches han cambiado de bando?

Otra línea argumental tiene que ver con la disputada condición de periodista de Quiles. No digo que alguna vez no haga preguntas relevantes, pero desconfío de quien busca más una reacción que una respuesta. Resulta chocante que para defender su oficio se rememore el estilo de los chicos de Caiga Quien Caiga. ¿Acaso los consideraban periodistas? Entiendo la tentación de comparar: también incomodaban, perseguían y exponían a políticos, a menudo del PP, pero la analogía es débil. CQC operaba dentro de un marco explícito de sátira. El espectador sabía que estaba ante un producto humorístico, editado para provocar y ridiculizar. El estilo puede criticarse, pero CQC no pretendía ser una fuente primaria de información. Quiles utiliza herramientas similares —interpelación directa, presión, búsqueda de reacción—, pero sin ese marco.

Quizá lo que hace Quiles esté amparado por la ley. Pero ser legal no lo convierte en periodismo, ni lo hace moralmente defendible. Aquí aparece el dilema del PP. Defender a Quiles tiene la ventaja de acercarlo a la derecha radical juvenil. Pero ese beneficio tiene un coste. Además de ser un caramelo para el Gobierno, supone validar un modelo de intervención que difumina las reglas que el propio PP invoca cuando habla de instituciones, de calidad democrática o de degradación del debate público.

Si el PP cree que TVE está capturada por activistas, ¿no sería mejor reforzar los estándares de lo que considera periodismo en lugar de rebajarlos?

Fuente original: Leer en El Mundo - España
Compartir