- LEILA ABBOUD
El nuevo director, Christophe Leribault, está recaudando fondos mientras busca pasar página tras el robo de históricas joyas de la corona en el museo parisino.
El nuevo director del Louvre afirma estar instaurando una "cultura de seguridad" en el museo más visitado del mundo, un año después de que unos ladrones aprovecharan graves vulnerabilidades para robar joyas de la corona del siglo XIX.
"Antiguamente, los museos asumían que las obras más famosas de nuestro patrimonio eran, en esencia, invendibles e intocables", declaró Christophe Leribault, un respetado gestor de museos nombrado por el gobierno en febrero para calmar la crisis desatada por el robo a plena luz del día.
"Ahora sabemos que debemos estar alerta. Ya se están introduciendo reformas urgentes. La seguridad debe integrarse desde el principio en todas nuestras decisiones", declaró a Financial Times.
Leribault, de 62 años y exdirector del Palacio de Versalles y del Museo de Orsay, ha sido bien recibido en el Louvre por unos sindicatos a menudo conflictivos, que consideraban a su predecesora, Laurence des Cars, autoritaria y desconectada de la realidad. Leribault, especialista en pintura francesa del siglo XVIII, ya ha logrado desconvocar algunas huelgas.
Sin embargo, ahora afronta la difícil tarea de modernizar la infraestructura de seguridad del Louvre mientras acomete la renovación más ambiciosa del museo en 40 años.
El pasado octubre, unos ladrones que se hicieron pasar por operarios con chalecos reflectantes aparcaron un camión equipado con una plataforma elevadora de muebles junto al Sena, a la altura del Louvre, y accedieron a la Galería de Apolo.
Se llevaron ocho piezas de joyería real incrustadas con diamantes y esmeraldas, incluida la corona de perlas de Eugenia, esposa de Napoleón III. Aunque ninguna de las piezas —valoradas en 88 millones de euros— ha sido recuperada, cinco personas han sido detenidas y están siendo investigadas.
El robo es parte de una serie de hurtos en museos de toda Europa durante los últimos años, en los que los delincuentes se llevan objetos que convierten fácilmente en dinero en efectivo. En los últimos dos meses, unos ladrones han robado dos obras de Renoir de un museo en Cagnes-sur-Mer (sur de Francia), un importante tesoro de orfebrería de la Edad del Bronce en Villena, Alicante, y un collar de diamantes en Viena.
Tras el robo, el Louvre instaló rejas metálicas en el punto de acceso de los ladrones, añadió cámaras, reparó las puertas de entrada y reforzó la seguridad privada. Asimismo, inició una reforma de seguridad con un coste superior a los 80 millones de euros, aunque aún quedan por implementar elementos como la vigilancia perimetral y un puesto de mando central.
En una auditoría realizada poco antes del robo, el Tribunal de Cuentas criticó al Louvre por haber gastado 105 millones de euros en nuevas obras de arte entre 2018 y 2024, frente a los apenas 3 millones destinados a mejoras de seguridad. A finales de 2024, solo el 39 % de las salas contaba con al menos una cámara de seguridad.
Leribault señaló la contratación de un alto mando policial para supervisar la seguridad de todo el museo. Leribault también supervisa una iniciativa de 1.100 millones de euros impulsada por el presidente Emmanuel Macron, cuyo objetivo es mejorar los puntos de acceso con una nueva entrada y una galería más amplia para la Mona Lisa.
Cerca del 40 % del coste de la renovación se destinará a sustituir los anticuados sistemas de climatización y calefacción del museo —que ponen en peligro las obras más frágiles— y a modernizar los aseos.
Leribault busca financiación en todo el mundo, ya que el Estado francés solo aportará cerca de un tercio de los 1.100 millones de euros que costará la renovación. La sede del Louvre en Abu Dabi aportará 300 millones de euros, mientras que el resto provendrá de particulares adinerados y empresas. En los últimos meses, Leribault ha viajado a Estados Unidos y Japón para captar donantes, quienes, según afirmó, se mostraron "muy receptivos".
Lo que está en juego es importante, señaló Leribault, dado que los principales museos del mundo también se están modernizando para adaptarse a las cambiantes expectativas de los visitantes. "Se respira un gran dinamismo en los grandes museos, así que debemos estar a la altura", concluyó.
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