El geriatra desgrana las razones por las que, en ciertos lugares del mundo, sus habitantes prolongan su longevidad con hábitos más sencillos de lo que a priori puede llegar a pensarse
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(Iustración: Encarni Hinojosa | Vídeo: Dani Maldonado)Málaga
29/04/2026 Actualizado a las 01:09h.Cada vez hay más personas que llegan a los cien años y que prolongan su longevidad. Este hecho «no se va a deber nunca a ... un solo factor», como señala el geriatra y gerontólogo social, José Antonio López Trigo, «sino a muchos elementos». La genética tiene una influencia importante, que va adquiriendo más peso a lo largo de los años, pero es solo una parte, apenas un 20% del total, al contrario de lo que pudiera pensarse.
Este término proviene de los estudios demográficos de Gianni Pes y Michel Poulain, que en los años 90 utilizaron un rotulador azul para trazar círculos en un mapa sobre los lugares del globo terráqueo con la mayor concentración de personas centenarias. Posteriormente, el concepto fue popularizado por el periodista Dan Buettner y National Geographic para identificar regiones del mundo con una longevidad excepcional, concretamente, Cerdeña (Italia), Icaria (Grecia), Okinawa (Japón), Península de Nicoya (Costa Rica) y en Loma Linda (California).
López Trigo afirma que al estudiar grupos humanos donde los centenarios alcanzan un papel importante en cuanto a peso dentro de una sociedad, se aprecia que no hay un solo factor que lo explique, sino múltiples, como son:
- Tener propósitos. Como señala el geriatra malagueño, «levantarnos cada día con una idea de hacer algo, con lo que nosotros llamamos 'capacidad ejecutiva', con la forma de organizarnos en el día a día2.
- La alimentación. Alimentación basada casi siempre en productos kilómetro cero, priorizando «el consumo de frutas, de verduras, de cereales, de frutos secos; con menos papel en cuanto a cantidad de carne y pescado».
- Moverse de forma natural. Tener que desplazarse haciendo ejercicio físico a cualquier sitio donde se necesite ir en el día a día. López Trigo explica que al estudiar las 'zonas azules' «vemos que son personas que viven en sitios donde hay difíciles accesos. Donde tienen que moverse naturalmente caminando o utilizando tracción animal porque no hay grandes carreteras, no hay facilidad para el desplazamiento». Eso obliga a sus habitantes a hacer el ejercicio físico.
«Si unimos dieta, ejercicio físico, levantarnos con propósitos, tener alguna creencia (cada uno en su fe, cada uno en el mundo que se mueva, pero tener algo en lo que pensar a futuro, tener algo a lo que agarrarnos a futuro, que al final la fe no es más que eso: creer y llevar eso a la práctica) y tener una buena red social (tener magníficas redes sociales y redes familiares de apoyo a nuestro alrededor) eso confiere vida», concluye José Antonio López Trillo.
Pero no solo eso, para el geriatra, «confiere calidad de vida, y hace que no solo se alcancen poblaciones con más edad, sino que viven mejor durante más tiempo».
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