Música, emoción, nostalgia y humor jalonan 'Don't Look Back in Anger', el fantástico largometraje que plasma la reconciliación de los hermanos Gallagher ante su comunidad de seguidores
Regala esta noticia Añádenos en Google Liam Gallagher hace reír a Noel, poco antes de salir al escenario en Tokio. (Simon Emmett)Madrid
13/09/2026 a las 00:05h.Hace diez años 'Oasis: Supersonic', el documental de Mat Whitecross, constataba lo que todos intuíamos: que una reunión entre Noel y Liam Gallagher era prácticamente ... imposible. La pieza, que relataba el periplo de la banda desde sus comienzos, en un pequeño local de Manchester, hasta los dos conciertos que ofreció en Knebworth Park en agosto de 1996, ante 250.000 personas y en la cima de su popularidad, contaba con la participación de los dos líderes, pero siempre por separado. Los dardos en ambas direcciones no dejaban de volar, demostrando que las tensiones seguían vivas.
Escrito y dirigido por Steven Knight, creador de 'Peaky Blinders', el documental despacha en apenas unos minutos los días de vino y rosas, insultos y trifulcas de la pareja, apoyándose en abundante material de archivo, hasta llegar al fatídico 28 de agosto de 2009, día en el que un responsable del festival Rock en Seine de París salió al escenario a anunciar que Liam y Noel se habían peleado en el camerino y que el concierto se suspendía. Unas horas después Noel anunciaba su salida definitiva de la banda. «Tengo un defecto brutal y es que no perdono», deja caer el compositor y guitarrista en el documental. «No puedes soltar mierda y esperar que no pase nada», asume por su parte Liam.
«Tengo un defecto brutal y es que no perdono», asegura Noel Gallagher
A partir de ahí la pieza se adentra en los ensayos del grupo, mostrando la vulnerabilidad e inseguridades de quienes en los noventa se convirtieron en los líderes indiscutibles del britpop y en una de las bandas más grandes del planeta, merced a discos superventas como 'Definitely Maybe' (1994) o '(What's the Story) Morning Glory?' (1995). «Antes de que llegara este momento, era incapaz de visualizarlo», llega a decir Noel, que habla también del miedo a no estar a la altura de las expectativas y de su temor a que la gira les lleve a otra ruptura: «No quiero vivir esa tensión». Pero Liam, sorprendentemente maduro y profesional, aunque tan afilado y bocachancla como siempre, también carga con lo suyo. «Sé que esperan que la cague, pero no voy a probar el alcohol ni a fumar un cigarrillo en toda la gira para tratar las canciones con el máximo respeto», promete. Lo cumple.
Los hermanos, a su llegada al Festival de Cine de Venecia. (Giulia Parmigiani)Knight captura el reencuentro en el local de forma brillante. A excepción de Liam, la banda al completo ha ensayado el día anterior, así que el cineasta toma el sonido de Joey Waronker afinando uno de sus tambores para añadir dimensión sonora a la tensión que se palpa en el ambiente. Noel camina por sala, de un lado a otro, visiblemente nervioso, hasta que la puerta se abre y todos giran la cabeza hacia la puerta por la que entra el vocalista con sus característicos andares. Apenas hay intercambio de palabras, pero la contundencia de la banda con los primeros acordes de 'Hello' y la voz de Liam, en excelente estado de forma –«casi nunca canto, es pura rabia, exorcizo demonios», asegura–, disipan todas las dudas en torno a la reunión.
Todas excepto las de Noel, que no desaparecerán hasta que el 4 de julio de 2025, la banda se suba a las tablas en Cardiff por primera vez en quince años. Las cámaras captan los instantes previos a su salida al escenario y registran a Liam levantando el brazo de su hermano en señal de victoria, de forma improvisada, una imagen que a partir de esa noche se repetirá en cada concierto.
«Sé que esperan que la cague, pero no voy a probar el alcohol ni a fumar en toda la gira», comenta Liam Gallagher
Y, sobre todo, retratan la emoción a flor de piel de un público entregado en cada estribillo y de un Noel Gallagher con los ojos vidriosos, sobrepasado por el momento, tratando de comprender y asimilar cómo las canciones que compuso en los años noventa siguen congregando a cientos de miles de personas, muchas de las cuales ni siquiera habían nacido entonces. «A los cuarenta minutos, me hubiera ido al camerino para tranquilizarme», dirá después. «Se le ve nervioso, desconcertado, yo estaba más preparado», analiza con chulería Liam. Noel lo corrobora fascinado: «No vino al último ensayo, llegó veinte minutos antes de empezar el bolo, y la voz del cabrón sonaba como si tuviera treinta años».
Pero 'Oasis: Don't Look Back in Anger' no se queda ahí. En su exhaustivo repaso a la gira –no hay canción importante de la banda que no tenga su apabullante presencia en la cinta: desde 'Roll With It' hasta 'Rock 'n' Roll Star' pasando por 'Some Might Say', 'Wonderwall', 'Champagne Supernova', 'Acquiesce', o 'Supersonic'–, Knight da la vuelta a la cámara y cede la voz a los fans del grupo, recogiendo sus palabras y emociones en cada concierto, ya sea a pie de pista o a las puertas de los estadios, acompañando a quienes se han quedado sin entradas. «Cuando se separaron fue como perder un hijo», recuerda uno. «Cuando estás de bajón, las de Oasis se caen contigo y te ayudan a ponerte en pie», dice otra. El documental, incluso, acompaña a una de las supervivientes de los atentados de Londres de 2017 que se cobraron la vida de 8 personas, a uno de los recitales en el estadio de Wembley para cantar a pleno pulmón 'Don't Look Back in Anger', la canción que los británicos volvieron a popularizar durante los homenajes a los fallecidos.
Una oportunidad
Hay emoción, nostalgia y muchas lágrimas de felicidad, pero también pequeñas notas de humor que aligeran el conjunto. Ahí están los hermanísimos, por ejemplo, asegurando que el mundo va a la deriva desde que Oasis se separó, mientras la pieza intercala imágenes de Donald Trump, Vladímir Putin o Elon Musk; o ese responsable de seguridad que, a pocas horas de celebrarse el primer concierto, describe a los fans como un gentío muchedumbre «hiperexcitado, impredecible y cercano a la hinchada de un equipo de fútbol» y que da indicaciones a los subordinados jugando con los títulos de las canciones del grupo: «Este es el masterplan».
«Tenemos la oportunidad de cambiar el relato de la banda», «Oasis era demasiado importante para que acabara así» o «no me gustó nada cómo se terminó» son algunas de las frases que sueltan los hermanos Gallagher a lo largo del documental, conscientes de que una ocasión como esta solo se presenta una vez en la vida. Un largometraje en el que también hacen justicia a 'Bonehead', el guitarrista rítmico que abandonó la formación en 1999 y ha regresado para esta gira –«es una parte esencial del sonido y de las dinámicas de la banda. Cuando se fue, nos pasamos once años buscando ese sonido», reconoce Noel– y sellan una reconciliación fraternal sin apenas tocar los asuntos que los distanciaban. «Se me había olvidado lo que él significa para la gente y lo divertido que es. La palabra es encantador», describe Noel a su hermano. Y no se equivoca: «Si algo va bien, no te muevas porque con sesenta años no podrás hacerlo igual –responde Liam en referencia a su estatismo sobre el escenario–. Mick Jagger tiene que estar cagándose en su 'Jumpin' Jack Flash».
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