Sigintrep 01/2026. Es el nombre de uno de los documentos clave sobre la avalancha humana que colapsó Ceuta el 30 de julio. Se trata de un aviso de vital relevancia, y que revela «dos interceptaciones de interés en idiomas árabe y francés» a agentes fronterizos marroquíes que aseguran, el día 27, que contemplan ya «una posible entrada masiva a Ceuta». Tres días antes de que ocurra. Lo registró el Regimiento 32 de Guerra Electrónica del Ejército de Tierra (REW 32), con sede en Sevilla. Y quedó, sorprendentemente, en manos del Ejército hasta la mañana del 30, cuando lo recibió el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad) y éste informó a la ministra Margarita Robles.
El contenido de las dos conversaciones en poder de EL MUNDO es inequívoco y así lo anota el REW 32 en el punto 2, relativo a los «hechos» descritos: «Hay llamadas por redes sociales para entrar masivamente los días de fiesta, sobre todo la noche y el día de la fiesta del Trono». Es decir, en la víspera, y el lunes 30 de julio. Se trata de una información previa –habla claramente de eventos futuros– que no ha sido incluida en el dosier de la llamada «desclasificación» del Gobierno, y que aporta un punto de vista clave: las Fuerzas Armadas españolas conocieron, a través de conversaciones de agentes marroquíes, que había un plan para el asalto de la frontera.
Los agentes del país vecino interceptados reconocen tener información de «las FAR» (Fuerzas Armadas Reales de Marruecos). «Ordenan que nadie abandone su puesto» y añaden que «los salientes de servicio también deben quedarse para en caso de necesidad estén disponibles», ya que «la entrada puede darse tanto por la valla como por el mar», anota el Ejército de Tierra en base a las conversaciones escuchadas.
De hecho, esos mismos agentes aseguran que queda prohibido entrar a nado, y que, si es necesario, se les pinchen los flotadores a quienes intenten entrar a nado en Ceuta. Cosa que ocurre en tiempo real, durante su interlocución. Y hay arrestos.
Nada más obtener esas dos conversaciones sobre la «probabilidad de entrada masiva a Ceuta», el REW 32, elaboró el documento que acompaña estas líneas para «informar» a sus superiores, según fuentes de la Inteligencia militar. Es decir, se redactó en pos de una urgencia... que luego no se materializó en la cadena de mando. Las fuentes aseguran de manera taxativa que el texto es del 27 de julio. Y añaden que desde entonces al 30, esta nota de aviso se registró y se manejó «en el Ejército de Tierra». Pero la cúpula militar no la recibió hasta la mañana del día de la avalancha. ¿Qué pasó para que se tardara casi tres días? Y más importante aún: ¿quién va a asumir responsabilidades? La cadena de mando era la siguiente: del Ejército de Tierra, al subdirector y al director del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS), y de ahí, al Jemad.
EL MUNDO publica hoy, por su interés público y relevancia informativa, la imagen del documento completo, salvaguardando el texto concreto de las conversaciones interceptadas a los agentes del país vecino. En total, son cinco puntos, y de ellos sólo se conocía hasta ahora el quinto, donde se concluye que es «muy probable» que durante el 30 de julio «se intente una entrada masiva de migración irregular, aprovechando la festividad del día del Trono».
Este punto ya lo avanzó este diario el pasado 2 de septiembre. Es el mismo que el Gobierno ha facilitado a la ciudadanía en su dosier de avisos sobre la situación de Ceuta. Pero sólo se incluye la «carátula» del envío del REW 32 al Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas en la mañana del 30. Con membrete del Ejército y el escudo de España, pero sólo con el punto 5.
Las fuentes reconocen que esta nota «está en el Ejército de Tierra dos días», y que «se le quitan las interceptaciones en bruto» antes de «pasar al CIFAS». El documento final está, por tanto, «retocado» para convertirse en alerta cuando ya es demasiado tarde.
Los otros cuatro puntos son los que sustentan la conclusión final: «Se valora como muy probable que durante el día 30 de julio de 2026 se intente una entrada masiva de migración irregular, aprovechando la festividad del día del Trono en Marruecos».
Fuentes de La Moncloa reconocen que no tuvieron acceso a la información de esta nota hasta la propia mañana del 30 de julio, cuando ya era tarde para actuar. De hecho, así queda reflejado en los documentos facilitados a la ciudadanía esta misma semana.
Cabe explicar que el Regimiento de Transmisiones 32 es una unidad del Ejército de Tierra que tiene a su cargo «la operación de sistemas de transmisiones muy específicos contribuyendo a la acción conjunta de las Fuerzas Armadas, en colaboración con los sistemas de otros ejércitos». Su información resultaba vital para anticiparse al 30-J.
También hay que recordar que, a pesar de los avisos del CNI conocidos este miércoles, el Gobierno no desplegó aquel día al Ejército en Ceuta hasta última hora de la tarde. Y que hasta entonces sólo había nueve guardias civiles desplegados. En el momento en que miles de personas comenzaron a cruzar desde Marruecos, el Instituto Armado contaba con apenas cinco agentes en tierra en la frontera y con cuatro efectivos del Grupo de Especialistas en Actividades Subacuáticas (GEAS), los buceadores. A estos últimos se sumó su jefe, pese a que se encontraba de baja. El dispositivo se vio completamente sobrepasado. Este escenario insólito empujó a los 15 guardias civiles que había en la Comandancia de Ceuta a cerrar las instalaciones para desplazarse a la frontera y reforzar el dispositivo e intentar contener así la entrada de inmigrantes.
Por último, hay que incidir en que el CNI avisó por escrito el día 29 de julio a los servicios secretos (tanto exterior como interior) de Marruecos de la entrada masiva del día siguiente.
Es decir, Marruecos lo sabía y no hizo nada remotamente suficiente.