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El drástico recorte del Estado de bienestar arrastra al canciller Merz a sus horas más bajas

El drástico recorte del Estado de bienestar arrastra al canciller Merz a sus horas más bajas
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El descontento con el plan de recortes sociales hunde la popularidad del líder alemán y alimenta el voto a la ultraderecha, que encabeza las encuestas
El drástico recorte del Estado de bienestar arrastra al canciller Merz a sus horas más bajas

El descontento con las reformas sociales hunde la popularidad del líder alemán y alimenta el voto a la ultraderecha, que encabeza las encuestas

Regala esta noticia Friedrich Merz. (EFE)

Rosalía Sánchez

Berlín

03/05/2026 Actualizado a las 12:25h.

Los alemanes apenas logran procesar el intenso programa de recortes que está poniendo en marcha su Gobierno. La reforma del Estado de bienestar incluye recortes ... en la renta básica, las prestaciones sanitarias, las ayudas a la infancia, subidas en las cotizaciones del seguro médico, endurecimiento de los subsidios de paro de larga duración… todo a la vez. Y faltan las pensiones, en las que está trabajando una comisión. Según ha adelantado el canciller Friedrich Merz, quedarán convertidas en una «cobertura básica» para la vejez y ya no serán suficientes para garantizar el nivel de vida a largo plazo. «Entonces arderá la choza», ha amenazado Christiane Benner, la presidenta del sindicato IG Metall, señalando una línea roja que haría estallar la calle.

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        sonora revuelta en el Bundestag, en la votación de la primera fase de la reforma de las pensiones. Se sentaron en bloque, abuchearon la presentación de su propio partido y Pascal Reddig tomó la palabra para reprochar a los veteranos estar embolsándose gruesas cantidades pagadas por los trabajadores jóvenes, que sin embargo no podrán gozar de una jubilación ni siquiera parecida. Las pensiones en Alemania siguen subiendo, un 4,24% el próximo 1 de julio. Pero, debido al «nivel de seguridad antes de impuestos» que se está introduciendo en la reforma, quedarán referidas a los sueldos medios y serán mucho más bajas en el futuro, cuando la mayoría de los parlamentarios que las están legislando ya no se vean afectados.

        El canciller se enfrenta también a una amenaza generacional: el Grupo 25, compuesto por diputados jóvenes de la CDU y la CSU molestos con proyectos como la reforma de las pensiones

        Desde entonces, el grupo se ha reforzado. Comenzaron siendo 18 y ahora están casi los 62, todos elegidos con menos de 35 años. Se reúnen una vez por semana, en la Paul-Löbe-Haus. «Hay una lista de distribución de invitaciones y un grupo de WhatsApp. Todo está coordinado por Johannes Winkel, Nora Seitz, Lukas Krieger y Konrad Körner», explican fuentes conocedoras de su actividad. No están interesados en conseguir puestos en las elecciones ejecutivas del grupo parlamentario el 5 de mayo y eso ha hecho más difícil «domesticarlos», añaden las mismas fuentes. Presentan mociones por su cuenta y los intentos de Spahn de tomar el control han fracasado.

        Pero el malestar interno hacia Merz no es solamente cosa de los jóvenes. El presidente federal de la Unión de Mayores se ha distanciado públicamente de la reforma de las pensiones, aunque sus asociados no se vayan a ver tan afectados como los cachorros del partido. «Es importante para la Unión de Mayores que todos los que han trabajado y pagado contribuciones durante 45 años en Alemania reciban notablemente más que una cobertura básica en la vejez, incluso si solo han recibido el salario mínimo», señala Hubert Hüppe, en contra del camino que está tomando el proyecto. Además, observa que, «de lo contrario, el incentivo para trabajar en lugar de recibir ayuda social sería aún menor y se fomentaría el trabajo no declarado».

        Autocrítica

        Friedrich Merz ve el rendimiento de su Gobierno en una escala entre 0 y 100 «aún no en 50», según ha confesado en una reciente entrevista en la que se quejaba, por otra parte, de que «ningún canciller antes que yo ha tenido que soportar algo así», en alusión al nivel de crítica. Se refería a lo que tuvo que escuchar en la última reunión del comité ejecutivo del grupo parlamentario de la CDU, que le acusó textualmente de dejarse estafar repetidamente por Klingbeil en las negociaciones.

        El 83% de los simpatizantes de la CDU se muestra «insatisfecho» con su trabajo en las encuestas y Merz reconoce que ha «abierto debates sin estrategia» debido a declaraciones sin filtro. El canciller ha admitido que la transición de la oposición al Gobierno «lleva su trabajo» e intenta contener su verbo desde hace meses. También ha admitido, ante miembros de su partido, que está todavía «aprendiendo» a utilizar el enorme aparato de la cancillería.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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