El langostino que nadie invitó: el café llega al Mediterráneo y amenaza al autóctono
Sin comentariosFacebookTwitterFlipboardE-mail 2026-03-01T13:30:56ZEva R. de Luis
Editor SeniorEva R. de Luis
Editor Senior Linkedintwitter3539 publicaciones de Eva R. de LuisCuando un pescador de Vinaròs llega a la lonja con su captura del día, cada vez encuentra más ejemplares de un crustáceo que no debería estar ahí: el langostino café. Hace cuatro años apenas aparecían uno o dos por barco. Hoy hay jornadas en que se capturan hasta 40 kilos. Esta especie invasora ha llegado al Mediterráneo, se ha reproducido, y ya no tiene intención de irse.
Las presentaciones. Su nombre científico es Penaeus aztecus y proviene del Golfo de México y costa este de Estados Unidos. Aunque para el ojo no experto, ese que se encuentra con un plato de langostinos en la mesa el día de Navidad, a simple vista no haya mucha diferencia estética con el normal, la hay.
Así, tiene una coloración marrón uniforme tirando a amarillento, carece de esas bandas características del autóctono, su cuerpo es más estilizado y cabeza puntiaguda y sus antenas presentan un tono rojizo característico.
BioInvasions Records. Autores del Institut de Ciències del Mar (CSIC, Barcelona)Cronología de una invasión. La primera vez que detectaron al langostino café en el Mediterráneo fue en aguas turcas en 2009. Posiblemente llegó como polizón en el agua de lastre de grandes buques cargan agua en el Caribe para estabilizarse y la liberan después en puertos mediterráneos junto con larvas de esta especie invasora
Desde allí, se ha expandido rápidamente hacia el oeste. En 2023 el CSIC confirmó con análisis morfológicos y genéticos su presencia en la costa catalana y en el entorno del delta del Ebro. Después, ha ido dejándose ver en otros puertos de la Comunitat Valenciana y en el Mar Menor (Murcia) en tiempo récord.
Una invasión perfecta. Pero la prueba más clara de su expansión no es geográfica sino biológica: el hallazgo de hembras maduras en el delta del Ebro confirma que la especie es capaz de completar su ciclo reproductivo en aguas españolas. Ya es una población establecida. El testimonio de la cofradía de pescadores de la lonja de Vinaroz constituye un buen termómetro de alarma, detallando que en solo cuatro años han pasado de toparse con alguna unidad a capturar 40 kilos y la curva no se estabiliza: cada campaña supera a la anterior.
El langostino café es una especie termófila. Si ha encontrado en el Mediterráneo un nuevo hogar ideal es en parte porque el mar se está calentando y sus aguas ya se parecen cada vez más a su hábitat original.
En Xataka El coipú, una de las 100 especies invasoras más dañinas del mundo, está a las puertas de BarcelonaQué pasa con el langostino de aquí Por el momento no hay datos que evidencien el colapson del langostino autóctono, pero hay una realidad: está compitiendo con el langostino café por el espacio y la comida. Y hay un espejo en el que mirarse: en el Golfo de Tarento en Italia, la presencia de la gamba autóctona ya ha dado marcha atrás. Y un recordatorio: el del cangrejo azul.
¿Se come? La "buena noticia" es que el langostino café es comestible y que de hecho, gastronómicamente hablando resulta sabroso. Sin embargo, su precio de mercado es notablemente inferior: de 12-13 euros el kilo por los más de 40 del langostino autóctono.
Pero hay un problema de fondo: te pueden dar gato por liebre y pagar langostino café a precio de langostino autóctono, ya que se vende mezclado y sin etiquetar. Este es un problema de trazabilidad para el consumidor.
Qué se puede hacer. Convertir el consumo de langostino café como una forma de controlar su población es una posibilidad, ya sea de forma directa o con preparaciones, si bien es imperioso establecer una regulación en la lonja para diferenciarlo.
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