Si este 12 de agosto de 2026 vas a ver por primera vez un eclipse solar, puede que, llegado el momento, no sepas muy bien dónde mirar. Es normal. El espectáculo está en el cielo, así que lo lógico es que nos pongamos nuestras gafas homologadas y fijemos la vista en el Sol durante la parcialidad. Después, cuando llegue la totalidad, sabemos que aparecerán estructuras del astro rey que normalmente no vemos, así que el impulso es quitarnos las gafas, que en ese momento ya no hacen falta, y seguir mirando el Sol. Una vez que acaba la totalidad, te vuelves a poner las gafas y sigues mirando el Sol. Genial, has visto el centro del eclipse, pero no has observado todo lo que ocurre a tu alrededor.
En realidad, un eclipse solar es un fenómeno único por todo lo que conlleva a nivel global. El Sol se ve como no lo hemos visto nunca, pero también hay cambios en la luz, las sombras, los colores, la temperatura, el comportamiento de los animales… Es importante que miremos también todo esto, pero claro, no disponemos de todo el tiempo del mundo. Por eso, es esencial que llevemos en la mente un plan de acción, con todos los checks que queramos hacer en el tiempo que dure el eclipse. Esto, en realidad, es una cuestión de gustos. Puede que disfrutes más del Sol, de las sombras, del comportamiento de los animales o de todo a la vez. Mira donde quieras, pero está bien que sepas todo lo que el eclipse te puede ofrecer. Aquí tienes una lista de ideas para escoger tu protocolo de observación ideal.
Lo que sí está en el Sol
Un eclipse solar ocurre cuando se produce lo que se conoce como primer contacto. En ese momento, la Luna empieza a ocultar el Sol, como si le hubiese dado un pequeño mordisco. Es el inicio de la parcialidad y es importante verlo con unas gafas homologadas puestas.
Poco a poco, la Luna va engullendo el Sol y ya no vemos solo un pequeño mordisco, sino un bocado cada vez más grande. Cuando apenas queda nada ya de luz solar, aparecen las cuentas de Baily, una serie de círculos que rodean el Sol como si se hubiese engalanado con un collar de perlas. Esto se debe a que la luz solar se filtra a través de las irregularidades de la Luna, por lo que se ven muchas bolitas. No obstante, cuando ya no queda apenas luz, solo se ve una bola brillante, algo más grande, conocida como anillo de diamantes.
En Xataka
Qué le pasa a tus ojos si miras directamente un eclipse solar: pequeña guía para no terminar con una retinopatía
Inmediatamente después empieza la totalidad. Siempre que estemos dentro de la franja en la que la Luna ocultará al Sol por completo, claro. Al principio de esta, se puede ver la cromosfera, una zona de la atmósfera solar que se ve como un arco rojo. Esto dura muy pocos segundos y no siempre consigue verse. Lo ideal es tener los ojos bien adaptados a la oscuridad, por ejemplo usando gafas de Sol antes del eclipse, como hizo la cazadora de eclipses Leo Hernández en el último eclipse solar total que ha visto hasta el momento. Nos lo contó recientemente en una entrevista.
Una vez que deja de verse la cromosfera, aparece la corona solar. Puedes detectarla como un halo blanco y filamentoso que rodea la bola negra de la Luna tapando al Sol. La totalidad puede durar entre unos segundos y unos pocos minutos y, después, comienza a sucederse todo lo que hemos visto, pero en orden contrario.
Anillo de diamantes
El eclipse solar más allá del Sol
Además de todo lo que hemos visto, hay muchos detalles que podemos observar en un eclipse solar si miramos a nuestro alrededor. No es necesario tener la vista fija en el Sol todo el tiempo.
La temperatura
Cuando se produce la totalidad, la temperatura se reduce bruscamente. Ahí no hay nada que “ver”, solo es necesario sentir. Pero es bueno estar preparados para esa sensación. Así no nos vendrá de nuevas y podremos prestarle más atención.
La naturaleza
Durante un eclipse solar, muchos animales cambian su comportamiento. Se han dado casos de tortugas que se aparean, ganado que vuelve a sus establos, grillos que empiezan a sonar, búhos que ululan o jirafas que huyen por miedo a convertirse en presas de un depredador nocturno.
También hay plantas que se abren o se cierran cuando aún no toca. Todo por el hecho de que la luz es esencial en los ritmos circadianos de los seres vivos, de modo que su ausencia durante el día se convierte en una anormalidad y una fuente de conflicto fisiológico.
El cielo más allá del Sol
Es lógico que miremos el cielo durante un eclipse solar, pero lo ideal es no centrar la mirada solo en el Sol. Si todo va bien y no hay contaminación lumínica, pueden aparecer algunas estrellas y planetas brillantes en el cielo. Es curioso como el firmamento hace acto de presencia durante el día, por lo que también vale la pena extender la mirada por su inmensidad.
Las sombras
Las sombras son distintas durante un eclipse solar, especialmente en los últimos momentos de la parcialidad. Para empezar, si bien normalmente suelen verse con los bordes más difuminados, en estos momentos se observan mucho más nítidas. Esto se debe a que, si normalmente la luz solar llega en muchas direcciones, por proceder de un gran disco redondo, durante un eclipse solar parcial muy avanzado apenas hay una franja muy fina de luz, como una especie de media luna. Como resultado, en condiciones normales, cuando un objeto bloquea la luz y se forma una sombra, puede haber muchos fragmentos del disco solar bloqueados, de manera que se forma una transición difusa entre el sol y la sombra. En un eclipse, en cambio, la luz procede de un punto mucho más concreto, de modo que no se produce esa transición.
En Xataka
En un extraño experimento, un grupo de científicos de la Universidad de Ottawa ha creado luz capaz de dar sombra
Por otro lado, durante un eclipse solar parcial avanzado se ven bajo las hojas de los árboles una especie de sombras en forma de medias lunas pequeñas. Estas se deben al efecto pinhole, que se produce cuando la luz pasa a través de un agujero y se refleja en la superficie al otro lado, como una cámara. Los huecos entre las ramas y las hojas son como pequeños agujeros, por lo que se producen muchos reflejos del Sol en el suelo. Cuando el Sol está visible al completo, tienen forma circular y no llaman tanto la atención, pues se confunden con otras sombras. En cambio, durante un eclipse, cuando solo hay una banda de luz, se ven como medias lunas, que resultan mucho más llamativas. No olvides mirar bajo los árboles durante el eclipse solar.
Los colores
Como explica también Leo Hernández en la entrevista, a medida que la luz solar se va ocultando, los colores adquieren tonos que no hemos visto. Primero van desapareciendo los tonos rojizos, mientras que los tonos verdes y azules permanecen más tiempo, por lo que vemos todo a nuestro alrededor muy diferente a como era unos minutos antes. Esto se debe al efecto Purkinje, un fenómeno por el cual la sensibilidad a los colores del ojo humano cambia según la intensidad de la luz. En concreto, la percepción se desplaza hacia longitudes de onda más cortas, por lo que los azules se saturan y los rojos se atenúan.
Con todo esto, ya sabes que, durante un eclipse solar, puedes mirar al Sol, pero también al firmamento, las plantas, los animales, los colores, las sombras y el suelo bajo los árboles. Todo es diferente y único, pues impacta a cada persona de una forma diferente. No olvides llevar pensado tu plan de actuación. Son pocos minutos como para no tener claro hacia dónde mirar.
Imagen | Rob Margetta, NSF | Scritch314
En Xataka | Mirar fijamente a un eclipse es un riesgo para la vista. Un pueblo de Navarra lo va a solucionar repicando campanas
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La noticia
El eclipse solar del 12 de agosto durará solo unos minutos: estas son las 10 cosas que no te debes perder al verlo
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Azucena Martín
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El eclipse solar del 12 de agosto durará solo unos minutos: estas son las 10 cosas que no te debes perder al verlo
Puedes diseñar tu propio plan de actuación, pero aquí tienes algunas ideas
Si este 12 de agosto de 2026vas a ver por primera vez un eclipse solar, puede que, llegado el momento, no sepas muy bien dónde mirar. Es normal. El espectáculo está en el cielo, así que lo lógico es que nos pongamos nuestras gafas homologadas y fijemos la vista en el Sol durante la parcialidad. Después, cuando llegue la totalidad, sabemos que aparecerán estructuras del astro rey que normalmente no vemos, así que el impulso es quitarnos las gafas, que en ese momento ya no hacen falta, y seguir mirando el Sol. Una vez que acaba la totalidad, te vuelves a poner las gafas y sigues mirando el Sol. Genial, has visto el centro del eclipse, pero no has observado todo lo que ocurre a tu alrededor.
En realidad, un eclipse solar es un fenómeno único por todo lo que conlleva a nivel global. El Sol se ve como no lo hemos visto nunca, pero también hay cambios en la luz, las sombras, los colores, la temperatura, el comportamiento de los animales… Es importante que miremos también todo esto, pero claro, no disponemos de todo el tiempo del mundo. Por eso, es esencial que llevemos en la mente un plan de acción, con todos los checks que queramos hacer en el tiempo que dure el eclipse. Esto, en realidad, es una cuestión de gustos. Puede que disfrutes más del Sol, de las sombras, del comportamiento de los animales o de todo a la vez. Mira donde quieras, pero está bien que sepas todo lo que el eclipse te puede ofrecer. Aquí tienes una lista de ideas para escoger tu protocolo de observación ideal.
Lo que sí está en el Sol
Un eclipse solar ocurre cuando se produce lo que se conoce como primer contacto. En ese momento, la Luna empieza a ocultar el Sol, como si le hubiese dado un pequeño mordisco. Es el inicio de la parcialidad y es importante verlo con unas gafas homologadas puestas.
Poco a poco, la Luna va engullendo el Sol y ya no vemos solo un pequeño mordisco, sino un bocado cada vez más grande. Cuando apenas queda nada ya de luz solar, aparecen las cuentas de Baily, una serie de círculos que rodean el Sol como si se hubiese engalanado con un collar de perlas. Esto se debe a que la luz solar se filtra a través de las irregularidades de la Luna, por lo que se ven muchas bolitas. No obstante, cuando ya no queda apenas luz, solo se ve una bola brillante, algo más grande, conocida como anillo de diamantes.
Inmediatamente después empieza la totalidad. Siempre que estemos dentro de la franja en la que la Luna ocultará al Sol por completo, claro. Al principio de esta, se puede ver la cromosfera, una zona de la atmósfera solar que se ve como un arco rojo. Esto dura muy pocos segundos y no siempre consigue verse. Lo ideal es tener los ojos bien adaptados a la oscuridad, por ejemplo usando gafas de Sol antes del eclipse, como hizo la cazadora de eclipses Leo Hernández en el último eclipse solar total que ha visto hasta el momento. Nos lo contó recientemente en una entrevista.
Una vez que deja de verse la cromosfera, aparece la corona solar. Puedes detectarla como un halo blanco y filamentoso que rodea la bola negra de la Luna tapando al Sol. La totalidad puede durar entre unos segundos y unos pocos minutos y, después, comienza a sucederse todo lo que hemos visto, pero en orden contrario.
Anillo de diamantes
El eclipse solar más allá del Sol
Además de todo lo que hemos visto, hay muchos detalles que podemos observar en un eclipse solar si miramos a nuestro alrededor. No es necesario tener la vista fija en el Sol todo el tiempo.
La temperatura
Cuando se produce la totalidad, la temperatura se reduce bruscamente. Ahí no hay nada que “ver”, solo es necesario sentir. Pero es bueno estar preparados para esa sensación. Así no nos vendrá de nuevas y podremos prestarle más atención.
La naturaleza
Durante un eclipse solar, muchos animales cambian su comportamiento. Se han dado casos de tortugas que se aparean, ganado que vuelve a sus establos, grillos que empiezan a sonar, búhos que ululan o jirafas que huyen por miedo a convertirse en presas de un depredador nocturno.
También hay plantas que se abren o se cierran cuando aún no toca. Todo por el hecho de que la luz es esencial en los ritmos circadianos de los seres vivos, de modo que su ausencia durante el día se convierte en una anormalidad y una fuente de conflicto fisiológico.
El cielo más allá del Sol
Es lógico que miremos el cielo durante un eclipse solar, pero lo ideal es no centrar la mirada solo en el Sol. Si todo va bien y no hay contaminación lumínica, pueden aparecer algunas estrellas y planetas brillantes en el cielo. Es curioso como el firmamento hace acto de presencia durante el día, por lo que también vale la pena extender la mirada por su inmensidad.
Las sombras
Las sombras son distintas durante un eclipse solar, especialmente en los últimos momentos de la parcialidad. Para empezar, si bien normalmente suelen verse con los bordes más difuminados, en estos momentos se observan mucho más nítidas. Esto se debe a que, si normalmente la luz solar llega en muchas direcciones, por proceder de un gran disco redondo, durante un eclipse solar parcial muy avanzado apenas hay una franja muy fina de luz, como una especie de media luna. Como resultado, en condiciones normales, cuando un objeto bloquea la luz y se forma una sombra, puede haber muchos fragmentos del disco solar bloqueados, de manera que se forma una transición difusa entre el sol y la sombra. En un eclipse, en cambio, la luz procede de un punto mucho más concreto, de modo que no se produce esa transición.
Por otro lado, durante un eclipse solar parcial avanzado se ven bajo las hojas de los árboles una especie de sombras en forma de medias lunas pequeñas. Estas se deben al efecto pinhole, que se produce cuando la luz pasa a través de un agujero y se refleja en la superficie al otro lado, como una cámara. Los huecos entre las ramas y las hojas son como pequeños agujeros, por lo que se producen muchos reflejos del Sol en el suelo. Cuando el Sol está visible al completo, tienen forma circular y no llaman tanto la atención, pues se confunden con otras sombras. En cambio, durante un eclipse, cuando solo hay una banda de luz, se ven como medias lunas, que resultan mucho más llamativas. No olvides mirar bajo los árboles durante el eclipse solar.
Los colores
Como explica también Leo Hernández en la entrevista, a medida que la luz solar se va ocultando, los colores adquieren tonos que no hemos visto. Primero van desapareciendo los tonos rojizos, mientras que los tonos verdes y azules permanecen más tiempo, por lo que vemos todo a nuestro alrededor muy diferente a como era unos minutos antes. Esto se debe al efecto Purkinje, un fenómeno por el cual la sensibilidad a los colores del ojo humano cambia según la intensidad de la luz. En concreto, la percepción se desplaza hacia longitudes de onda más cortas, por lo que los azules se saturan y los rojos se atenúan.
Con todo esto, ya sabes que, durante un eclipse solar, puedes mirar al Sol, pero también al firmamento, las plantas, los animales, los colores, las sombras y el suelo bajo los árboles. Todo es diferente y único, pues impacta a cada persona de una forma diferente. No olvides llevar pensado tu plan de actuación. Son pocos minutos como para no tener claro hacia dónde mirar.