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El encontronazo entre un sacerdote de Málaga y una enfermera que se ha hecho viralEl cura, que visitaba a su padre, achaca la reacción «desafortunada» de la profesional al hecho de llevar alzacuellos mientras el hospital defiende que solo aplicaba la norma de un acompañante por paciente
Domingo, 22 de marzo 2026, 15:10 | Actualizado 15:20h.
... desde hace dos semanas. En la sexta planta, donde se atiende a pacientes inmunodeprimidos, solo se permite un acompañante y él lo sabe, pero asegura el prelado que nunca antes había tenido problemas, que si la mañana está tranquila les dejan estar. Hasta ese 19 de marzo. Cuenta el cura que una enfermera le obligó a marcharse de malas maneras de la habitación. Y, según relata en un vídeo, solo había cambiado una cosa: siempre va en chándal, pero aquella jornada se presentó con alzacuellos porque justo después oficiaba la misa por San José.Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida de Carlos María Fortes García (@carlosftg)
Según explica, la enfermera le increpó desde que accedió al pasillo -no llevaba mascarilla e iba hacia la caja donde están disponibles- y una vez que entró en la habitación de su padre le dijo «de malas formas y gritando» que no podía estar allí. «Nunca antes me había dicho nada nadie. Le he respondido con respeto pidiéndole que no me gritara (...) Aún así ha continuado en ese tono». Solicitó entonces autorización para estar como sacerdote, recurriendo al derecho de los pacientes a reclamar acompañamiento religioso, y se lo concedieron. «He vuelto a la habitación y a los pocos minutos la misma enfermera ha vuelto a entrar gritando. Le he explicado que estaba autorizado y aún así ha llamado a seguridad y los guardias han venido a sacarme como si realmente yo estuviese creando un escándalo en el hospital», detalla.
«¿Si hubiera venido en chándal, habría pasado esto? ¿Y si hubiera venido con una vestimenta religiosa distinta, una chilaba, me habrían echado?»
A preguntas de este periódico, el hospital explica que se trata de «una unidad de especial sensibilidad que atiende a pacientes inmunodeprimidos o especialmente vulnerables». «Está establecido que solo se permite un acompañante por paciente, como medida orientada a garantizar la seguridad clínica y la adecuada protección de los pacientes hospitalizados», declaran. Y añaden: «El centro mantiene su compromiso con la calidad asistencial, la seguridad del paciente y la humanización de la atención, procurando en todo momento un equilibrio entre el acompañamiento y las condiciones necesarias para una atención segura y adecuada».
El padre Fortes, no obstante, se pregunta si se trata de un caso de «anticlericalismo». «¿Si hubiera venido en chándal, habría pasado esto? ¿Y si hubiera venido con una vestimenta religiosa distinta, una chilaba, me habrían echado, habría sido el mismo rechazo?», deja en el aire. Contactado por este periódico, admite que la enfermera no le hizo ninguna referencia a su condición de sacerdote, pero intuye que la «reacción desafortunada» se debe a ese motivo por cómo se produce. «Si yo entro al pasillo, y hay otra señora en el pasillo, ¿por qué desde que entro, sin saber si vamos a estar dos, como si vamos a estar diez en la habitación, sin saber a qué enfermo voy a visitar, ya desde el primer momento es malo?», argumenta.
El hospital defiende que busca «en todo momento un equilibrio entre el acompañamiento y las condiciones necesarias para una atención segura»
Además, insiste en que, tras el primer choque, consiguió autorización para estar como sacerdote y que aún así, pese a haber sido informada y derivada a otra planta, «sin decir nada a nadie, llama directamente a seguridad diciendo que en la habitación hay una infracción por encontrarse dos acompañantes». «Los muchachos de seguridad entran allí pensando que había un problema, y lo que se encuentran es a una señora mayor que mi madre, un enfermo y un cura sentado al lado», explica.
El pasado viernes, el padre Fortes envió un escrito al hospital explicando lo ocurrido. Desde el Regional, aseguran que se dará respuesta a la reclamación a través de Atención a la Ciudadanía, «conforme a los procedimientos establecidos». Este lunes asegura que irá de nuevo a visitar a su padre. «Ya no sé si en chándal o con sotana», dice medio en serio, medio en broma.
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