Una mujer pasa frente a un cartel del líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei. Majid Asgaripour/WANA (West Asia News Agency) via REUTERS
Oriente Próximo El enigma Mojtada Jamenei: los iraníes cumplen medio año bajo el régimen de un líder supremo al que nunca han visto ni oídoEl Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán ha aprovechado el secretismo del líder para atesorar poder.
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Paolo Fava Publicada 28 agosto 2026 06:30h Las clavesLas claves Generado con IA
¿Está muerto Mojtaba Jamenei, líder supremo de Irán? ¿Murió el mismo día que su padre, el ayatolá Alí Jamenei, y su designación fue un montaje? ¿O ha caído recientemente en coma a causa de las heridas sufridas, que también lo desfiguraron y mutilaron? Estas preguntas siguen sin respuesta seis meses después del comienzo de la guerra.
Aunque se encuentra formalmente en la cúspide de la República Islámica desde el pasado 9 de marzo, ni diez días después de la muerte de su progenitor en el primer día de la operación 'Furia Épica', los iraníes no han escuchado todavía su voz ni han visto imágenes recientes suyas.
Mojtaba Jamenei no se dejó ver ni siquiera con ocasión de los funerales del ayatolá Alí el pasado julio, cuando millones de iraníes tomaron las calles para despedir a su predecesor en una ceremonia que se prolongó durante días. Esto avivó los rumores a medida que el descontento crece en el país por la acuciante crisis económica.
Pezeshkian insta acabar la guerra con EEUU: "Irán está en una posición de fuerza y el mundo reconoce su victoria"El régimen nunca se ha referido explícitamente a los motivos de este hermetismo, más allá de que es imprescindible mantenerlo oculto para evitar que sea alcanzado por los ataques dirigidos de Israel contra dirigentes de la República Islámica. Su definición como "mártir" en el lenguaje del régimen confirmaría que fue herido.
Sin embargo, la suspensión de las hostilidades "de facto" tras la firma del memorándum de entendimiento entre Estados Unidos e Irán parece alejar esta posibilidad. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha presionado públicamente a su homólogo israelí, Benjamín Netanyahu, para que detenga los asesinatos selectivos.
Aunque todavía hay intercambio de fuego en el entorno del estrecho de Ormuz y las posiciones del Golfo Pérsico, Washington ha dejado claro que opta ahora por la "guerra económica" en lugar del enfrentamiento bélico.
Mientras, Tel Aviv redirige su ofensiva hacia sus objetivos más cercanos en Líbano, Siria y el territorio palestino de Cisjordania.
El propio Trump comentaba recientemente lo paradójico de la situación. Consideraba que el líder iraní estaba "vivo" aunque "herido", aunque admitía que podría equivocarse.
En ese caso, los iraníes "están haciendo un buen teatro, porque dicen que continuamente consultan con él para obtener su bendición final sobre todo".
¿Quién ha visto a Mojtada?
La figura del hijo de Alí Jamenei ya era un misterio para los iraníes antes incluso de la guerra. Pese a su cercanía al aparato de represión y seguridad del régimen, siempre operó a la sombra de su poderoso padre. Solo se dejaba ver públicamente en Ramadán para celebrar el día de Jerusalén.
Una de las escasas imágenes divulgadas de Mojtada Jamenei, tomada antes de la guerra. WANA/REUTERS TV/Handout via REUTERS
Su designación por parte de la Asamblea de Expertos tampoco estuvo libre de controversias. Dado su bajo perfil en la jerarquía religiosa, se consideró que su principal baza era su cercanía a los 'duros' de la Guardia Revolucionaria.
También el continuismo que garantizaba su apellido, aunque heredar el cargo de su padre casara mal con los ideales revolucionarios.
Desde entonces, las instrucciones de Mojtada Jamenei han favorecido a los más radicales. Bajo su tutela, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional ha ido acumulando el poder civil, militar, doctrinal y religioso.
Figuras a favor de la prolongación del conflicto, como el general Ahmad Vahidi y Mohamed Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento y ex guardia revolucionario, llevan ahora las riendas.
Otras más moderadas, como el presidente Masud Pezheskian y el ministro de Exteriores Abbas Araghchi, han perdido protagonismo.
Sin embargo, todas estas decisiones se han conocido a través de comunicados, y la propia opinión del líder solo ha sido transmitida por los interesados. Pezheskian aseguró este mismo mes que sí había sido conducido a su presencia y habían conversado "durante horas".
Hay que resaltar que los deberes de Jamenei son tan políticos como religiosos, lo que le implica responder sobre cuestiones morales que le remiten los fieles.
El líder supremo de Irán, Alí Jamenei, muerto el primer día de la guerra con Irán. Reuters
Recientemente, publica The Atlantic, decretó que no se puede comer si se sufre gingivitis, porque todo alimento manchado de sangre es haram -prohibido- por el Corán.
La paradoja es evidente, aunque el régimen no la aborde: si es capaz de conversar y decidir, ¿por qué no se dirige directamente a sus ciudadanos, aunque sea para abordar temas cotidianos?
Además, aunque siguiera convaleciente y desfigurado, y el riesgo de ser asesinado no desaparezca, el régimen de los ayatolás se enorgullece del martirio.
Alí Jamenei nunca ocultó que perdió el uso de un brazo en la guerra contra Irán, y su renuncia a esconderse en el búnker de su complejo presidencial el día del ataque en el que murió sorprendió hasta a los israelíes.
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Estas consideraciones, no obstante, podrían ofrecer una interpretación diferente desde la óptica del Islam chií, explica a Newsweek Peiman Salehi, analista iraní. Se refiere a la figura del Duodécimo Imán, el último sucesor del profeta Mahoma según los chiítas.
Esta "figura mesiánica" regresará al final de los tiempos, y según la doctrina, "permanece fuera de la física de los hombres desde hace más de 1.200 años". Bajo esta figura sagrada no sería necesaria la presencia física entre los fieles.
"Puede guiarlos de manera espiritual, metafísica y doctrinaria", advierte. Elevado de esta manera, Mojtaba Jamenei podría convertirse en un símbolo que el núcleo del poder en Irán usaría para perpetuar su dominio sobre una sociedad cada vez más descontenta.