EDITORIALES
El espejo del día despuésLa ciudadanía festeja la victoria del equipo de todos sus colores con una benéfica armonía solo rota por las intolerables agresiones en País Vasco y Navarra
Regala esta noticia Añádenos en Google 21/07/2026 a las 02:00h.Uno de los efectos más estimulantes del éxito de España en el Mundial de fútbol es la ola de simpatía que el triunfo ha despertado ... en todo el planeta. Desde la opinión autorizada, y no solo la deportiva, hasta instituciones y aficionados de a pie de numerosos países llueven felicitaciones por el desempeño del combinado nacional a lo largo del campeonato. No es ajeno a este reconocimiento el comportamiento vergonzoso que exhibió la selección de Argentina en la final. Continuas agresiones, algunas salvajes, a las que los jugadores españoles respondieron con la confianza en su juego que ahora les permite coser la segunda estrella en la camiseta. Es una suerte de 'poder blando' de la mano del deporte, a menudo imposible de conseguir incluso con cuantiosas inversiones en marketing.
Fue la traca festiva final a los días de enganche con un partido cuyas buenas vibraciones solo han quebrado los intolerables incidentes en distintos puntos de Euskadi y Navarra, con agresiones e insultos a aficionados de La Roja que se sienten españoles por parte de radicales de estética y reivindicaciones del nacionalismo más sectario y excluyente. Es preciso que la ley actúe frente a los intolerantes. Y, sobre todo, que los discursos institucionales combatan con mayor entereza, convicción y compromiso esa subcultura de la violencia que pervive tras el cierre del ciclo etarra sin que EH Bildu parezca verse interpelada a erradicarla.
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