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El escritor jienense David Uclés. Virginia CarrascoDavid Uclés
Escritor «El fascismo tiene muchos blanqueadores»-«No me preocupa que me cancelen», asegura el escritor y último ganador del Premio Nadal con 'La ciudad de las luces muertas'
Madrid
Jueves, 5 de febrero 2026, 19:42
... sonrisa franca cuando habla de 'La ciudad de las luces muertas' (Destino), la novela «surrealista» con la que ganó el premio Nadal, al que se presentó quince veces. Es un relato «onírico» con todas las Barcelonas posibles concentradas en una tenebrosa noche en la que la oscuridad «puede ser una alegoría de un fascismo que hoy tiene sus blanqueadores».-No es que me haya acostumbrado, pero algunos me han dado. Sí.
-Dice Pérez-Reverte que se ha desacreditado por no acudir a las jornadas sobre la Guerra Civil que él organizaba.
-Que cada uno piense lo que quiera. Está todo dicho por mi parte.
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Portada del Libro. Editorial Destino. -Una Barcelona prodigiosa que concentra su historia una noche que amenaza ser eterna.
-Tuve un síndrome de Stendhal con la Barcelona cultural y literaria, artística, gastronómica… Intenté reflejarla como un cuerpo geométrico. Tenía una concepción juguetona, vanguardista y experimental.
-Oscuridad es la palabra que define los tiempos en que vivimos según Salman Rushdie, ¿su novela lo ratifica?
-Sí. Nuestro ánimo está menguando. Oscureciéndose. Hay que recomponerlo. Si seguimos así, nos atrapará la oscuridad cuando debemos creernos capaces de llegar a la luz. Una de las muchas interpretaciones posibles de la oscuridad es como alegoría del fascismo.
-¿Un fascismo que tiene hoy más blanqueadores?
-Sí. Tiene muchos blanqueadores en estos tiempos oscuros. He estado en colegios con adolescentes de 15 años que se saben entero el 'Cara al sol'. Me estremeció.
-¿La imaginación es revolucionaria?
-Lo son la imaginación y el arte. Por eso aterran a tiranos y dictadores. Son herramientas de catarsis útiles para que el pueblo desarrolle por sí mismo coraje ante determinadas situaciones.
-Las críticas, que no lee, no son tan buenas como con 'La península de las casas vacías'. ¿Preparado para el fracaso?
-El fracaso es no tener lectores. A todos mis actos asisten lectores entusiasmados. Si dejo de tenerlos o menguan, lo asumiré con deportividad.
David Uclés. Virginia Carrasco -Ha pasado de ser un muerto de hambre -la expresión es suya-, al escritor del momento. ¿Cómo ha sido el viaje?
-La fama es mucho mejor que recoger aceitunas, trabajar de repartidor o coctelero, tocar en bares o en la calle, forrado de cartones entre la ropa para protegerte del frío. Vivo un sueño, pero no he cambiado. Ahora elijo con quién trabajar y qué proyecto llevar a cabo. Las redes no reflejan la realidad como es. Cada vez las uso menos. Son como lugares irreales.
-¿Son tan diabólicas como las pintan ahora?
-Son complejas, impersonales y muy individualistas. Una de las soluciones para luchar contra la oscuridad es, como sugiere la novela, arrimar el hombro y crear comunidad. Ir a los bares, encontrarte con los vecinos, intentar cambiar las cosas sobre el terreno. Eso se ha perdido con las redes que son una academia de individualismo. No nos conviene. Es lo peor en este momento. Un apagón larguito de las redes evaporaría la oscuridad. Nos cambiaría mucho.
-Sus padres jamás le compraron un libro, ni le llevaron al cine. ¿Como se convirtió en un letraherido?
-No lo sé muy bien. En el cole me acosaban y me pegaban. Me refugié en la lectura y en la desbordante creatividad que tengo desde pequeño. He sido muy inquieto con mucha empatía y amor por los demás. Siendo hijo de guardia civil y gay en un pueblo de Jaén, es un milagro tener el valor para decirlo. No fue un trauma. A lo mejor soy como soy por el maldito 'bullying'. Lo normal es que te traumatice. A mí me curtió.
-¿La literatura le ayudó a superarlo?
-La creatividad en general. Pintar, componer, tocar, escribir, leer... me llevaba a otros lugares. Se metían conmigo en todos lados, pero en el colegio también tuve cariño. Tanto, que daría quince años de vida por volver a vivir a un año de mi infancia.
-Para cuándo la continuación de la 'Península….'
-La tengo estructurada, con título, personajes y portada. Será toda la posguerra en realismo mágico: del 39 a la muerte de Franco. Podría tenerla en dos años, pero debo madurar como persona. Debería salir cuando cumpla los 40.
David Uclés. Virginia Carrasco –Su corazón enfermo le ha hecho mirar a la muerte a la cara. ¿Le dio más ganas de vivir?
–Sí. Tengo un máster en relativizarlo todo. Estoy muy feliz. Tranquilo. Duermo bien. Cualquier día que no tengo una arritmia es un día logrado.
–¿Cómo va la serie de la 'La península..., que ha llegado a las 30 ediciones?
–Muy bien. Ya está guionizada y en preproducción. No me implicaré en los guiones pero haré un par de cameos y si me dejan, alguna cancioncilla.
–Todos somos turistas y ¿asesinos por tanto de los lugares que visitamos, como la gentrificada Barcelona?
–Lo llamo el síndrome del Guggenheim. Muchos bilbaínos dicen que su ciudad era más auténtica antes del museo, con más vida de barrio y alquileres más económicos. Otros dicen que es hoy más segura y menos contaminada gracias al museo. El turismo conlleva cosas muy positivas y muy negativas. Hay que controlar la vivienda o la llegada de los cruceros para que no llegue a un extremo pernicioso.
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