Iván Sanz, junto a su madre María Luz y su hermana Belén Dehesa de los Canónigos
Valladolid El fatal accidente del bodeguero Iván Sanz y su familia tras un viaje a Santander: sueño o distracción, posibles causasTrunca la vida de una de las familias más queridas de la Ribera del Duero, mientras la pequeña Carlota de nueve años lucha por su vida en el Hospital de Burgos.
Más noticias: Dehesa de los Canónigos, una bodega de proyección internacional en la Ribera del Duero devastada por la tragedia
Alexandra González Publicada 7 julio 2026 02:47hLa autovía A-67, a la altura de Herrera de Pisuerga (Palencia), se convirtió este domingo en el escenario de un devastador accidente que ha conmocionado a toda España, especialmente a la sociedad vallisoletana.
Un viaje de regreso en familia, tras un fin de semana de desconexión en Santander, terminó de manera abrupta a las 16:20 horas, en el kilómetro 83.
El fatal siniestro segó la vida del reconocido bodeguero vallisoletano Iván Sanz (48 años) director general de Dehesa de los Canónigos; su esposa, Irene Garijo (45 años); y dos de sus hijos, Álvaro e Irene, de 14 y 17 años.
La única superviviente de esta tragedia es la hija menor, Carlota, de tan solo 9 años de edad, quien lucha por su vida tras ser evacuada e intervenida quirúrgicamente en el Hospital Universitario de Burgos.
La salida de vía del Ford Bronco en el que viajaban provocó un fuerte impacto hasta en dos ocasiones contra el quitamiedos del sentido contrario, dando varias vueltas de campana.
Estado del vehículo tras el accidente en la A-67 Brágimo / ICAL.
Según las primeras hipótesis, una posible somnolencia o distracción al volante pudo ser la causa del trágico accidente, que ahora investiga la Guardia Civil.
La muerte de Iván Sanz, su mujer y dos de sus hijos ha desatado una profunda ola de consternación que ha dejado en shock a toda la Comunidad, principalmente al sector vitivinícola.
Iván Sanz era una figura muy reconocida y querida en el mundo del vino.
Ingeniero técnico agrícola y especialista en dirección de empresas, lideraba la célebre bodega familiar Dehesa de los Canónigos, ubicada en Pesquera de Duero, en plena Ribera del Duero.
Iván Sanz, a la izquierda, junto a sus hermanos y padres, en el centro, fundadores de la bodega Dehesa de los Canónigos
Pertenecía a la generación que consolidó el legado de sus padres, Luis Sanz Busto y María Luz Cid, fundadores de una marca que en 1989 sacó al mercado la primera añada.
El nombre de la bodega evoca su primer origen, cuando los terrenos pertenecían al Cabildo de la Catedral de Valladolid,compuesto por 22 monjes canónigos.
Iván formaba un tándem profesional perfecto e inseparable junto a su hermana Belén Sanz, encargada de la dirección técnica y la enología.
Mientras Belén mimaba la viña, Iván era el auténtico motor de la modernización, la gestión comercial y la proyección internacional de la firma.
La pérdida de su director general sume a la bodega y a todo el sector del vino en el más absoluto desconsuelo, despidiendo a un profesional brillante que supo fusionar la tradición de la tierra con la vanguardia empresarial.
Iván Sanz, junto a Teo Rodríguez, en el Concurso de Pinchos de Valladolid. Dehesa de los Canónigos
El golpe emocional ha sacudido con idéntica fuerza al ámbito institucional y social de la provincia de Valladolid.
La madre de la familia, Irene Garijo, de 45 años, era una trabajadora muy apreciada en la Diputación de Valladolid, donde desempeñaba sus funciones en la Sociedad Avanza.
Su fallecimiento ha dejado rotos a sus compañeros de la institución provincial, cuyo presidente, Conrado Íscar, ha manifestado el profundo dolor y el vacío que deja la pérdida de Irene.
La tragedia adquiere un cariz aún más doloroso al golpear de lleno a la comunidad educativa y al deporte base de la provincia, donde participaban los dos adolescentes.
Álvaro, de 14 años, e Irene, de 17, eran jóvenes deportistas y con un futuro brillante por delante.
Su pérdida ha desatado el llanto en los centros escolares Peñalba y Pinoalbar, donde cursaban sus estudios y donde la comunidad docente permanece completamente conmocionada.
Pero también la devoción de los jóvenes por el deporte ha llevado el luto a clubes emblemáticos de la ciudad.
Álvaro era un apasionado del rugby y jugaba en las categorías inferiores del VRAC (Valladolid Rugby Asociación Club), uno de los equipos más señeros de España, mientras que su hermana Irene jugaba en el Valladolid Club Voleibol.
Vista aérea de la bodega en la actualidad Dehesa de los Canónigos
Además, decenas de bodegas de todo el país han expresado sus mensajes de aliento, fuerza y solidaridad a su hermana Belén y a su madre, María Luz, recordando a Iván como un bodeguero muy querido y un digno heredero del legado de su padre.
Pese a que la herida permanece aún muy abierta, todo el cariño de los vallisoletanos está ahora volcado en la evolución médica de la pequeña Carlota.
Ella representa la única luz y la última esperanza de una familia excepcional cuya vida se apagó de forma inesperada tras este fatídico viaje de vuelta.