¿Necesitas reducir el estrés laboral antes de hacer las maletas? Crece el número de personas que se apuntan a una escapada de 2 o 3 días para resetear
Regala esta noticia Añádenos en Google (Adobe Stock)Iratxe López
22/07/2026 a las 00:00h.A muchos nos pasa, llegamos a las vacaciones con la batería descargada. Como el móvil a punto de apagarse. Los nervios previos a esa cita ... con la libertad desgastan y somos incapaces de conectar el ahorro de energía. Por eso algunos psicólogos defienden la 'descompresión prevacacional', reservar unos días antes del viaje para bajar el ritmo: dormir más, ir a la piscina, leer… En definitiva, resetear cuerpo y cerebro, ponerse en modo avión dos o tres jornadas, lo que llaman 'días colchón', para soltar el estrés negativo antes de soltar amarras.
La novedad es que hay quienes se han tomado el consejo al pie de la letra y crean tendencia reservando dos o tres días completos de 'previaje' antes del 'gran viaje', con el fin de ayudar a que la mejoría comience antes. Cada vez son más. Si realmente funciona fue la pregunta planteada de cara a estas líneas. La manera de corroborarlo: pasar de la teoría a la práctica, comprobar empíricamente la recién estrenada moda. Y para ello, nada mejor que acabar en, pongamos, un hotel de cuatro estrellas en Peñíscola, paraíso mediterráneo que invita al descanso.
La consigna requería no hacer nada, aunque en ese nada quepan variaciones. Arribar a un destino sin salir a conocerlo me parece pecado. Así que, a pesar del cansancio, voy hacia la zona amurallada en cuya cumbre aguarda el Castillo del Papa Luna, fortaleza templaria del siglo XI donde residió Benedicto XIII, famosa, además, por aparecer en 'Juego de Tronos'. Asciendo y desciendo calles empinadas y camino entre hordas de turistas bajo un sol inclemente hasta acabar agotada. Primer fallo... y no por el entorno: ¿esto no iba de lo contrario?
Ojo con la culpa
Así que, tras aplicar un autocorrectivo, dedico esa tarde y resto de días a profundizar en el vuelta y vuelta sobre la playa, la lectura en hamaca frente a la piscina y la pulserita de pensión completa, porque en esa nada a la que hacíamos referencia la esclavitud de cocinar para sobrevivir no se concibe. «Atender al bufet libre de un hotel es siempre básico», comenta con tono irónico el psicólogo clínico Joaquín Ponte.
A él inquiero sobre la nueva corriente. «Se habla mucho de relajarse para ir de vacaciones, pero se olvida mantener cierta tensión creativa, porque durante los últimos días hay mucho que organizar, muchas carpetas por cerrar. Qué hacer con la mascota, las plantas, la documentación... Los psicólogos mencionamos el eustrés, que es un estrés positivo para estar preparados. Relax, sí, pero atención consciente», advierte.
Mientras Ponte sigue definiendo conceptos, sigo zambullida en el agua y mi mente continúa tratando de boicotearme el ensayo. Haz algo, muévete, pierdes el tiempo ahí tumbada, sal, camina, menudo plato de paella te has calzado, y el pastelito de chocolate... ¿crees que engañas a alguien al servir un pescado con verduras, que no veo las patatas fritas, las costillitas de la barbacoa? La culpabilidad pesa tanto como las calorías, por eso decido aplicarme en la elíptica del gimnasio. Otros siguen la clase gratis de 'acuagym', la de yoga, la de pilates, recorren el paseo marítimo...
La exigencia
No es que esas tareas sean malas, lo terrible es la mala conciencia por la pausa, el incesante runrún cerebral conectado todavía al reportaje que dejaste a medias, a la entrevista por hacer, a… Para frenar eso, entiendo que el camino es subir la apuesta a favor de la calma con actividades extra ofrecidas por el alojamiento.
Empiezo por el spa, para aliviarme del estrés y relajar los músculos con hidroterapia (esto es felicidad). Sigo con un masaje para asegurarme la quietud (ya puede correr el mundo, que yo no pienso darme prisa). Lo siguiente es el 'chill out' (¿trabajo, qué es eso?)... La repetición del mantra funciona por fin y los pensamientos recurrentes cesan por fin. Accedo a un estado de afortunada laxitud. ¿Misión cumplida? ¿Es esto lo que hay que hacer para entrar bien en vacaciones?
Ponte especifica: «No hace falta tomarse días de prevacaciones para irse de vacaciones, solo hay que entrar en el ritmo vacacional, no exigirse mucho, descansar bien, guardar unos días para conectar con una dinámica más tranquila. El estrés surge cuando sales de trabajar a las siete y te vas a Egipto a las nueve. Hay que darse días de preparativos sin agobios, dejar la casa recogida para encontrarla bien al volver...».
Comparto la sensatez de sus palabras, pero la meta de este reportaje se superaba despejando una duda, si la distensión que plantea la nueva moda funciona, y la respuesta es afirmativa. De hecho, he de confesar que sobrevivo a las últimas jornadas laborales aferrándome al recuerdo del atardecer con vistas al castillo dentro del jacuzzi en la terraza del hotel con una piña colada en la mano.
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