Zekorrak Rugby Taldea admite que vendió 225 participaciones de más y que no tiene fondos para pagar a casi un centenar de afectados
Regala esta noticia El presidente del club, a la derecha, junto a responsables de la administración de lotería, el pasado 22 de dicembre. (Maika Salguero)Octavio Igea
07/05/2026 Actualizado a las 10:02h.El fiasco de la lotería de Igorre se dirimirá en los tribunales. Al menos 80 del centenar de agraciados que siguen sin cobrar el dinero ... que les corresponde tras adquirir al Zekorrak Rugby Taldea participaciones que resultaron premiadas con el tercer premio del sorteo de Navidad presentaron ayer denuncias contra la directiva del club por presunto fraude e impago. A estas acciones individuales se sumará durante los próximos días, casi con total seguridad, otra denuncia conjunta que presentará la plataforma que van a constituir los afectados para ir de la mano en un proceso judicial que puede ser largo. Ya cuentan con asistencia legal y esta tarde celebrarán su primera reunión en Arantzazu, localidad colindante con Igorre.
Aunque en un primer momento el presidente de la entidad, Unai Zuluaga, trasladó a algunos de los afectados que la situación podría deberse a la existencia de papeletas falsas, ayer por la mañana confirmó a este periódico que el club ha vendido «por error» más participaciones de las que debía. Se ofrecieron 1.425 boletos cuando deberían haber sido 1.200, según el enésimo recuento realizado por los miembros de la directiva la noche del pasado martes. Se trata de participaciones de 5 euros en las que el portador jugaba cuatro. El euro restante quedaba como donativo para el club.
Zuluaga calificó lo sucedido como un «desajuste» cuyas consecuencias son ahora mismo imprevisibles porque Zekorrak carece de fondos para abonar los 2,1 millones pendientes. La directiva inició el proceso de pago a los agraciados en enero recabando todas las papeletas, pero asegura que no se ha dado cuenta de la situación hasta que el dinero que recibió de Loterías y Apuestas del Estado y que depositó en una sucursal de Caixabank se ha acabado y aún quedan boletos pendientes de pago. Los damnificados, vecinos de Igorre pero también de otros muchos municipios de Bizkaia y de otras provincias, llevan semanas exigiendo respuestas a los responsables del equipo de rugby hasta que el caso ha estallado.
La diferencia con Villamanín
La situación tiene muchas similitudes con lo ocurrido en la localidad de Villamanín. El número que jugaba la comisión de fiestas de la pequeña localidad leonesa se llevó el Gordo del sorteo de Navidad el pasado diciembre, y también se vendieron más participaciones de las debidas. La principal diferencia es que en ese caso el exceso de papeletas fue detectado de inmediato y no se repartió el dinero del premio hasta que se alcanzó un acuerdo para subsanar el problema. Se aplicó una quita para que todo el mundo pudiera cobrar.
En el caso de Igorre, el Zekorrak ha repartido los 14 millones del premio y no parece viable reclamar una parte a los agraciados que ya han cobrado. No es solo porque puede haber personas que legítimamente se opongan a compartir el premio sino porque algunas directamente ya se lo han gastado. «Uno se ha comprado una moto, otro ha dado la entrada de un piso...», enumeraba ayer el padre de uno de los beneficiados en conversación con este periódico en un bar de la localidad del Valle de Arratia. El municipio va a tardar en recuperar su tradicional calma. El Ayuntamiento ha emitido un comunicado durante las últimas horas en el que confía en que «se encuentre la mejor solución» para los impagos.
Se abre ahora un periodo incierto tanto para los damnificados como para la junta directiva del equipo de rugby, responsable en última instancia de lo que está ocurriendo. Salvo que 'aparezcan' 2,1 millones que permitan a los responsables de Zekorrak, un club cuya propia viabilidad va a quedar en entredicho, solventar la situación, o que alcancen un acuerdo con el centenar de personas que reclaman el pago de sus participaciones, el proceso queda abocado a la vía judicial.
Fuentes conocedoras de la situación alertan de que los juzgados podrían tardar al menos dos años en zanjar un asunto que, en situaciones similares, ha supuesto el embargo de los bienes de las personas responsables de los impagos hasta que la deuda desaparece. En el caso de que los jueces considerasen que los responsables del club actuaron de mala fe podrían enfrentarse a penas de prisión de hasta 6 años por un delito de estafa. Se trata de la horquilla de condena más alta que contempla el Código Penal para estas situaciones, la que se aplica cuando, entre otras cuestiones, hay «un número elevado» de afectados y la deuda supera los 50.000 euros.
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