Elon Musk y Donald Trump hablan sobre el proyecto DOGE en el Despacho Oval en mayo de 2025. EP / Francis Chung
EEUU El fracaso del experimento de Musk para 'adelgazar' el Estado: Trump contrata de nuevo a los empleados públicos que echóLa Casa Blanca estaría volviendo a contratar pero esta vez priorizando los perfiles jóvenes y "comprometidos con la agenda" del presidente de EEUU.
Más información: Muere a los 99 años el asesor de Nixon que destapó la existencia de cintas secretas durante el escándalo del Watergate
Itziar Nodal Denver Publicada 16 marzo 2026 01:46hLas claves nuevo Generado con IA
Hace un año, la promesa era adelgazar el Estado. La administración de Donald Trump lanzó uno de los mayores experimentos administrativos en décadas. Elon Musk se convertía así en el símbolo de la cruzada contra la burocracia federal.
La misión era simple: reducir el tamaño del Gobierno. Eliminar el despilfarro. Demostrar que Washington podía funcionar con muchos menos funcionarios. Los recortes fueron masivos. Desde enero de 2025, la Casa Blanca ha despedido, suspendido o aceptado la salida de más de 387.000 empleados federales.
El plan se articuló alrededor del llamado Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE por sus siglas en inglés). Durante meses, la Casa Blanca presentó la iniciativa como una revolución administrativa.
Dos jueces ordenan a Trump y Musk que reincorporen a miles de trabajadores despedidos de 18 agencias federalesEl Gobierno eliminó oficinas, cerró programas dedicados a derechos civiles y diversidad y congeló gran parte de la contratación federal. Pero el balance económico acabó siendo mucho menos claro de lo prometido.
El gasto federal en 2025 fue mayor que el año anterior, y la administración no ha presentado la evidencia del fraude masivo que aseguraba que iba a encontrar. Ahora, el gobierno da marcha atrás.
Varias agencias han vuelto a contratar personal para cubrir puestos críticos y recuperar vacantes que se han perdido tras los recortes. La propia administración lo admite. “Probablemente tenemos algunos perfiles que necesitamos volver a contratar”, ha reconocido Scott Kupor, el director de la Oficina de Gestión de Personal.
El giro refleja una rectificación silenciosa de una de las primeras prioridades del segundo mandato del presidente. Aunque la Casa Blanca asegura que quiere reconstruir la burocracia bajo reglas nuevas, Kupor reconoce que “a veces se reestructura demasiado”.
Washington vuelve a contratar
Tras los despidos, el gobierno ha contratado en los últimos meses aproximadamente a 123.000 trabajadores. Las cifras, publicadas por la Oficina de Gestión de Personal, dejan claro que la maquinaria del Estado no ha podido sostenerse con los recortes anunciados.
Las agencias federales buscan, sin el éxito esperado, personal para evitar que servicios básicos se deterioren o se pierdan.
Por ejemplo, la Administración de la Seguridad Social planea a corto plazo incorporar al menos 700 trabajadores de atención al público y ampliar su plantilla con 1.000 empleados más.
El organismo perdió unos 7.000 puestos de trabajo el año pasado y ha tenido que trasladar personal de otras áreas para responder al aumento de llamadas de ciudadanos, la mayoría aún sin respuesta.
El Departamento de Asuntos de Veteranos intenta reforzar su personal sanitario, pero el mercado laboral se ha vuelto un obstáculo. Las solicitudes para cubrir puestos de enfermeros han caído un 50 % en lo que va de año y las listas de espera de pacientes son eternas.
Incluso el IRS, la agencia tributaria, ha tenido dificultades para llenar vacantes. El organismo ha incorporado solo 50 de los aproximadamente 2.200 empleados que esperaba contratar para procesar las declaraciones de la renta de 2026, que ya están en marcha.
La necesidad de volver a contratar también responde a riesgos operativos dentro del propio gobierno. Una de las agencias más afectadas ha sido la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad (CISA), responsable de proteger infraestructuras críticas frente a ciberataques.
El organismo ha perdido cerca del 40% de su plantilla en el último año y los trabajadores aseguran, prefiriendo mantenerse en la sombra, que la situación es crítica y que el gobierno funciona ahora con mucho menos margen de error.
Un Estado más pequeño, joven y político
La administración de Trump mantiene que quiere seguir gobernando con un Estado mucho más pequeño que el que encontró al llegar a la Casa Blanca. Pero el objetivo va más allá. Quiere decidir quién entra, quién sale y bajo qué criterios trabaja una fuerza laboral civil de unos dos millones de empleados.
La Casa Blanca ha levantado parte de las restricciones impuestas tras los recortes del año pasado. También ha creado nuevas categorías laborales. Estas clasificaciones facilitan contratar perfiles alineados con las prioridades del presidente y despedir con mayor facilidad a quienes no lo estén.
En paralelo, el Ejecutivo ha centralizado decisiones de contratación que antes dependían de cada agencia. También ha ampliado el peso de los cargos políticos en los procesos de selección y ha revertido varias iniciativas de diversidad impulsadas por administraciones anteriores.
Para sus defensores, estos cambios harán que el gobierno responda mejor a los líderes elegidos en las urnas. Para sus críticos, el riesgo es otro. Que el servicio público pierda parte de la neutralidad que durante décadas ha intentado proteger frente al poder político.
La reconstrucción se está pilotando desde arriba. Altos cargos de la Casa Blanca participan directamente en las conversaciones sobre contratación. Entre ellos está Stephen Miller, uno de los estrategas más cercanos a Trump. Miller ha insistido en priorizar perfiles jóvenes y alineados con la agenda presidencial.
Algunas ofertas de empleo reflejan ese cambio de clima. Un puesto de funcionario de inmigración titulado "Defensor de la Patria" pide a los candidatos estar preparados para "proteger su patria y defender su cultura". También exige explicar cómo impulsarían las órdenes ejecutivas y prioridades políticas de Trump.
La administración también quiere rejuvenecer una burocracia envejecida. Hoy solo el 7% de los funcionarios tiene menos de 30 años. Para corregir ese desequilibrio, Kupor ha lanzado Tech Force, un programa de dos años desarrollado con empresas como OpenAI y Meta.
Musk se retira del mecenazgo político tras impulsar el regreso de Trump a la Casa Blanca y perder parte de su fortunaEl plan desplegará ingenieros de software y analistas de datos en distintas agencias federales. La idea es presentar el gobierno como una plataforma para graduados y profesionales al inicio de su carrera, fáciles de moldear. Áreas como sanidad, gestión de programas y tecnología son las prioritarias.
Pero incluso mientras recontrata, la Casa Blanca no descarta nuevos ajustes. Kupor ha dicho que este año todavía hay "más oportunidades para reestructurar" agencias. Sin detallar en cuáles podrían producirse más recortes. Tampoco ha publicado los planes de contratación presentados por las agencias bajo la orden ejecutiva de Trump.
Ese es, en el fondo, el equilibrio que define esta nueva etapa. La administración corrige parte del daño causado por el experimento de Musk, pero sin renunciar al proyecto político que lo impulsó. Washington vuelve a contratar. Solo que ahora quiere hacerlo con una burocracia más dócil, menos experimentada y mucho más controlada desde la Casa Blanca.