Estados Unidos abre la puerta a restablecer las sanciones al petróleo ruso tras la apertura del estrecho de Ormuz
Regala esta noticia Añádenos en Google Zelenski y Trump charlan durante la cumbre del G7. (Efe)Enviado especial. Évians-les-Bains
16/06/2026 a las 20:44h.El acuerdo de paz entre Irán y Estados Unidos representa una oportunidad para Ucrania. El protagonismo recobrado por el conflicto bélico entre Kiev y Moscú ... se notó este martes en la segunda jornada de la cumbre del G7 en Évian-les-Bains, en los Alpes franceses. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, se reunió en el lujoso hotel Royal con los líderes de Francia, Alemania, Italia, Japón, Canadá, Estados Unidos y el Reino Unido. Un encuentro al que acudió tras ser invitado por su homólogo galo, Emmanuel Macron, anfitrión de la cumbre.
A diferencia del famoso encontronazo en el Despacho Oval en febrero del año pasado o en enero en Davos donde Zelenski había mostrado su impaciencia ante los europeos, la cordialidad y la serenidad predominaron esta vez. Tanto el ucraniano como sus aliados europeos intentaron alinear sus posiciones con Washington. «Seguiremos reforzando la presión sobre Putin y su círculo de colaboradores hasta que se detenga la máquina de guerra rusa», sostuvo el primer ministro británico, Keir Starmer. Y el canciller alemán, Friedrich Merz, ofreció a Trump una camiseta de la selección alemana con el nombre del estadounidense y el número 47, en referencia al número de su mandato.
Poner en aprietos al presidente ruso
El principal acuerdo —y casi el único que se anunció este martes— trató sobre la necesidad «de aumentar las sanciones sobre el sector energético» de Rusia. En este sentido, el dirigente estadounidense anunció que restablecerá las medidas de represalia económica sobre el petróleo ruso, retiradas durante la crisis energética provocada por la guerra en Oriente Medio. «Podremos hacerlo porque ahora» los barriles de crudo «no paran de circular», fanfarroneó refiriéndose a la mejoría de la situación en el estrecho de Ormuz, cuya reapertura oficial está prevista para el viernes.
La reunión sobre Ucrania en la localidad balnearia tuvo lugar después de que Trump mostrara el lunes un interés renovado por implicarse en la resolución del conflicto enquistado, que dura desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022. «Una vez ya se ha terminado» la guerra entre Teherán, Washington y Tel Aviv, «podremos concentrarnos» en la ruso-ucraniana y «ver lo que podemos hacer», había dicho el lunes durante una comparecencia con Macron. «25.000 personas mueren cada mes, la mayoría, soldados. Esto no debería suceder», había añadido.
«Rusia debería aceptar un acuerdo», insistió este martes durante una comparecencia al mediodía con el emir de Catar, Tamim Hamad al Thani. Entonces, recordó que el ejército ruso «ha perdido a muchísimos soldados, al igual que Ucrania». Pese a ese trágico balance, Trump admitió la dificultad para acabar con ese conflicto enquistado, teniendo en cuenta que «hay mucha antipatía» entre Zelenski y el presidente ruso, Vladímir Putin. Además, marcó sus distancias respecto a una guerra que, según él, no concierne directamente a su país: «No tiene ningún impacto sobre nosotros más allá de que vendemos armas. Estamos a miles de kilómetros».
«Rusia debería aceptar un acuerdo»
A diferencia de otros G7, el estilo de Trump está siendo más bien templado y poco intempestivo en Évian. De hecho, se le ve más bien concentrado en vender los supuestos méritos de su acuerdo con Irán, y ha dedicado la mayoría de pullas hacia el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Se desconoce hasta qué punto se implicará en su objetivo renovado de conseguir la paz entre Moscú y Kiev. ¿Forzará un acuerdo antes de las elecciones de medio mandato en noviembre? ¿Aumentará de manera considerable las sanciones a Moscú? ¿Exigirá concesiones territoriales a Kiev? ¿O dejará que permanezca la situación actual con un frente estable y los europeos financiando la mayor parte de la ayuda?
«Mi apuesta es el diálogo, (…) pero los rusos no quieren», subrayó Zelenski desde los Alpes, donde recordó que le gustaría que la guerra se acabe antes del año que viene. En concreto, aspira a que Trump se sume a su última propuesta: presionar a Putin proponiéndole un encuentro en Estados Unidos, donde el inquilino de la Casa Blanca haría de anfitrión. «Ayer (domingo), hablé con el presidente Trump sobre la posibilidad de organizar una reunión en Estados Unidos, bajo un formato al que le costaría mucho oponerse», había afirmado el lunes en un vídeo difundido en las redes sociales.
El ucraniano también propuso en vano reunirse con el jefe del Kremlin durante el G7, y este martes abrió la puerta a que ese cara a cara tuviera lugar en Suiza, Turquía o en algún país de Oriente Medio. De momento, se desconoce la posición de Trump respecto a ese eventual encuentro en territorio estadounidense. Es una opción que podría incomodar a Putin, que solo contempla reunirse con Zelenski en Moscú.
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