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"El ganado se está muriendo de sed y hambre": el devastador impacto de El Niño que ya se siente en el Corredor Seco de Centroamérica

"El ganado se está muriendo de sed y hambre": el devastador impacto de El Niño que ya se siente en el Corredor Seco de Centroamérica
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En esta región ya vulnerable, el fenómeno de El Niño -sumado al cambio climático- agravó la escasez de agua y empuja a miles de familias a la emergencia y la desesperación.
"El ganado se está muriendo de sed y hambre": el devastador impacto de El Niño que ya se siente en el Corredor Seco de Centroamérica

Fuente de la imagen, Gentileza WFP

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    • Autor, Alejandra Martins
    • Título del autor, BBC News Mundo
  • Fecha de publicación 50 minutos
  • Juan Estanislao Muñoz está acostumbrado a las sequías intensas. Pero la de ahora, asegura, no tiene precedente.

    "Tengo 61 años. Y nunca en mi vida vi una sequía como ahora. No va a haber cosecha, no va a haber nada", relata.

    Muñoz es agricultor y vive con un sobrino en la comunidad de las Chácaras en el departamento de Choluteca, en el sur de Honduras.

    Su hogar está en el Corredor Seco centroamericano, una franja que atraviesa parte de Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica.

    Más de 10 millones de personas viven en esa franja, donde más del 70% de la población rural vive en la pobreza y más de un millón de niños sufren retraso en el crecimiento debido a la malnutrición, según la ONU.

    En esta región ya vulnerable, el fenómeno de El Niño -que se suma al cambio climático- agravó la escasez de agua y empuja a miles de familias a la emergencia y la desesperación.

    Fuente de la imagen, AFP via Getty Images

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    El Niño es una variación natural que ocurre cada dos a siete años y eleva las temperaturas superficiales de una vasta zona del Pacífico.

    Dura alrededor de un año y genera cambios en los patrones de vientos y lluvias a nivel global, aumentando la probabilidad de sequías e incendios forestales en algunas regiones del planeta, y de lluvias torrenciales e inundaciones en otras.

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    De acuerdo a una de las métricas usadas para medir el calentamiento en el Pacífico, el actual evento de El Niño es el más fuerte desde 1900, afirmó a la BBC el Servicio Meteorológico de Reino Unido.

    Y su impacto ya hace estragos en el Corredor Seco de Centroamérica, donde millones de hogares rurales dependen de la agricultura de subsistencia de maíz y frijol.

    Los agricultores allí suelen cultivar dos veces al año: en un primer ciclo de mayo a agosto, y en un segundo, el llamado ciclo de postrera, de agosto a diciembre.

    "En la primera cosecha no tuvimos nada. Ahora la tierra está socolada (limpiada de malezas) para sembrar, pero si no llueve no vamos a tener nada de maíz", afirma Muñoz.

    "Tengo una vaca, pero ahora no está comiendo pasto, está comiendo tierrita, hojas…El ganado aquí se está muriendo de sed y de hambre".

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    Fenómeno global

    Lena Savelli, directora regional del Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PMA) para América Latina, acaba de visitar Honduras.

    "Lo que más me impactó fue ver cómo la sequía ha transformado por completo el paisaje y la vida de las personas", relató a BBC Mundo.

    "Visité Choluteca, una comunidad donde el río que durante años abastecía a familias enteras hoy simplemente es un camino lleno de tierra y piedras", afirmó.

    "Hablé con agricultores que perdieron gran parte de sus cosechas de maíz y frijol porque las lluvias nunca llegaron como esperaban".

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    Solo en Honduras, el número de personas con inseguridad alimentaria podría aumentar de 1,4 millones a 1,9 debido a la sequía asociada con El Niño, señaló Savelli.

    "Esto significa que unas 500.000 personas adicionales podrían enfrentar dificultades para acceder a alimentos suficientes".

    En toda América Central, el PMA estimó que 4,2 millones de personas podrían caer en inseguridad alimentaria debido a El Niño.

    En América Latina y el Caribe en general, el PMA dijo al menos 16 millones de personas adicionales podrían sufrir insuficiencia de alimentos debido al fenómeno climático.

    Y a nivel global, El Niño podría empujar el número de personas en situación de inseguridad alimentaria aguda de 225 millones a 274 millones, un aumento de 49 millones de personas.

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    Don Lorenzo y Doña Rosa

    El PMA, en coordinación con gobiernos de Centroamérica, distribuyó desde marzo una ayuda temprana a más de 400.000 personas en el Corredor Seco.

    Esas "acciones anticipatorias", que incluyen pagos en efectivo (de US$150 mensuales) y sacos de alimentos, busca impedir que las familias tomen medidas desesperadas como endeudarse, reducir al mínimo el consumo de alimentos o vender su ganado, explicó Savelli.

    "Ahora que la sequía ya golpea con fuerza, estamos proporcionando asistencia en efectivo a más de 470.000 personas afectadas en Centroamérica para que puedan cubrir sus necesidades más urgentes".

    Muñoz es uno de los agricultores que reciben ayuda del PMA, al igual que Don Lorenzo y Doña Rosa, una pareja que vive con sus nietos en Choluteca y a quien Savelli recuerda especialmente.

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    Durante años Don Lorenzo y Doña Rosa cultivaron maíz y frijol y lograron gracias a su trabajo una vida estable.

    "Aquí era bello", relató Lorenzo Carranza Hernández. "Sacaba hasta 60, 70 cargas de maíz y manejaba tres silos".

    "No había lujos pero mis hijos nunca fueron a la escuela descalzos. Ahora hay muchos niños así. Con El Niño sí es dura la vida".

    Don Lorenzo no puede trabajar por complicaciones de su diabetes. Su esposa, Rosa Arístides, relató que sus hijos "se rebuscan por ahí" y ayudan "para comprar medicina".

    "Aquí todos somos vulnerables", agregó Doña Rosa.

    "Los pozos de agua no tienen nada, a todos nos ha afectado. Estamos bien afligidos porque no quiere llover la lluvia y los pozos ya se agotan".

    "En mis 65 años no había pasado esto. Solo nos queda esperar que Dios nos de la bendición, porque es el único que no lo deja de la mano a uno".

    Fuente de la imagen, Gentileza WFP

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    "A veces me pongo a llorar"

    La situación es crítica también en otras zonas de Honduras y en el resto del Corredor Seco.

    Lidia Ochoa vive en la aldea de Los Piches, en la municipalidad de San Lorenzo, en el departamento de Valle en Honduras.

    "A veces me pongo a llorar. A veces uno come, a veces no", dijo Ochoa a la agencia AFP.

    "Comemos con una tortilla y no volvemos a comer más porque todo está carísimo. Nunca habíamos visto algo como esto".

    Fuente de la imagen, AFP via Getty Images

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    Darwin Cruz también vive en San Lorenzo. Desde que la sequía se intensificó en junio tuvo que vender dos de sus vacas lecheras y otra murió. Le quedan tres que producen la cuarta parte de lo habitual, y con ese menguado ingreso debe alimentar a su esposa y sus dos hijas.

    ¿Qué hará si la lluvia no llega? "Vender mis vaquitas", señaló a AFP.

    La situación también es sombría en comunidades en El Salvador. En El Matazano, en el noreste del país, el tanque de agua que abastecía a unas 50 familias también permitía criar unas mil tilapias para consumo y venta. Ahora ya no hay peces y el agua se guarda para usos prioritarios.

    "Nos está afectando porque …no estamos consumiendo tilapia, y también en lo económico porque era un sustento", afirmó María del Carmen Portillo a la agencia AFP.

    En Guatemala, la líder indígena Elvira Pasá, que vive en una aldea en el municipio de Cunén, en el norte del país, dijo a AFP que "todas las cosechas de maíz se van a perder".

    "La verdad es que ya me está dando miedo porque no sabemos con qué vamos a vivir".

    Fuente de la imagen, AFP via Getty Images

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    Las múltiples caras de la crisis

    Un informe publicado en agosto por varias agencias de ayuda, incluyendo Oxfam y Acción contra el Hambre, hizo un relevamiento en 58 municipios de Guatemala, Honduras y El Salvador.

    De aproximadamente 73.000 hogares que sembraron maíz en el ciclo de primera de 2026, más de 70.000 reportaron pérdidas. Y el 78,6% de estos hogares perdió entre el 75 y el 100% de su cosecha.

    El informe agrega otro factor agravante. "Varias comunidades reportan el regreso de personas migrantes deportadas o que regresan sin dinero, lo que añade presión sobre recursos ya escasos".

    Fuente de la imagen, AFP via Getty Images

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    El Niño actual no es solo una crisis de la agricultura o la alimentación. Afecta a las familias en el Corredor Seco en formas múltiples.

    El informe de Oxfam recogió el siguiente testimonio en Lempira, Honduras:

    "El centro de salud no tiene medicinas; las personas requieren apoyo para compra de alimento o medicina. En la escuela ya no llega desde hace 2 años la merienda escolar. Las personas que migraron en años anteriores están regresando y ya no hay remesas en la comunidad. Las familias … ya no tienen reservas… deben aún el abono de primera y no tienen fondos para poder sembrar en postrera."

    El testimonio ilustra "la secuencia completa de la crisis", apunta el informe: pérdida de cosecha, agotamiento de reservas, interrupción de remesas, endeudamiento agrícola y debilitamiento simultáneo de los servicios básicos de salud y educación.

    Casos como este, agrega, fueron documentados de manera reiterada en las más de 300 comunidades evaluadas.

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    Mediano y largo plazo

    Los gobiernos centroamericanos activaron programas de emergencia ante El Niño que incluyen distribución de alimentos y líneas de crédito para agricultores.

    En colaboración con la FAO, por ejemplo, el gobierno de El Salvador distribuyó "kits agrícolas" que incluyen semillas de maíz más tolerantes a la sequía.

    Savelli destaca que "la mejor respuesta es aquella que ayuda a las personas antes de que pierdan sus cosechas, sus ingresos o sus fuentes de agua".

    Y para ello es clave que las acciones de emergencia sean acompañadas por medidas a más largo plazo.

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    "El Niño ya no puede verse como un fenómeno aislado. Las familias con las que hablé en Choluteca me contaban que las lluvias son cada vez más impredecibles y que las temporadas agrícolas ya no se comportan como antes", afirmó la directora regional del PMA a BBC Mundo.

    "A mediano y largo plazo, en América Central, es fundamental seguir construyendo sobre los importantes avances que los gobiernos ya están impulsando para fortalecer la resiliencia de las comunidades frente a los fenómenos climáticos extremos".

    "Esto incluye inversiones en sistemas de alerta temprana, gestión de los recursos hídricos, protección social y otras medidas que ayuden a las familias y a los agricultores a afrontar mejor las sequías e inundaciones".

    El PMA proyecta que el impacto de El Niño se sentirá con más fuerza en los meses de noviembre y diciembre, y sus repercusiones continuarán hasta bien entrado 2027.

    En la comunidad de las Chácaras en Choluteca, la tierra sigue preparada y los agricultores no pierden la esperanza de volver a sembrar.

    El agua que beben ya no viene del pozo más cercano, ahora agotado. Deben caminar 20 minutos a otro pozo que también se está secando.

    "Si se acaba este pozo estamos fregados", afirmó Juan Estanislao Muñoz.

    "Tenemos que ir a buscar el agua donde esté".

Fuente original: Leer en BBC Mundo
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