Moncloa insiste en que los servicios secretos no fueron capaces de detectar la amenaza del asalto a Ceuta pese a los avisos contenidos en las distintas notas desclasificadas
Regala esta noticia Añádenos en Google Margarita Robles habla con Pedro Sánchez el pasado jueves en el Congreso. (EFE)Madrid
09/09/2026 a las 20:13h.La publicación de los informes que manejó el Gobierno en los días previos y posteriores a la entrada en Ceuta de más de 70.000 ... personas provenientes de Marruecos no ha acallado, como pretendía el Ejecutivo, la polémica sobre por qué no fue capaz de atajar lo que el propio Pedro Sánchez calificó el pasado 31 de julio de «ataque a la integridad territorial» española. Al revés. En las propias filas socialistas hay quien no entiende por qué el Ejecutivo creía que desclasificar documentos como las notas y wasaps del CNI a los servicios de inteligencia marroquíes, a la delegación del Gobierno de Ceuta o a la Guardia Civil podría favorecer su relato. Moncloa, insiste, sin embargo, en que lo que prueban esos textos es que nadie previó la envergadura de lo que se avecinaba y alega que si la inteligencia española lo tenía tan claro debió hacer más.
El argumento defensivo del Gobierno alcanza la categoría de reproche hacia una organización clave para garantizar la seguridad del Estado. «Un organismo que cree que al día siguiente va a producirse una entrada masiva no se limita a mandar un wasap ambiguo a un cargo menor: lo eleva. Esa es su responsabilidad y su competencia», señalaron este miércoles fuentes gubernamentales. El comentario se refiere en concreto al mensaje enviado por un miembro de los servicios secretos en Ceuta al jefe de gabinete de la Delegación de Ceuta el 29 de julio, a las 13.52 horas del 29 de julio, en la que le expuso que había un llamamiento para una «asalto» el día siguiente que circulaba en diversos grupos de Facebook «con un total de 180.000 seguidores». «Para que te hagas idea del alcance de la difusión», le dijo
El Gobierno alega que el hecho de que el propio CNI no emitiera «ninguna alerta formal a su cadena de mando» y se limitara a trasladar esa información por mensaje y breve llamada telefónica al gabinete de Miguel Ángel Pérez Triano y a la UCE-3 de la Guardia Civil prueba que tampoco era consciente de lo que se estaba fraguando. La ministra de Defensa, Margarita Robles, siempre ha defendido lo contrario. Pero la postura oficial del Ejecutivo del que forma parte sigue siendo otra.
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