La provincia conserva un sorprendente legado de gazpachos, porras, ajoblancos y otras sopas tradicionales que cuentan siglos de historia, paisaje y cultura popular. Mucho más allá de las recetas más conocidas, este poso gastronómico refleja siglos de ingenio, aprovechamiento y adaptación al clima
Regala esta noticia Añádenos en Google Gazpacho de sandía, una de las variedades que se pueden tomar hoy en día sobre la base del recetario tradicional. (.)Málaga
25/07/2026 a las 02:00h.Si hubiera que hacer una lista con las sopas frías de Málaga, la mayoría probablemente nombraría gazpacho, ajoblanco y porra antequerana. Sin embargo, ese trío ... apenas representa la punta del iceberg de un recetario mucho más amplio que durante siglos ha servido para combatir el calor aprovechando lo que ofrecían la huerta y el campo.
«Hablar de gazpacho es mucho más complejo de lo que uno piensa», resume Fernando Rueda, investigador especializado en este patrimonio culinario. Su afirmación sirve para entender que estas recetas no cuentan únicamente la historia de una cocina, sino también la de un territorio. Hablan de agricultura, de estaciones, de escasez, de ingenio y de una cultura popular que convirtió unos pocos ingredientes humildes en uno de los recetarios más ricos del Mediterráneo.
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