Captura de video del momento de la llegada este jueves de Juana Rivas y su hijo mayor al Tribunal de Cagliari (Italia). Efe
Reportajes El hijo mayor de Juana Rivas narra en el juicio en Italia el "infierno" con su padre: palizas, insultos y amenazasGabriel, mayor de edad, relata varios episodios con Francesco Arcuri en los que llegó a temer por su vida y por la de su hermano pequeño Daniel.
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Luis Villajos Publicada 26 febrero 2026 16:01h Actualizada 26 febrero 2026 16:16h"Un infierno". Así ha descrito Gabriel, el hijo mayor de Juana Rivas y Francesco Arcuri, el tiempo que convivió junto a su hermano pequeño Daniel con su padre, una etapa en la que llegó incluso a temer por su propia vida.
Gabriel, de 19 años, declaró en la mañana de ese jueves ante el Tribunal de Cagliari (Cerdeña), al igual que la propia Juana Rivas, como testigo en el proceso en el que se acusa a su padre de maltrato infantil y psicológico en una causa independiente de la que tiene lugar en España por sustracción de menores.
Durante su intervención, el hijo mayor de edad de Rivas relató varios epidodios en los que acusó a su padre de haberles golpeado violentamente, insultado y escupido tanto a él como a su hermano, especialmente durante 2019, cuando vivían los tres juntos el en el municipio sardo de Carloforte.
Rivas entrega a su exmarido a su hijo menor en medio del secretismo dictado por el juez para evitar el "circo" mediáticoPor ejemplo, según su testimonio, un día Arcuri comenzó a golpearlo y a tirarle del pelo mientras viajaban en coche a bordo de un ferri. En medio de la agresión, impactó su cabeza contra la puerta del vehículo al tiempo que lo sacudía y le profería insultos.
Otro de los presuntos hechos que ha referido se produjo cuando su hermano Daniel habría sido agredido con la alcachofa de la ducha, motivo por el cual intervino, llegando a temer por la vida de ambos.
Esta versión la ha ratificado tras serle mostradas una imagen de la lesión que presentaba su hermano tras este incidente.
Maltrato psicológico
"Mi padre intentaba continuamente encerrarme con él en su habitación y me obligaba o amenazaba para que dijera que todo era culpa de mi madre, o intentaba asustarme para que no hablara con nadie", subrayó, en una declaración que realizó en italiano.
"Una vez recuerdo que me llamó al salón, me senté con él y cerró la puerta con llave. Yo me asusté, enseguida me agarró del cuerpo y me lanzó contra su escritorio, me sujetó así por la boca y el cuello y empezó a decirme: 'eres un hijo de puta como tu madre, no puedes hablar con nadie, yo soy un buen padre', relató con serenidad.
En otra situación, añadió, cogió un cuchillo y lo empuñó, tras lo cual "me dijo que si intentaba hacer 'el jueguito de tu madre' sería la próxima desgracia de mi vida". Gabriel puntualizó que ese 'jueguito' de su madre equivalía a "decir la verdad".
Gabriel defendió así a su madre y reafirmó que Arcuri le decía que "todo era un teatro" creado por Rivas y que estaba manipulado por ella.
"Hubo momentos en los que tuve el valor de decir cosas, pero en muchísimas ocasiones no hablé de nada porque él siempre estaba presente conmigo", dijo, y sostuvo su padre que tenía una personalidad completamente distinta tanto dentro como fuera de casa.
"Después del infierno en Carloforte, yo no he querido poner un pie ahí", concluyó.
Rivas reafirma sus acusaciones
Quien también ha comparecido ha sido la propia Juana Rivas quien ha reafirmado sus acusaciones de que su expareja golpeaba, escupía y les dedicaba insultos como “bastardos” a sus dos hijos: “Los dos me decían que iban a morir”.
La española, que testificó con un biombo, comenzó su declaración contando desde el principio su relación con Arcuri desde que se conocieron en Londres, una etapa en la que le “boicoteaba” la vida “sin parar”: “A mí nunca me había escupido un adulto en la cara, pero él lo hacía”.
Tras relatar el convulso vínculo que ambos tuvieron durante años y después de que la Justicia española decretara la vuelta de sus hijos con Arcuri a partir de 2017, Rivas expuso el presunto maltrato de Arcuri a sus hijos, a quienes, siempre según su versión, gritaba, escupía y golpeaba.
“Ellos me decían que su padre ponía una cara inexpresiva, una cara que hacía parecer que no hubiera una persona. Me contaban que se volvía loco por cosas normales”, afirmó, al agregar: “Yo siempre traté de restar importancia a esos relatos hasta que empecé a ver las cosas por mí misma”.
Por ejemplo, Arcuri decía a sus hijos, que eran “un pedazo de mierda” como su madre y que eran “pequeños bastardos”. “Das asco como tu madre”, reprodujo Rivas.
En algunos momentos el juez tuvo que pedir a Rivas que rebajara la intensidad de sus declaraciones.
A las preguntas de la defensa de Arcuri, en las que se cuestionaba por qué no había realizado las denuncias antes, Rivas declaró que quería proteger a los niños y poder pasar tiempo con ellos.
“¿Cómo hago para jugar con mis hijos, abrazarlos y quedarnos tranquilos? No quería ir a denunciar. Nadie me escuchaba y estábamos destrozados”, declaró.