La aparición de la mediática actriz con un diseño de Ernesto Naranjo en Madrid ha disparado la proyección internacional del sevillano
Regala esta noticia Añádenos en Google Ernesto Naranjo. (R.C.)Madrid
21/06/2026 a las 00:04h.La mañana en la que Zendaya salió a las calles de Madrid vestida de rojo, Ernesto Naranjo iba sentado en un AVE rumbo a Madrid ... con su madre. Acababa de recibir una llamada que ya le parecía difícil de superar: había sido seleccionado como finalista del Vogue Fashion Fund. Pero aún quedaba otra sorpresa. Con la cobertura intermitente del tren, empezó a ver aparecer imágenes en su teléfono. Un destello rojo. Un color demasiado familiar. «Di un brinco», recuerda. Lo que estaba viendo era a Zendaya luciendo uno de los diseños más reconocibles de su última colección.
La repercusión fue inmediata. Desde medios internacionales como Vogue USA, Harper's Bazaar o ELLE hasta una avalancha de mensajes privados, felicitaciones y llamadas. Compañeros de profesión, actrices y artistas quisieron compartir la alegría. Rossy de Palma, Manuela Velasco, Candela Peña. «Recibir todo ese cariño de la gente que te rodea es maravilloso», explica Naranjo, cuya relación con el universo de las celebridades lleva años gestándose. En su segunda colección, Beyoncé compró varias piezas, algo poco habitual en un sector donde predominan las cesiones. Más tarde llegarían encargos y colaboraciones con nombres como Rosalía o Kylie Jenner. Incluso el propio diseño que ahora ha dado la vuelta al mundo llevaba tiempo despertando interés.
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Lo paradójico es que se trata de una de esas piezas que nacen casi por impulso. Fue concebida apenas tres días antes del desfile. Naranjo lo tenía en la cabeza, pero quería experimentar con tejidos, pesos y volúmenes. No era, sobre el papel, la apuesta más evidente. Sin embargo, terminó convirtiéndose en el diseño que más peticiones ha generado. Antes de Zendaya ya habían preguntado por él Kylie Jenner, Lady Gaga, Addison Rae o Hilary Duff. «Fue una sorpresa que el último 'look' que diseñé fuese el que más interés despertó».
La historia detrás de cómo llegó hasta Zendaya también habla de la realidad menos glamurosa de la moda. Hubo llamadas, conversaciones que parecían enfriarse y momentos de incertidumbre. El equipo de la actriz había mostrado interés anteriormente por las mismas piezas, pero el proyecto quedó en pausa. «Yo tenía mucho interés en que eso ocurriese y les escribía: 'Oye, chicos, ¿necesitáis los 'looks'?', y me dijeron que de momento no, que cuando los necesitasen me volverían a llamar», narra el diseñador.
Hasta que un lunes por la tarde llegó una petición urgente: las prendas debían estar en Londres a la mañana siguiente. Naranjo no lo dudó. Se ofreció a coger un avión y entregarlos personalmente. «Cuando quieres algo y ves interés por la otra parte, intentas forzarlo un poco», admite. Ni siquiera entonces existía ninguna garantía. Podía haber hecho el viaje en vano. En esta industria, un vestido puede recorrer miles de kilómetros y acabar sin una sola fotografía publicada. Pero esta vez sí ocurrió.
Sus diseños poseen una fuerte carga conceptual, pero se adaptan a mujeres muy distintas entre sí. En su universo conviven Samantha Hudson y Tita Cervera o Candela Peña y Aitana. «Lo más bonito es que la moda pueda adaptarse a muchas visiones diferentes», defiende el diseñador de Pilas.
Esa mirada abierta tiene mucho que ver con su propia trayectoria. Formado en la prestigiosa escuela de moda Central Saint Martins, en Londres, dio sus primeros pasos mientras todavía era estudiante. Una colección presentada en la plataforma Ego llamó la atención de la industria y acabó cambiándole la vida. Entre quienes se fijaron en aquel trabajo estaba John Galliano. El diseñador británico se enamoró de uno de sus 'looks' rojos y terminó trabajando con el genio durante dos años en la Alta Costura de París. «Fue muy divertida y muy intensa la experiencia con él, aprendí muchísimo, sigo en contacto con él, de vez en cuando le envío mis colecciones para conocer su opinión. La verdad es que me llevo mucho de Galliano».
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