Los profesionales advierten de que «el aprendizaje y la adaptación nunca terminan» con esta enfermedad crónica
Regala esta noticia Añádenos en Google Imagen de la jornada de atención multidisciplinar sobre la diabetes tipo 1 celebrada en el HUCS. (SUR)Marbella
04/06/2026 a las 19:15h.El Hospital Universitario Costa del Sol (HUCS) registra cada año entre ocho y diez casos en menores de diabetes mellitus tipo 1, una de las ... enfermedades crónicas más frecuentes. «Su tratamiento requiere un manejo continuo que incluye control de la alimentación, ejercicio físico y administración de insulina subcutánea» y si a cualquier edad «supone una importante carga física y emocional tanto para pacientes como para sus familias», en el ámbito pediátrico «se convive con realidades diferentes según la etapa vital del paciente, desde niños muy pequeños, hasta adolescentes, cada uno con sus necesidades y desafíos específicos. El HUCS se encarga actualmente de hacer un seguimiento de 30 de esas «realidades».
«Es fundamental mantener en el tiempo un proceso continuo de educación y acompañamiento dado que, en diabetes, el aprendizaje y la adaptación nunca terminan. El objetivo no es sólo lograr un buen control metabólico, sino también ayudar a los pacientes y a sus familias a sostener el esfuerzo diario que implica convivir con la enfermedad, evitando el desgaste emocional y la sensación de agotamiento que, en ocasiones, puede aparecer con el paso del tiempo», ha explicado Pilar Ranchal, responsable de esta actividad y jefa de sección del servicio de Pediatría en el hospital de Marbella.
«El objetivo no es sólo lograr un buen control metabólico, sino ayudar a pacientes y a familias a sostener el esfuerzo diario»
Pilar Ranchal
Jefa de sección de Pediatría en el HUCS
El foro se convirtió para pacientes y familiares en una oportunidad para compartir experiencias y sentirse acompañados por otras personas que viven situaciones similares, mientras que los profesionales tuvieron la ocasión de conocer y comprender mejor las necesidades reales de los pacientes fuera de la consulta y sus preocupaciones para adaptar la atención de forma más humanizada e integral.
Además, desde el servicio se les presentó un proyecto de educación diabetológica mediante terapias grupales y una escuela de padres expertos a desarrollar en los próximos meses. Entre los contenidos destacados del programa figuraron las novedades en cribado de autoinmunidad en familiares de personas con diabetes tipo 1, una línea emergente que permite avanzar en la detección precoz y en nuevas posibilidades terapéuticas. También se abordaron los avances en monitorización continua de glucosa, educación terapéutica y salud mental asociada a esta enfermedad.
Un enfoque humano y emocional
La jornada, por tanto, contó con sesiones de un alto valor científico y práctico centradas en los avances tecnológicos y el manejo clínico de la patología. Además, los momentos que lograron una mayor conexión con los asistentes fueron aquellos dedicados a la dimensión emocional y humana de la enfermedad, aspectos clave que a menudo disponen de menor espacio en las consultas clínicas pero que marcan el día a día de las familias.
Una psiquiatra advierte de la complejidad de diferenciar los cambios de comportamiento propios de la edad y los atribuibles a la enfermedad
La sesión sobre salud mental, impartida por la psiquiatra Carmen Barrionuevo, generó una enriquecedora reflexión sobre la carga psicológica que supone convivir con una patología crónica desde la infancia. Durante su intervención, se debatió la complejidad de diferenciar entre los cambios de comportamiento propios del desarrollo por la edad, aquellos atribuibles a la gestión de la diabetes y el momento en el que estos factores pueden convertirse en un problema real. Por su parte, la intervención de la enfermera de la planta de hospitalización del centro, Verónica Montejo, trasladó un mensaje de reconocimiento, aliento y motivación dirigido especialmente a los menores con diagnóstico reciente y a sus progenitores, quienes atraviesan un momento vital de especial vulnerabilidad.
Finalmente, la madre del paciente más joven de la unidad, ofreció un testimonio que, en palabras de Ranchal, «sirvió para que muchas de las familias presentes se sintieran profundamente comprendidas y acompañadas en sus respectivos procesos». «Para el equipo médico escuchar a una madre reconocer la importancia que tienen los profesionales en el proceso de enfermedad de su hijo también supone un enorme estímulo personal y profesional. Ese agradecimiento y esa confianza son, sin duda, un impulso de energía que da sentido a nuestro trabajo diario y refuerza nuestro compromiso con el acompañamiento integral de las familias», concluye.
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