Sin embargo, los cometas han experimentado el calentamiento por la luz solar y la irradiación de los rayos cósmicos, lo que dificulta enormemente determinar si su composición es primitiva o el resultado de la evolución. Solo observando el interior de un cometa abierto podemos acceder a material antiguo que no ha sido tratado en absoluto.
Los investigadores han observado que el cometa K1 se fragmenta en al menos cuatro partes. Cada fragmento tenía su propia coma (una nube de gas y polvo que se forma alrededor del núcleo helado del cometa). Estos fragmentos solo eran detectables como débiles puntos de luz apenas distinguibles por los telescopios terrestres. Sin embargo, el Telescopio Espacial Hubble logró distinguirlos y capturarlos con claridad.
WIRED Japón. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.Entérate de los avances tecnológicos que definen el presente y el futuro. Todo desde tu WhatsApp.¡Suscríbete a nuestro canal de WhatsApp!
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