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El impétigo, la infección de la piel que dispara las consultas a los pediatras en verano en Málaga

El impétigo, la infección de la piel que dispara las consultas a los pediatras en verano en Málaga
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Los especialistas advierten de un aumento de casos y explican cómo reconocer, prevenir y tratar esta infección tan contagiosa
El impétigo, la infección de la piel que dispara las consultas a los pediatras en verano en Málaga

Los especialistas advierten de un aumento de casos y explican cómo reconocer, prevenir y tratar esta infección tan contagiosa

Regala esta noticia Añádenos en Google Un niño afectado por impétigo. (SUR)

José Antonio Sau

13/09/2026 a las 23:57h.

El impétigo es una infección de la piel «leve pero muy contagiosa» que se multiplica en los meses cálidos y que, según explica el jefe ... de Servicio de Pediatría de Vithas Málaga y Vithas Xanit Internacional, el doctor José Enrique Sánchez Martínez, «conviene reconocer y tratar a tiempo». La sufren los niños, que a menudo suelen ser el epicentro de una cadena de infecciones y reinfecciones que acaba afectando a toda la familia si no se controla. Con el verano, las consultas de los pediatras malagueños se llenan de menores con este problema, según ha podido confirmar SUR.

La pediatra María González, de HM Hospitales Málaga, es contundente: «Las consultas por impétigo en verano aumentan muchísimo». «Es una sobreinfección de una picadura o una herida, por unas bacterias que tenemos en la piel: generalmente, los niños más pequeñitos se rascan indiscriminadamente las picaduras y las heridas y ellos mismos se sobreinfectan. Cuando tú ya te tocas ahí, que ya ha crecido la bacteria y te rascas en otro sitio, te sale otra nueva lesión y se va expandiendo», precisa.

El calor, la humedad, las picaduras y el contacto entre niños favorecen la propagación del impétigo en verano

El doctor Sánchez señala que, en la gran mayoría de los casos, se «cura sin problemas», aunque «de forma poco frecuente puede extenderse y dar lugar a infecciones más profundas de la piel como la celulitis o el ectima y, en raras ocasiones, afectar al riñón (glomerulonefritis). Por eso recomendamos tratarlo pronto y evitar que el niño se rasque las lesiones».

Prevención

La forma de prevenirlo es con medidas de higiene muy sencillas: «Lavado de manos frecuente, uñas cortas y limpias y limpiar y cubrir las pequeñas heridas y picaduras». Además, es importante «no compartir toallas, esponjas ni ropa: si un niño está infectado, conviene mantenerlo fuera del colegio, el campamento o la piscina hasta entre 24 y 48 horas después de iniciar el tratamiento», agrega.

La doctora González indica que «esto se pega mucho en las piscinas, en los parques de bolas, incluso en la casa, por eso se ve más en verano. Hay que controlarlo, porque a veces puede provocar lesiones importantes que se extienden con mucha rapidez».

¿Cómo se trata? «Si es localizado, con desinfección de la zona y con un antibiótico tópico, con una pomada de antibiótico, pero cuando ya se extiende, muchas veces se necesitan antibióticos orales y, a veces, en los casos más graves, se pueden requerir ingresos y tratamientos antibióticos intravenosos, aunque esto es muy raro», precisa la pediatra de HM Hospitales Málaga, que insiste en que se suele controlar bien con el antibiótico tópico o el oral.

Picaduras

Si los padres ven al niño con una picadura, hay que intentar que no se rasque, señala. «En el caso de la picadura, generalmente no hay que poner nada o alguna pomada específica que suele llevar antihistamínico o algún corticoide flojito para que le baje la inflamación», aconseja.

Asimismo, la pediatra advierte: «Si ven que ya se rasca y le ha salido la herida, si ven que está echando un líquido amarillento y le sale una costra, ahí ya se ha podido sobreinfectar; en esos casos, lavar siempre con agua y jabón y echarle un espray antiséptico, por ejemplo Cristalmina, clorhexidina y ver la evolución. Si vemos que va a más, acudir a urgencias o a su pediatra por si necesita antibióticos».

El rascado puede extender las lesiones por el cuerpo y facilitar el contagio a otros niños y familiares

«Pasa sobre todo en verano, se queda, por ejemplo, en las toallas de la playa y hay casos que pasa de un hermano a otro y de este a los padres: deben lavarlo todo a altas temperaturas y no compartir toallas, porque es muy contagioso», destaca.

El doctor Sánchez coincide con su colega: cuando hay pocas lesiones, se resuelve con antibiótico en crema como la mupirocina o el ácido fusídico, «tras limpiar suavemente las costras; si están muy extendidas o profundas, el pediatra puede añadir un antibiótico por vía oral». La mejoría llega a los pocos días con el tratamiento adecuado.

El calor y la humedad del verano son «el escenario ideal para su difusión, a lo que se suman el contacto directo entre niños, las piscinas y el compartir toallas. La bacteria entra por pequeñas puertas, picaduras, rozaduras o una dermatitis previa, y el rascado actúa de altavoz, porque extiende la infección a otras zonas del cuerpo y facilita el contagio a otros niños».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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